Más turismo en el paraje La Ciénaga.

Desde el 25 de abril, pasado más visitantes disfrutan del área protegida de La Ciénaga, en Jáchal.
Es porque ese día se inauguró una oficina de recepción turística dependiente de la Subsecretaría de Medio Ambiente que atiende un agente de conservación. Antes de la fecha mencionada sólo pasaban por allí unas 6 personas diariamente. La cifra se elevó paulatinamente, ahora van unas 20 a diario. Este crecimiento en turistas contrasta con la tendencia migratoria que se vivió en los últimos años entre las personas de la zona.

En 2005 La Ciénaga fue declarada Area Natural Protegida. Con esto se buscó preservar sus riquezas de fauna, flora y restos arqueológicos. Su agente de conservación, Alejandro Vega, se encarga de controlar que no haya caza, que no se tale árboles ni se produzca incendios y de todo lo relacionado a la preservación de la fauna y la flora. Y además en la oficina que atiende cumple una función similar a la de un guía turístico.

La locación, que tiene un gran cartel para que la vean los visitantes, es de adobe y techo de cañas y fue donada por una vecina de 79 años. Allí, Alejandro, de 22 años y oriundo de la zona, revela las riquezas arqueológicas del lugar y muestra mapas. Además señala por dónde deben transitar los visitantes para llegar a las distintas postales que tiene el sitio, como cascadas, figuras arqueológicas, sectores de arboleda envolvente o tramos donde se escucha con mayor claridad el canto de las 80 especies de aves que habitan esas tierras. Y suma otra pequeña charla que trata sobre la conservación del medio ambiente para que los turistas continúen su camino concientizados sobre los cuidados a tener en cuenta. Por último les da una bolsa de residuos para que la dejen con los desechos en el puesto cuando vuelvan de su excursión y, de ese modo, no ensucien el lugar.

La Ciénaga queda a 15 kilómetros del centro de Jáchal, por ruta 451 camino a Huaco. Allí, en 2006, vivían 11 familias y este año la cantidad de familias es 6. La razón principal del éxodo es la falta de trabajo y de comodidades. No obstante, en estos momentos se está construyendo un acueducto para que los habitantes del lugar tengan agua potable y no deban esperar que el camión municipal los provea. Por otra parte, el creciente turismo incrementa la demanda de artesanías y alimentos elaborados por los lugareños.

El lugar siempre provocó interés y eventuales excursiones de arqueólogos extranjeros interesados en las formaciones rocosas y restos fosilizados usados por aborígenes.

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