El turismo, el gas y los alimentos fogonearon la inflación de julio.

El aumento de precios fue del 1,2%, según la medición de una ex técnica del Indec.
El turismo, los alimentos y el gas le pusieron en julio un freno a uno de los pocos "beneficios" que había provocado la caída de la economía: contener el alza de la inflación.

Las subas de precios promediaron el 1,2% en julio, según informó ayer Buenos Aires City (BAC), centro de investigaciones de la Universidad de Buenos Aires (UBA). En los primeros siete meses de este año, la inflación minorista alcanzó al 7,6%, según el índice de precios que elabora en BAC la ex directora del Indec Graciela Bevacqua.

Otro cálculo reciente, del Estudio Bein & Asociados, arrojó una inflación del 0,9% para julio, y del mismo nivel que la estimación del BAC para los primeros siete meses del año.

La inflación anualizada se ubicó en el 15% el mes pasado, "contrarrestando el incipiente proceso de desaceleración inflacionaria insinuado en el trimestre anterior", señala el informe difundido ayer por BAC. Otras consultoras también arribaron a esa conclusión.

La inflación anualizada de los primeros siete meses de este año se ubicó en el 13% anual, por debajo de la tendencia de julio. Claro que esa cifra está por encima de la correspondiente al segundo trimestre, un período de inflación "baja" que arrojó una suba de precios del 10,5% anual.

Pero a pesar de que la desaceleración en la tasa de inflación anual se tomó un respiro en julio, el informe de BAC señala que "sería recomendable esperar uno o dos meses más para poder estimar con mayor precisión la tendencia inflacionaria del segundo semestre".

El informe señala que la recesión le quitará vigor a la suba de precios, pero que otros cinco fenómenos alentarán las presiones inflacionarias: las expectativas de devaluación, las alzas tarifarias pendientes, las paritarias y los aumentos en los haberes jubilatorios, el fin de la tregua inflacionaria que se impuso antes de las elecciones y la inercia inflacionaria.

Estanflación

Nadie duda de que la economía argentina se encuentre en medio de un escenario de estanflación, esto es, recesión con inflación. "Hasta julio, la inflación venía bajando como consecuencia de la recesión. Julio volvió a mostrar que la inflación está en niveles altos y que la economía sigue en un escenario de estanflación, que la recesión no se comió la inflación", dijo el profesor de la UBA y coordinador de Buenos Aires City, Nicolás Salvatore.

En julio, según el IPC-BAC, las liquidaciones redujeron los precios en el rubro indumentaria, más que compensadas por los aumentos vinculados con el turismo, el gas y los alimentos. En este último rubro, que registró un alza mensual del 1%, las subas más importantes se registraron en aceites, lácteos, harinas, verduras frutas, panificados, pastas secas, azúcar y edulcorantes, según señala el informe.

El índice de precios que elabora el estudio Bein & Asociados arrojó un alza del 0,9% para el rubro alimentos en julio. El índice acumuló un alza del 7,6% en los primeros siete meses de este año. La variación interanual "continúa con la tendencia descendente", dice el informe, al ubicarse en el 13,8%, por debajo del mes pasado.

Otro informe, de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), sostiene que el costo de la canasta alimentaria aumentó el 1,2% en julio, hasta los $ 756,1 para una familia de cuatro personas. El costo de esa canasta acumuló una suba del 14,3% en el último año. El valor de la misma canasta, pero con algunos servicios básicos, asciende a $ 1579,8, según las cifras de FIEL (más inf. en la Primera Sección). Ese monto implica una suba del 0,9% en julio y del 10,8% para el último año.

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