Las turbulencias parecen dominar la transición

Los días que quedan hasta el recambio legislativo constituyen la recta final hacia un período que obligará constantemente a la actuación de oficio y con buenos reflejos de parte del oficialismo.
Los dos o tres temas claves que se giraron hacia la Legislatura, algunos de los cuales están en tratamiento, si se aprueban, como se da por descontado, serán cosechados y conservados bajo siete llaves como un gran triunfo y una reserva importante que de suficiente oxigeno a la gestión del gobernador Daniel Scioli. Un gobernador que aspira a salir airoso de la importante batalla por el conflicto social que los gremios están planteando y que promete ser duradera.

Algunos de los temas son de carácter meramente operativo y de funcionamiento. Por ejemplo el presupuesto general para el 2010 habilitará la base del financiamiento y, si bien, no será suficiente, es importante para despejar ciertas dudas que existían hace unos meses, crisis mediante. Un déficit manejable, que algunos señalan en más de cuatro mil millones y posibles endeudamientos, algunos de los cuales serán herencias forzadas para sucesivos gobiernos, darían un respiro al bienio que resta hacia el 2011.

El presupuesto no es todo en la preocupación de Scioli. Retumban en su mente hacer operativa una iniciativa sino copiada al menos inspirada de su antecesor Eduardo Duhalde respecto a los límites de la nocturnidad.

El usufructo político de este tema de agenda periodística llegó tal vez a límites insospechados y abren vetas desconocidas.

No sólo la nocturnidad refuerza identidad de gestión a partir de fortalecer una base argumentativa propia con algo que se está haciendo, objetivo que, muy pocas veces, fue logrado durante la gestión Scioli. Opera de refuerzo el mismo ruido del debate que promueven quienes se sienten afectados por tal medida, por caso los empresarios ligados a discotecas.

Esta semana tal vez, se abrió el panorama con el encendido protagonismo del Jefe de Gabinete Alberto Pérez, de forma sorpresiva dado que se esperaba que la iniciativa de confrontación partiera del propio gobernador.

Pérez, ex legislador porteño y conocedor de los cien barrios al igual que su jefe político avanzó de manera un tanto espontánea y sin red contra Mauricio Macri a quien le exigió su adhesión a la política de poner límites a la nocturnidad.

Ese avance, tal vez desprolijo en sus formas logró dos objetivos. Primero, el de ejercer la suficiente presión para conseguir que el Jefe de Gobierno Porteño (craso error) contestara a la provocación.

El segundo, generar un hecho de agresión hacia el macrismo, como bien se sabe, genera una mayor empatía con el kirchnerismo y su líder, un casi presidenciable para el 2011 y quien debe aún decidir que papel juega Scioli en su estructura, si como núcleo o como satélite.

De todas maneras, no fue bien visto en el mundillo político e institucional semejantes modos de pedir una adhesión. Hay abismos de diferencia entre una política de estilo diplomático que es impronta indubitable de Daniel Scioli y la apresurada intimación hacia un gobierno con soberanía y autonomía de iguales características y atribuciones que una Provincia.

No son equivalentes entre sí la pregunta de cuándo se sumará Macri a la iniciativa bonaerense y la invitación que sea un híbrido entre las buenas formas y la presión política. La agresividad de Pérez –un ex porteño que sabe lo que significa poner límites a la nocturnidad en una ciudad dependiente del turismo internacional- se asimilaba más a un kirchnerismo en campaña que al estilo decoroso de un estadista. La política suele ofrecer esos bemoles.

En territorio porteño Macri pagó cierto costo político de contestar a un subalterno de Scioli. Pero también dio batalle en el debate. Su apuesta es más a la ejecutividad que a la promoción de leyes con riesgo en su aplicación. Recordó que su combate sobre la alcoholemia –uno de los problemas centrales que se quiere atacar con la limitada nocturnidad bonaerense- rinde frutos en forma suficiente y recordó algunas estadísticas de tránsito no simpáticas sobre territorio bonaerense.

El ostracismo como opción

Mientras tanto…Qué ocurre con los intendentes que se van? En algunos casos como los de Mario Ishi en José C. Paz, las renuncias fueron tal vez reacciones espasmódicas y tal vez no meditadas.

En el caso de Balcarce con José Luis Pérez y de Lomas, con Jorge Rossi –a quien atribuyen un lujoso descanso en playas de Miami para quitarse el stress-, la cuestión parece obedecer a otros factores. Las "razones personales" parecieran encubrir la imposibilidad de enfrentar cierta atmósfera destituyente que puede sobrevolar tras el diez de diciembre con los recambios en los

Concejos Deliberantes

En el caso de Pérez, su salida parece que será sin mayores consecuencias. Con respecto a Lomas habrá un fuerte contraste dado que allí será dominante la conducta que adopten los seguidores del diputado provincial Osvaldo Mércuri.

Desde la oposición desmienten que exista ese clima contra los Ejecutivos comunales, pero no renuncian a un blanqueo y transparencia de los actos públicos y a cierta metodología de consenso en las futuras decisiones estratégicas que tengan inicio en la agenda parlamentaria local.

En el caso de políticos acostumbrados al poder absoluto tales recetas parecen no ser aplicables desde el punto de vista de la propia filosofía de acción. A esto hay que sumarle los años de militancia y ejercicio de la función pública (los caso de Pérez y Rossi son emblemáticos). Esto hace suponer una invitación al ostracismo, algo así como una jubilación anticipada. Otra alternativa podría ser la de un compás de espera para la reflexión. Meditar en el corto plazo la apuesta a otra construcción política –si es que son invitados- o "desensillar hasta que aclare" y sumarse, en el lugar que se les reserve, a quien haya salido airoso de la zona de turbulencia en que parece someterse la política en lo que resta de las elecciones. Algo ya más cercano a lo extremadamente dificultoso.

Algo atractivo a nivel periodístico es que nada parece estar asegurado para nadie. Esto lo empezó a comprender Francisco de Narváez desde que empezó a chocar con paredes pétreas en lugares donde aparecían caminos allanados.

Su desesperación empezó a germinar cuando sufrió su primera frustración tras la victoria sobre el kirchnerismo. La votación a favor del presupuesto oficial de parte de un diputado de sus filas y que renueva gracias a su sonrisa multiplicada en el marketing electoral, denunció su debilidad para la contención y apuesta hacia un proyecto.

Desde el kirchnerismo, con ironía mal intencionada, se preguntaban en el Congreso si De Narváez "¿puede ser Presidente o gobernador si no puede asegurarse su propia tropa en leyes claves?" y se regodearon con la actitud provocativa del diputado Ledesma.

Para colmo de males, la cuestión tampoco fue suave en las propias filas bonaerenses. La reunión con legisladores electos en Necochea arrojó también sus comentarios.

Tras la sonrisa para las fotos, puertas adentro el multimillonario empresario recibió algunos mensajes cifrados de aquellos que no deberían ignorarse.

En primer lugar por la sede de la reunión, en una ciudad y en una sección, la quinta, donde la Alianza Unión Pro-Peronismo disidente cosechó la mayor diferencia electoral en toda la Provincia.

En segundo lugar fue un mensaje contundente que el oriundo de ese distrito y referente sindical importante como Jerónimo "Momo" Venegas haya estado ausente de ese plenario.

Tras las excusas de agenda aparentemente formales, subyacían los reales motivos políticos. Porque, en todo caso, ¿Qué cuestión había más importante para Venegas que impidiera asistir a la cita en el propio camping de la organización sindical que conduce?

Al peronismo disidente en su conjunto no le agradó cierto "vedettismo" del referente ganador de las elecciones y cuando este requisito no se cumple en un movimiento como el peronista, las miradas hacia el conductor son cada vez de mayor cuestionamiento en camino hacia la ebullición.

Si bien existe una buena convivencia entre Unión Pro y la Confederación de Agrupaciones Peronistas que está bajo los designios del lidera de la UATRE y de las 62 Organizaciones.

La lectura del mensaje, ya en nivel connotativo, de tal ausencia pareció ser un desprecio a los modos del ex dueño de Casa Tía y socio de un poderoso Multimedio. Ocurre que de una ausencia, se puede volver a dialogar y a consensuar. De alguna crítica pública no es difícil, pero demora algo más de tiempo.

El "Momo" no está solo en esta táctica. Su actitud siguió a la del retornado Eduardo Duhalde a quien la prensa lo maravilla como el gran rival del kirchnerismo. Demasiada presión parece para quien hasta el momento piensa que la concreción de sus objetivos políticos pueden ser productos de un paseo y de dejar pasar el tiempo.

El "gesto" del Momo ya fue una especie de avanzada de lo que se viene: un clima de peronización en los principales referentes seccionales y distritales. La posterior inercia indicará si es De Narváez el mejor canalizador de las inquietudes o hay que mirar hacia el caudillo de Lomas de Zamora.

Lo novedoso de todo esto es que este clima "peronizante" alienta a su vez otras cuestiones. Por ejemplo, desde este sector nada se ha escuchado ni se va a escuchar de cuestionamientos de este sector hacia los proyectos de reforma política. Hay clima "peronizante" en la mayor parte de los referentes territoriales, que esperan la reforma política para medir posibilidades. Muchos aseguran tener ya la preparación para ir ya a internas. Aspiran a que los muchachos de Unión Pro, débiles en estructura en el interior y en algunos distritos del conurbano, dejen el paso a quienes saben de internas de barrio y de ciudad. (www.agencianova.com)

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