La tucura diezmó campos en Aluminé

Los insectos atacaron la zona de producción ganadera situada en la zona de Rahue y provocaron serios daños en los lugares de engorde. La plaga es incontrolable por la sequía.
Con los registros de lluvias situados por debajo del promedio, las temidas tucuras se adueñaron de los campos de mallines en la zona de Rahue dejando tras sí tierra arrasada. Originaron serios daños económicos a ganaderos que utilizan estos valles para engordar ganado bovino y ovino.

Impotencia

Unos 15 días atrás , el ganadero Gastón Cordero comenzó a ver con impotencia como una nube de insectos comenzó a comer la vegetación natural. «La tierra queda como si se hubiese quemado», contó Cordero al fotógrafo de este diario que obtuvo las imágenes de la desazón del productor que mira impávido cómo una plaga poco común se adueña de su subsistencia.

El gobierno de la provincia de Neuquén impulsó una política de colocación de cebos en la zona norte. Se trata de semillas que son tratadas con un veneno. Los insectos ingieren estas semillas y mueren, con lo que se puede mantener un control sobre la plaga.

Afectados

A la plaga se agrega la intensa sequía que se vive en el campo. La última lluvia fue el mes pasado y no fue de una intensidad que permita guardar humedad.

Desde la Agencia de Producción de Aluminé se indicó que no sólo es el campo de Cordero el afectado sino también otros aledaños a la localidad. Se trata de campos de varias hectáreas en la precordillera dedicados a la cría de ganado bovino. Se informó que los registros de lluvias son irregulares y que ha caído agua pero en franjas, no en forma pareja en toda la zona.

Una vez que la plaga se reprodujo no se puede hacer nada para detenerla. La única opción es una fumigación aérea pero produciría desastres en la fauna y flora ya que el tóxico no es exclusivo para matar insectos. En la provincia de Buenos Aires se utilizan las fumigaciones porque son zonas de llanura dedicadas exclusivamente a la producción agraria, no ganadera. El año pasado hubo un ataque de tucura que no fue muy masivo en el norte de la provincia.

Esta variedad de langosta se la conoce como tucura de alas manchadas y ha sido considerada históricamente por el agro argentino como la más dañina, dado que puede trasladarse a distancias de hasta 40 kilómetros.

Se reproduce con más facilidad después de varios años de sequía y por prevalecer sobre enemigos naturales como parásitos. En el caso de la zona precordillerana se facilita la reproducción al ser una zona limpia de parásitos que puedan depredar este insecto, mediante un control biológico. Se mueven en masa y, de noche, se agrupan en postes del alambrado o en los tallos de los mallines.

Primavera

El ciclo de crecimiento de la tucura es el siguiente: los huevos puestos en la tierra dan lugar a nuevos individuos en primavera, que pasan por varios estados de desarrollo como ninfas, adultos jóvenes -los que más comen- y adultos plenos, que comen menos, pero que aún así pueden seguir generando daños, según informó el Ministerio de Asuntos Agrarios de Buenos Aires. En esta provincia, la plaga produjo serios daños en la zona sur.

Los sitios preferidos para la oviposición de D. maculipennis son los suelos de campos bajos, compactos y con cobertura vegetal escasa. Las hembras ponen más de cinco posturas y cada una contiene entre 20 y 40 huevos. Las ninfas nacen entre los meses de septiembre y noviembre, dependiendo de la localidad. Los adultos viven hasta el mes de abril y muy raramente llegan hasta mayo.

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