Truchos y desfachatados

Por años, el actual intendente de la ciudad, Gustavo Arnaldo Pulti, fatigó el verbo llamando a los dirigentes de turno con responsabilidades ejecutivas "inútiles", "incapaces", "faltos de imaginación", etc. Solía agregar que todos los problemas surgían como consecuencia de la falta de capacidad y por supuesto de la presencia de una cultura política corrupta.
Por años se llenó la boca cada jueves en el Concejo Deliberante al señalar las millas que llevaría recorridas su inmediato antecesor, y llegó a decir que si algo daría un perfil propio a su gestión es que él estaría en la ciudad y sería bien visible en su despacho.

A decir verdad, Pulti gasta la autovía en igual o mayor medida que su antecesor, y recorre idéntico camino político: es ya hoy candidato "K" en la Quinta Sección electoral a una candidatura testimonial, en la versión "light" de los políticos, y trucha en el decir de la calle.

La larga marcha a este Gólgota pagano (la urna), derramando la sangre de la política (los votos) en aras de la salvación común es la visión que Pulti y los suyos quieren vendernos. El sacrificio y no otra razón más egoísta sería lo que lo motiva como candidato testimonial. En sencillo: si no accedía, no habría para Mar del Plata recursos federales para seguridad, obras, y menos aun para solventar el pago de los docentes del sistema municipal de escuelas, que representan una erogación de $70.000.000 por año. Admitido por el propio Pulti: "hubiera sido más cómodo para mí no acceder, y dentro de dos meses estaríamos corriendo otra vez a Buenos Aires a pedir plata para los sueldos". A confesión de parte…

¿Pero por qué no alcanza la plata para pagar los sueldos? Entre otras cuestiones, porque GAP tampoco cumplió con la promesa de terminar con lo que por años llamó "los ingresos por la ventana". Él y su inepto ladero el concejal Héctor Rosso corrían a los medios cada vez que detectaban ingresos en la planta de personal municipal. Decían por entonces que los radicales resolvían los problemas del comité con la planta de personal municipal. Nada desacertado el concepto, hay que decir, pero hay una pregunta válida a propósito: ¿qué ha cambiado? Nada, o sí: ahora es peor.

Según la denuncia que formalizó en la sesión del Concejo del jueves 14 el concejal Nicolás Maiorano, el intendente Gustavo Pulti ha hecho ingresar sin legajo formal a la función pública a un grupo de personas a las que se empleó en la temporada próximo pasada en Inspección General.

La cuestión no es menor, porque tal como consta en nota dirigida por José Reynaldo Cano a la Subsecretaría de Control, se le ordena a esa dependencia retirar las credenciales y el inmediato desempadronamiento de Martín Arteaga, Carlos López, Sebastián da Silveira, Facundo Napaltian y Oscar Méndez Modesto. La difusión de esta situación debería llevar a la formación de un sumario.

También se encuentran involucradas en faltas graves Silvia Ferri, Ana Furlanetto, Sandra Etchecopar y Silvia de Poli. Dos de los cuestionados son hijo y padre de encumbrados funcionarios; uno de ellos, Oscar Méndez Modesto, tiene 63 años, y jamás podría haber sido incorporado a la planta municipal por edad. Pero claro, es el papá de Valeria Méndez, vicepresidenta del EMTUR.

No es cierto que no hay plata, no es cierto que hay que ir al Gólgota de la democracia en calidad de mártir; lo que hay que hacer es administrar correctamente y no despilfarrar o robar. Porque plata, lo que se dice plata, hay. Pero se la roban.

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