Tropiezos y dudas en el primer mes de Obama en el poder

Sus planes fueron resistidos por la oposición y falló al designar a miembros del gabinete
NUEVA YORK.? Al cumplirse un mes desde que Barack Obama asumió la presidencia de Estados Unidos, varios han sido los resbalones que sufrió el nuevo gobierno en sus esfuerzos por sanear la economía y superar las divisiones políticas, sentando las bases de lo que podría significar el fracaso o el éxito de su administración en los próximos meses.

"Podría decirse que el jurado todavía no ha decidido su veredicto", señaló a La Nacion Benjamin Ginsberg, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Johns Hopkins, en Baltimore. "Con la rápida aprobación en el Congreso del paquete de estímulo económico se anotó un punto clave que tanto deseaba, pero aún hay que ver si éste fue un paso en la dirección correcta, si las medidas logran sacar al país de la crisis económica. En última instancia, ése será el único parámetro de su verdadero éxito", explicó.

En estas cuatro semanas, que parecieron mucho más tiempo, Obama sacudió Washington con una actividad arrolladora al firmar órdenes ejecutivas para cerrar el centro de detención en Guantánamo, prohibir la tortura, congelar los salarios de la administración, limitar el lobby y promover la equidad salarial entre hombres y mujeres en los lugares de trabajo. Anunció un ambicioso plan para resolver la crisis hipotecaria, despachó 17.000 soldados más a Afganistán y ordenó a sus generales empezar a salir de Irak. Acudió personalmente al Capitolio para convencer a los legisladores de la necesidad de respaldar su paquete de 787.000 millones de dólares para reactivar la economía, y luego recorrió diversos estados para explicar sus efectos y asegurarse el apoyo de la gente, que todavía lo mantiene bien en la cima de las encuestas de popularidad.

En el camino, sin embargo, se hicieron añicos sus sueños de gobierno bipartidista, de unidad nacional, y los índices bursátiles le dieron la espalda. En el Senado, apenas consiguió que tres republicanos votaran por el paquete de estímulo, mientras que en la Cámara de Representantes no sedujo ni siquiera a uno. Igual resistencia recibió en Wall Street, que no confía en el plan ni en la amplia reforma del convulsionado sistema financiero que anunció el secretario del Tesoro, Timothy Geithner. Ayer, la bolsa de Nueva York cerró en baja: el Dow Jones perdió 1,19% y el Nasdaq, 1,71%.

Y, como si fuera poco, le estallaron algunos escándalos internos cuando dos de sus principales candidatos a sumarse al gobierno ?el senador Tom Daschle, como secretario de Salud, y la experta Nancy Killefer, que controlaría la eficiencia del presupuesto? debieron desistir por revelarse que no habían pagado sus impuestos.

"Estos deslices dieron la impresión de que desde dentro del gobierno se cuidó muy poco el proceso de selección de los funcionarios. Y esto acrecentó las dudas de los expertos sobre qué tipo de cuidado se le puso también al diseño del plan económico", apuntó Ginsberg.

Para muchos analistas, el paquete aprobado no es más que una serie de programas sociales que los demócratas buscaban sacar adelante desde hacía más de una década. Y aunque se le añadieron recortes impositivos para seducir a los republicanos, el plan no termina siendo fiel a su propósito primordial: generar empleos.

"Es un paquete desastroso, ni una cosa ni la otra, y encima desgastó el espíritu bipartidista que podría haber existido en el Congreso", destacó John Samples, director del Centro de Gobierno Representativo del Cato Institute, un think tank conservador de Washington.

Consciente de los problemas, Obama reconoció públicamente que se había equivocado en los papelones con sus candidatos al gabinete, pero no tiró la toalla. Dispuesto a dar batalla para defender sus propuestas económicas, repitió la misma estrategia que desplegó Ronald Reagan para ganar apoyo a su plan de recortes impositivos: volver a las calles.

"Mostró rápidamente su habilidad para mantener el apoyo popular y mostrarse como un estadista preocupado por el bienestar del país. Por ahora los sondeos juegan a su favor, pero si en los próximos seis meses no hay evidencias concretas de que el plan económico funciona, la paciencia de los estadounidenses comenzará a evaporarse", apuntó Julian Zelizer, politicólogo de la Universidad de Princeton.

El fantasma de Vietnam

Más allá de lo económico, otro riesgo que se presenta como real en el horizonte es el conflicto en Afganistán. Un mayor involucramiento de tropas estadounidenses en ese país asiático ?que pudo con los británicos y los rusos en el pasado? aviva en muchos estadounidenses el fantasma de Vietnam.

"Fue una movida políticamente peligrosa, ya que Afganistán puede terminar convirtiéndose para Obama en lo que fue Irak para Bush, o mucho peor. Lo importante es que el presidente defina y explique cuanto antes al pueblo estadounidense la gravedad de la amenaza allí, cuál será la misión de nuestros soldados y su estrategia de salida", indicó Zelizer.

Primer viaje del presidente al extranjero

* OTTAWA (AP).? En su primera visita al exterior como presidente norteamericano, Barack Obama se reunió ayer en Ottawa con el premier canadiense, Stephen Harper, a quien le aseguró que el paquete de estímulo económico recientemente aprobado en Estados Unidos no perjudicará el comercio con Canadá, pese a una cláusula que da preferencia a las compras de productos estadounidenses. Obama aseguró que quiere "aumentar el comercio y no contraerlo". La cláusula, conocida como buy american, causa gran preocupación entre los socios comerciales de Estados Unidos.

Comentá la nota