Se triplicaron las multas ambientales

En la ciudad. Durante 2009, las actas labradas por Higiene Urbana en 2009 fueron 9.193, un 161 por ciento más que las realizadas en 2008. La mayoría fue por baldíos sin mantener. También crecieron los controles sobre el derroche de agua.

Un promedio de 38 infracciones a normas de higiene urbana por día hábil detectaron, durante todo 2009 en la ciudad de Córdoba, los inspectores municipales. Esa cantidad de actas labradas casi triplicó a la registrada el año anterior: mientras que en 2008 los equipos de control de la Dirección de Higiene Urbana hicieron un total de 3.520 actas, en 2009 ese número trepó a 9.193.

Se trata de un conjunto que incluye violaciones a las ordenanzas que regulan el manejo del agua en la vía pública, de los residuos, del mantenimiento de los lotes privados sin construir y de las veredas, entre otros puntos.

El salto en la cantidad de sanciones se explica más por la intensificación de los controles municipales que por un aumento de las malas prácticas ambientales de los vecinos, que vienen siendo muchas desde hace tiempo. De hecho, las autoridades se quejan de que ni el incremento de controles ni el fuerte aumento de los montos de las multas aplicado desde febrero de 2008 (algunas subieron hasta un 1.000 por ciento) lograron disuadir algunas faltas de particulares y empresas.

El caso paradigmático es el mantenimiento de los lotes baldíos privados: las normas obligan a conservarlos cercados y limpios (ordenanza 8.116), pero existe un alto número de propietarios que a pesar de acumular una veintena de actas labradas no cumple con esas medidas.

Rebeldes. En 2008, Higiene Urbana aplicó 502 multas a baldíos por falta de higiene y otras 114 por ausencia de cerramiento perimetral. Al año siguiente (2009), la cantidad de sanciones se disparó a 4.265, casi un 900 por ciento más. De hecho, las actas por esa falta equivalieron a casi la mitad del total anual labrado por el área.

"El problema es que la gente está en rebeldía y no paga las multas. Tenemos muchos ejemplos, como el del lote ubicado en Olegario Correa y Vieyra, al que mensualmente le labramos un acta por limpieza y mantenimiento", reconoció Viviana Salazar, directora de Higiene Urbana municipal. La funcionaria adelantó que este será uno de los primeros temas a evaluar por el intendente Daniel Giacomino a su regreso, previsto para hoy. Y reveló que el plan es impulsar un cambio en las normas (ver: "Otro aumento...").

Grifo menos abierto. A contramano de lo que sucede con los irredimibles dueños de baldíos sin limpiar, Salazar aseguró que el encarecimiento de las multas y el aumento de los controles sí ayudó al retroceso de otra clase de faltas: el derroche de agua.

La fiscalización de ese tipo de prácticas se intensificó fuerte en 2009, en especial desde octubre a causa de la sequía que castigó a la provincia. Durante todo 2008, se labraron 963 actas por faltas vinculadas al agua, una cantidad que subió a 1.544 en 2009. Ambos años, la mayoría fue encuadrada como "arrojo de agua en la vía pública" , un tipo de infracción que decreció fuerte entre noviembre y diciembre últimos: el primer mes hubo 397 actas que bajaron a 187 el siguiente. En total, se levantaron 862 en 2008 y 1.443 en 2009.

El segundo tipo más común fue la liberación de agua servida (55 y 69 actas, respectivamente).

Para la primera falta, el monto de la multa subió, en febrero de 2008, de entre 100 a mil pesos a una escala de 500 a dos mil.

Lo mismo pasó con el "arrojo de agua por piscinas" (cuando se comprueba que el líquido proviene de piletas): el rango de sanciones pasó de 200 a dos mil pesos, a entre mil y cinco mil. Esto último, sumado a la profusa difusión de los controles en medio de la sequía de meses atrás, parecen haber surtido efecto: las actas labradas en 2009 por esa contravención fueron siete, contra 12 de 2008.

Idéntico comportamiento tuvieron aquellas por "lavado de auto" en la vía pública: las 12 de 2008 bajaron a siete el año pasado.

Basura crónica. En materia de manejo de residuos, las autoridades de Higiene Urbana también aseguran que la fiscalización y el encarecimiento de sanciones logró atenuar en algo las faltas: en este caso, bajaron de 536 actas realizadas en 2008 a 363 durante 2009. Sólo las calificadas como "arrojo de residuos" (cuando se detecta a empresas lanzando gran cantidad de basura en baldíos) subieron: de 18 a 96 actas en la comparación interanual.

De todas maneras, basta recordar que la ciudad tiene unos 90 basurales a cielo abierto (según el último relevamiento oficial disponible) para deducir que las pocas actas labradas en algunos rubros no se condicen con la realidad. Por caso, aquellas que castigaron el "depósito de residuos en baldío" (alude a volúmenes pequeños tirados por un particular) fueron sólo siete en 2009; y las de "depósitos de escombros", sólo ocho.

"Operativamente es muy complicado detectar esto: pasa mucho de noche y nosotros no salimos por falta de seguridad", reconoció Salazar. A esto se suma la actuación de los carreros, una actividad sobre la que los inspectores hacen "la vista gorda" debido a la situación social de los conductores y al hecho de que son, en general, vecinos con poder adquisitivo los que los utilizan para deshacerse de sus residuos.

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