El triple juego de Solá: de Macri hasta Cobos, pasando por Carrió

Julio Cobos y Felipe Solá van a compartir un acto político dentro de una semana, en Mendoza. Hace pocas horas hubo un mensaje directo del vicepresidente a Solá para asegurar su presencia ese día. Será una reunión del sector peronista mendocino de EnriqueThomas, un diputado muy amigo de Cobos que rompió con el kirchnerismo durante el conflicto con el campo, se fue del bloque oficialista y ahora está en la bancada que responde a Solá.
Solá, además, mantiene contacto fluido con la radical disidente Margarita Stolbizer, socia de Elisa Carrió en la provincia de Buenos Aires. Entre ellos está latente la posibilidad de un acuerdo para reunir a las fuerzas de la oposición ubicadas del centro hacia una suave izquierda.

Al mismo tiempo, Solá avanzó lo suficiente en sus conversaciones habituales con Mauricio Macri, como para considerar posible que su propia candidatura en Buenos Aires, y la de la vicejefa porteña Gabriela Michetti en la Capital, sean presentadas en 2009 como la convergencia en un mismo espacio, aunque no necesariamente en una misma fuerza política, en el segmento del centro-liberal-populismo del fragmentado espectro opositor.

Esta notable flexibilidad de Solá puede muy bien expresar la dudosa consistencia que tienen actualmente las fracciones y figuras opositoras. Pero también habla de la fluidez y apertura con que se imaginan las futuras alianzas antikirchneristas. Y también del peso que adquirió Solá en los últimos meses, al punto que desde distintas orillas lo buscan para reforzar la oferta en la provincia de Buenos Aires. Allí reside el núcleo duro del poder kirchnerista y los esfuerzos de todas las oposiciones apuntan a serruchar aunque sea en parte ese poder.

Hay otros actores en la escena, aunque en este momento se les borroneó un tanto el protagonismo.

Elisa Carrió tiene en Stolbizer a su aliada más fuerte y, por lo tanto, debe tolerarle sus márgenes crecientes de autonomía. Según cuentan, Carrió fue simplemente anoticiada por Stolbizer del acuerdo que ésta enhebró con los intendentes bonaerenses del sector de Cobos. Hasta entonces, Carrió sostenía que con Cobos recién podría hablarse el día que dejara de formar parte del Gobierno. Al final, bendijo la unión de Margarita y los cobistas como un hecho consumado. Casi del mismo modo, Carrió anunció ahora que levantaba la interdicción contra Solá, a quien había puesto del lado de afuera de la frontera con la que limita su propio territorio.

La conducción de la UCR liderada por el senador Gerardo Morales ya estableció lazos firmes con Carrió y con las autoridades del Partido Socialista. Eso los acerca naturalmente a Stolbizer, aunque ella es una radical renegada. Pero Morales y los suyos propician, sobre todo, un armado de alianzas en Buenos Aires que excluya a los caudillos tradicionales en el distrito: Leopoldo Moreau y Federico Storani. Es la vieja pulseada de la interna que se mezcla en la estrategia general.

El peronismo enojado, antikirchnerista furioso y militante, quiere atraer a su lado a Solá y también a Macri, con la tentación de ponerles a sus caras taquilleras el respaldo de un aparato menguado pero curtido, detrás del que se mueve siempre la sombra respetada y temida de Eduardo Duhalde.

Pero Macri preserva su espacio, porque piensa que mucho más peronismo que el que hoy está públicamente enojado con Kirchner va a terminar sumándose a su oferta presidencial en 2011. Y por ahora solamente piensa en extender algo su influencia sobre el Gran Buenos Aires, demorando hasta la exasperación el lanzamiento nacional que le reclaman algunos de sus subordinados y amigos.

Solá también gambetea como puede a esos peronistas referenciados con Duhalde. Suele decir que "la sociedad no está buscando un peronismo distinto, sino algo nuevo y distinto". Por lo pronto, no le puso la firma a un documento titulado a puro peronismo "La única verdad es la realidad", en el que a propósito de los 25 años de democracia se criticó de manera muy ácida al gobierno de los Kirchner. Ese documento llevó las firmas de Duhalde, su esposa Chiche, los dos Rodríguez Saá, Ramón Puerta y Francisco De Narváez, encabezando una larguísima lista de dirigentes de casi todo el país. También firmaron los sindicalistas de la CGT Azul y Blanca liderados por Luis Barrionuevo, que fue el encargado de difundir después el documento solventando sin pestañear el costo de robustas solicitadas.

Decidido a no pelearse abiertamente con Daniel Scioli, su sucesor en la gobernación bonaerense, Solá les dice a sus amigos "estoy basculando", casi divertido con la notoriedad actual, con las caricias que le acercan las encuestas y con las puertas que se le abren a uno y otro lado del universo opositor.

Trata de no apurarse, pero tiene que medir bien los tiempos para no quedar en la meditación pura cuando el tren arranque. Si calcula mal, en lugar de comandar la locomotora puede terminar despatarrado, colgado sin gracia del último vagón.

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