Triple crimen: los mataron tras drogarlos

Los autores del triple homicidio ocurrido en General Rodríguez drogaron a los tres empresarios y le cortaron la oreja a uno de ellos mientras los tuvieron cautivos en una casa de la zona.
Según revelaron las autopsias, los patólogos forenses encontraron restos de estupefacientes en los tejidos de Sebastián Forza, Damián Ferrón y Leopoldo Bina, cuyos cuerpos fueron hallados el 13 de agosto pasado en un zanjón del partido de General Rodríguez.

El informe del estudio histopatológico abonó la hipótesis de los investigadores de que los tres empresarios, secuestrados el 7 de agosto pasado, fueron drogados con cocaína por los hombres que los tuvieron cautivos durante casi seis días antes de asesinarlos.

Un segundo estudio realizado en los cuerpos reveló que, antes de dispararle un balazo en la cabeza, los asesinos le cortaron una oreja a Ferrón, supuestamente para amedrentar a sus socios, Forza y Bina. A partir de estas pruebas, los investigadores realizaron un nuevo análisis sobre cómo fueron los últimos minutos con vida de las tres víctimas. Así, se determinó que los empresarios no habrían sido asesinados en el zanjón donde sus cuerpos fueron encontrados con 16 balazos, sino que los mataron en otro lugar y luego los llevaron hasta el zanjón donde los abandonaron.

Un nuevo análisis de la escena del crimen estableció que, en realidad, cuando los asesinos dejaron los cadáveres, volvieron a dispararles para que pareciera que los habían asesinado allí y, de esa forma, lograr desviar la investigación.

"En realidad, lo que pasó fue que en el zanjón les dispararon a los cadáveres", expresó una importante fuente de la investigación.

Estas conclusiones se contradicen con lo que dijeron los máximos responsables de la policía bonaerense horas después del hallazgo de los cuerpos, cuando sostuvieron que Forza, Ferrón y Bina fueron asesinados en el lugar donde fueron encontrados.

Dicha afirmación se había fundado en que en la tierra se habían encontrado enterrados algunos de los proyectiles disparados contra las víctimas. Un mes después del hallazgo de los cuerpos, operarios de la Municipalidad de General Rodríguez desmalezaron el lugar y modificaron la escena del crimen.

Con respecto a la droga encontrada en los tejidos de las víctimas, los investigadores sospechan que los asesinos los drogaron para poder controlarlos y evitar que intentaran escapar.

A tres meses del hallazgo de los cuerpos de Forza, Ferrón y Bina no hay detenidos por esa investigación. Hace quince días, un nuevo fiscal se hizo cargo de la causa. Se trata de Juan Bidone, del departamento judicial de Mercedes, quien tomó una serie de medidas que, por ejemplo, permitieron encontrar el teléfono celular de Ferrón. Además, luego de repasar las declaraciones y los peritajes incorporados al expediente, decidió descartar algunas pistas y seguir nuevas hipótesis.

Rumbo a México

Días antes de desaparecer, Forza y Ferrón planeaban un viaje a México, según les habían dicho a sus familiares, para cerrar un convenio comercial para representar un laboratorio de medicamentos.

Como la mujer de Ferrón, Mariela Izquierdo, no quería ir, éste se comunicó con su cuñada y le dijo que convenciera a su hermana, ya que después de terminar los negocios pensaba llevarla a Acapulco.

Cuatro días antes de desaparecer, Ferrón estaba nervioso. Su mujer le preguntó qué le pasaba y él respondió: "Casi le tengo que romper la cara a un mexicano". En la causa, un testigo declaró que un mexicano había amenazado a Ferrón.

A partir de la declaración de un testigo de identidad reservada, el miércoles, el juez federal de Zárate-Campana, Federico Faggionatto Márquez, que investiga a una organización de narcotraficantes mexicanos que instaló un laboratorio de metanfetaminas en Ingeniero Maschwitz, allanó una lujosa residencia en General Rodríguez.

En su declaración, el testigo de identidad reservada sostuvo que en la estación de servicio de GNC situada en Liniers y Bernardo de Irigoyen vio reunirse a Bina con el jefe de calle de la comisaría de General Rodríguez, Darío Atrio, y con el dueño de la casa allanada, Hernán De Carli.

También reconoció que De Carli llegó a la reunión a bordo de una camioneta Dodge Ram negra. Según el testigo, un amigo suyo, al que identificó como "Poli" Medina, que trabaja como cuidador en un quincho vecino al zanjón donde fueron encontrados los cuerpos, le dijo que la noche del crimen había visto la camioneta en la que se movilizaba el policía y la Dodge Ram negra.

El testigo agregó que su amigo le había comentado que había tomado una fotografía de ambos vehículos con su teléfono celular. Cuando en el juzgado le preguntaron cómo se podía localizar a su amigo, el testigo dijo que se había marchado a Entre Ríos y aportó un número de teléfono. Hasta el momento, los investigadores no lograron encontrar a Medina y en el celular nadie responde.

"Si tuviera algo que ver con el triple crimen, no habría tirado los cuerpos en su jurisdicción, estando a 100 metros de la jurisdicción de Luján. Sería como tirar los cuerpos en el patio de mi casa", sostuvo Atrio en la indagatoria ante el juez.

MÁS PISTAS

Drogados: las tres víctimas de la masacre ocurrida en General Rodríguez tenían cocaína en sangre.

Fotografía: según el testigo de identidad reservada, 12 horas antes de que aparecieran los cuerpos, en el zanjón estuvo el policía Darío Atrio y se habrían tomado fotografías que aún no fueron aportadas a la Justicia.

Amenaza y pelea: un mexicano de nombre Rodrigo habría amenazado a Damián Ferrón, quien, cuatro días antes de desaparecer, le dijo a su mujer: "Casi le tengo que romper la cara a un mexicano".

Viaje: Sebastián Forza y Ferrón planeaban viajar a México.

Comentá la nota