En la trinchera

La recaudación provincial apenas reacciona y la plata de la Nación sigue sin llegar. Schiaretti no tiene respuestas económicas para los reclamos de los estatales. Cristina y Néstor Kirchner generan más problemas y malestar que expectativas favorables para consumidores e inversores. Por Juan Turello.
El pesimismo y el malestar parecen adueñarse de la sociedad, en un curioso cóctel en el que se mezclan los datos políticos, económicos y hasta futbolísticos, con una selección de fútbol que es un espejo de los problemas del país en su organización y desaciertos.

El Gobierno nacional hizo una mala lectura de la derrota del 28 de junio y la búsqueda de consensos y diálogos fue una excusa fallida para preparar una "ofensiva kirchnerista" que coloca al país al borde de los enfrentamientos y la división.

Aunque es cierto que se necesita una nueva ley de medios audiovisuales, el proyecto que se discute en el Congreso es más un intento de controlar a la prensa y de montar una cadena de repetidoras de aplausos y frases hechas, que un esbozo serio y profundo de "democratizar la palabra y el pluralismo informativo", como se anuncia.

A estas ideas las desmienten quienes desde el Gobierno o desde los medios de comunicación del Estado (que no son de propiedad ni de uso exclusivo de una gestión, sino de la sociedad toda) han dado muestras de falta de respeto a la prensa y al pluralismo de opiniones, precisamente.

Para muestra basta un botón: la actuación de la radio y la televisión pública en el conflicto con el campo.

El último operativo intimidatorio de la Administración Federal de Ingresos Públicos (Afip) contra el Grupo Clarín –comandado por tres hombres que responden a la íntima confianza de su titular, Ricardo Echegaray y, por ende, al núcleo duro del poder– revela que la gestión de Cristina y Néstor Kirchner ha vuelto a plantear la opción "todo o nada" con este proyecto, como en el largo enfrentamiento de 18 meses con la dirigencia rural.

La reacción visceral contra el Grupo Clarín recuerda el operativo montado el sábado 14 de junio de 2008 cuando se detuvo a Alfredo De Angeli, quien encabezaba una protesta en las rutas de Entre Ríos. De Angeli se convirtió ahí en líder de la protesta agraria.

Ahora, como en ese momento, hubo una parodia entre los funcionarios responsables de los organismos que actuaron para deslindar responsabilidades y despegarse del costo político de la medida.

Hoy como ayer, la sociedad queda perpleja y atemorizada ante un poder que no duda en usar todas sus herramientas para intimidar.

¿Qué tiene que ver esta compleja realidad política con la economía? Mucho, más aún en una provincia como Córdoba, en la que la imagen negativa de la Presidenta llega al 85 por ciento –una de las más altas de todo el país–, según una encuesta que manejan las autoridades provinciales.

"Lo que sucede en la política genera malestar y esto impacta en las decisiones de consumo y de inversión", admitió a La Voz del Interior un vocero del Gobierno cordobés puesto ahora a rechazar los pelotazos del conflicto de los estatales.

Nada por aquí

Lo peor de la crisis ya pasó, proclaman desde el influyente Ben Bernanke, jefe de la Reserva Federal de Estados Unidos, hasta los analistas de diferentes consultoras y bancos.

Brasil fue el primero en anotarse entre los emergentes que dan señales de salir de la recesión: la economía creció 1,9 por ciento en el segundo trimestre de este año.

El Instituto Brasileño de Geografía y Estadística muestra que las buenas noticias no son sólo en el fútbol: la expansión seguirá en el segundo semestre del año. Bueno para la Argentina.

La industria automotriz se verá beneficiada con esos datos. El sector finalizará el año con una producción cercana a 500 mil unidades, 20 por ciento menos que en 2008, pero lejos del derrumbe del primer trimestre. Bueno para el cordón industrial de Córdoba.

La sequía aún le juega una mala pasada al campo, que con la producción de granos y agroalimentos representa 45 por ciento de la actividad en la provincia, por su impacto directo e indirecto en diversas actividades.

"Córdoba sufre una doble sequía: en el campo y de plata", dijo en tono de broma Luis Pagani, titular de Arcor.

Casi sin servicios

El Gobierno está en la trinchera frente al embate que sufre de los gremios estatales, un sector de los cuales reclama con justicia el fuerte desfase que sufrió el aumento nominal promedio de inicios del año –11 por ciento–, con el que registran los alimentos.

La canasta familiar que este diario revela mensualmente en cuatro grandes supermercados muestra en los primeros ocho meses un alza de 15 por ciento, el nivel que se preveía alcanzaría la inflación en todo el año.

Los servicios funcionan casi al mínimo. Se perdieron nueve días de clase y se resintió la atención en los hospitales, aun en casos de emergencia.

La fiscal Antonia de la Rúa respondería recién esta semana al pedido de urgencia que le hizo el jueves la cartera de Salud para garantizar el libre servicio de quienes quieren trabajar. Martes y miércoles, el Estado provincial entrará en una virtual parálisis con los paros de docentes y estatales.

"No hay plata y no estamos en condiciones de dar un aumento", es la letanía que repiten los funcionarios de Juan Schiaretti, que vuelve a sufrir el apretón de la Nación.

Los cambios en la ley de responsabilidad fiscal no le sirven. Córdoba está por encima de los parámetros anteriores que ahora se aliviarán y ya tiene autorización para emitir un bono por 150 millones de dólares, que los hombres de Néstor Kirchner se encargaron de "prohibir" entre potenciales bancos adherentes.

Los fondos para financiar el déficit de la Caja de Jubilaciones por 176,1 millones siguen sin llegar –son tres cuotas de atraso–, el Programa de Asistencia Financiera (PAF) registrará desde el lunes 21 dos meses de mora (120 millones), y nada se sabe de la plata para obras públicas ("cero peso para Córdoba", le dijeron a un gestor provincial) ni de los necesarios para atender a los presos federales. Justicia ya golpeó las puertas del ministro Ángel Elettore, tras quedarse sin recursos.

La recaudación provincial de la primera semana de setiembre tuvo una leve recuperación, pero el partido principal empieza mañana, cuando comienzan los vencimientos de Ingresos Brutos y del IVA de agosto, que llegará vía la coparticipación nacional.

El viento de cola externo es aún una débil brisa para la economía cordobesa, aunque la recuperación de Brasil es importante; la falta de lluvias profundiza los problemas del campo y la plata del Gobierno nacional sigue en registrarse en las cuentas provinciales.

Los problemas les ganan por mucho a los primeros brotes verdes de la esperada primavera.

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