El trigo, eje del nuevo reclamo del agro

El sector advierte que si no se reactiva el mercado del cereal, que está prácticamente paralizado, las protestas serán inevitables.
El trigo está a punto de provocar un nuevo choque del campo con el Gobierno. Con el argumento de la necesidad de garantizar la provisión del cereal en el mercado doméstico, la administración Kirchner mantiene cerradas las exportaciones; así, y dado que la molinería está bien abastecida, los productores -sobre todo los que no fueron tan duramente golpeados por la histórica sequía de 2009- no encuentran a quien venderle el grano.

Además, los chacareros que sí encuentran clientes para su mercadería no logran que se les pague por ella el denominado precio lleno (el valor internacional del trigo descontadas las retenciones y los gastos de comercialización), que actualmente ronda los 150 dólares por tonelada.

"Los consumidores deben saber que nosotros recibimos 45 centavos por kilo de trigo, mientras que el pan no baja de $ 7 al público. Lo mismo pasa con carne, leche y frutas. El Gobierno pisa el valor de la materia prima, y el consumidor paga precios cada vez más altos. Es mentira que estén defendiendo la mesa de los argentinos, los únicos beneficiados con esta política son los grandes grupos exportadores, y en el caso del trigo, también los principales molinos", afirmó ayer el presidente de la Federación Agraria Argentina (FAA), Eduardo Buzzi, al ofrecer detalles de la asamblea triguera que la Comisión de Enlace hará este martes, a las 14, en el teatro Broadway.

A ese encuentro fue invitado el ministro de Agricultura, Julián Domínguez, que hasta ayer no había confirmado su asistencia. "Si el Gobierno no va a la asamblea es porque elige volver al conflicto", dijo Buzzi ayer, en lo que sonó a ultimátum para el jefe de Agricultura, que mantiene buen diálogo con el ruralismo. De hecho, hasta ahora, la Comisión de Enlace le ha dado al ministro un tratamiento mucho más benévolo que el que recibieron sus antecesores. La presión de los productores, sobre todo de los que no pueden dejar pasar el tiempo sin vender su trigo, podría cambiar esa tendencia.

De hecho, desde la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap) y la Federación Agraria entrerriana, lideradas respectivamente por los combativos Pedro Apaolaza y Alfredo De Angeli, ya vienen impulsando nuevas medidas de fuerza. "Nos están dejando a las puertas de protestas más firmes y extendidas", alertó ayer Buzzi.

Hasta ahora, fueron vanas las promesas de Domínguez de abrir los embarques de trigo, privilegiando el producido en Entre Ríos, una de las regiones que mejores rendimientos logró en una magra cosecha nacional que podría llegar a 7,5 millones de toneladas, la mitad que hace dos años. En rigor, el hombre fuerte de los granos y la carne, a casi cuatro años de sus primeras intervenciones, sigue siendo el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. También la provincia de Buenos Aires se sumó al reclamo. Ayer el ministro de Asuntos Agrarios, Ariel Franetovich, pidió que los productores trigueros de la provincia pudieran vender el cereal sin restricciones.

La parálisis del mercado de trigo es casi total. A tal punto, que las tradicionales pizarras en las que las cámaras arbitrales publicaban precios, ahora están limpias. "Hay que abrir urgentemente la exportación de trigo por 2 millones de toneladas, la seguridad alimentaria no se pone en riesgo ya que ha quedado suficientemente demostrado que el trigo necesario para la mesa de los argentinos no supera los 4 millones de toneladas", dijo el ex presidente de la Sociedad Rural, Luciano Miguens, ahora secretario de Agricultura de Pro.

En 2006, el entonces presidente Néstor Kirchner ordenó la intervención del mercado del trigo con cierres de exportaciones y presión a exportadores y molineros para que no pagaran más de 360 pesos de esa época por la tonelada de trigo.

"La demanda se cartelizó porque al cerrarse las exportaciones, no hay competencia entre los compradores para adquirir trigo. Como resultado, el mercado no es transparente. En sus acuerdos con exportadores y molinos, el Gobierno sobrestima las toneladas necesarias para consumo interno, entonces queda sin vender trigo y esto deprime más el precio", indicó una fuente de la Sociedad Rural. Según esa fuente, debido a esta situación, cada productor dejó de percibir hasta 55 dólares por tonelada de trigo y que en la campaña 2008/2009 la pérdida de ingresos de los productores trigueros rondó los 500 millones de dólares.

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