Trigo: el Gobierno sólo apuesta al clima

En Agricultura consideran que las lluvias permitirán revertir la caída de la producción; Domínguez, por una nueva junta de granos
Ante una sala llena de periodistas y abundante catering, con marcador y pizarra, el ministro de Agricultura, Julián Domínguez, explicó durante más de dos horas cómo el Gobierno se propone superar la "coyuntura de emergencia" que experimentan la producción y el comercio de trigo en el país.

Domínguez, junto a su viceministro, el ex decano de la Facultad de Agronomía de la UBA Lorenzo Basso, y otros funcionarios de la cartera, reconoció que el problema del cultivo es "que no tiene precio ni mercado". Y afirmó que, precisamente para solucionar esa situación, la administración Kirchner adoptó esta semana varias medidas, entre ellas créditos blandos para que los productores retengan la cosecha y un acuerdo con la molinería para adelantar compras.

Pero, a pesar de las preguntas reiteradas, nada dijo el funcionario acerca de cómo se recuperará en el mediano y largo plazo la producción del cereal, que este año llegó apenas a 7,5 millones de toneladas, la mitad que en 2008. Si la próxima campaña sigue cayendo el área sembrada, el abastecimiento interno -estimado oficialmente en 6,5 millones de toneladas- podría verse comprometido.

Para el Gobierno, la menor producción se debe exclusivamente a la sequía extrema que vivió el Cono Sur el año pasado y no a la política de cierre de exportaciones y control de precios internos de los productos agropecuarios. "Tenemos que trabajar junto con las gobiernos de las provincias productoras y las instituciones del sector para ver cómo revertimos la situación", dijo ayer Domínguez.

Desde que, en 2006, el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, intervino por primera vez el mercado, la producción del cereal viene en picada.

En Agricultura se aferran a un dato de la provincia de Entre Ríos: a pesar del fuerte malestar de los productores con el Gobierno, allí en las dos campañas anteriores el área sembrada y la producción crecieron por la mayor humedad en el suelo. El Gobierno espera que, ante los pronósticos climáticos que auguran mejores lluvias para este año, esa tendencia se extienda a todo el país y crezca el área sembrada.

En esta campaña, en la provincia mesopotámica se esperaba una cosecha de 800.000 toneladas y terminaron recolectándose 1,2 millones. Precisamente, fueron los productores entrerrianos, que por razones geográficas son los primeros en levantar la cosecha, los que amenazaron al Gobierno con un nuevo paro si no se reactivaba el mercado. La protesta ahora está en suspenso, a la espera de que se concreten los acuerdos de la semana que pasó.

De acuerdos y juntas

Desde 2006, para garantizar la oferta interna, el Gobierno viene firmando acuerdos de abastecimiento, precios y exportaciones, que no lograron revertir la caída de la producción. La novedad de los pactos firmados esta semana es que incluyeron, explícita o implícitamente, a representantes de los productores agropecuarios. Aunque no lo firmó, el ruralista entrerriano Alfredo De Angeli se mostró de acuerdo, y otro combativo, el presidente de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap), Pedro Apaolaza, no dudó en estampar su firma.

"Le he dicho a la Mesa de Enlace que por los frutos nos conoceremos mutuamente", dijo Domínguez ayer. Y no fue su única expresión de connotación religiosa: "Nosotros no somos ni estatistas ni partidarios del libre mercado absoluto, seguimos la Doctrina Social de la Iglesia, según la cual donde el mercado no funciona el Estado debe intervenir", explicó.

Ayer, el ministro volvió a mostrarse partidario de crear una agencia estatal que pueda intervenir en el mercado para sostener precios y garantizar el abastecimiento. "Ahora, ante esta situación de emergencia, hemos tenido que recurrir a toda una serie de medidas porque no tenemos una herramienta que pueda comprar y vender, como las que tienen Canadá, Australia o la Unión Europea", afirmó. Pero aclaró que "este tipo de cosas debe ser producto del consenso entre provincias, los productores y la Nación".

Desde la producción esperan ahora que a partir del mes próximo los molinos compren un millón de toneladas mensuales, el doble de lo habitual. Y que los exportadores pujen por el cupo para embarcar que abrió el Gobierno: 250.000 toneladas de Buenos Aires y 300.000 toneladas de Entre Ríos. Esos operadores se comprometieron además a pagar por el producto el equivalente a al valor internacional del producto descontados las retenciones y los gastos de comercialización.

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