"El trigo es un cultivo en proceso de extinción"

En la asamblea de Gonzales Chaves, el consultor y ex gerente de la Bolsa de Cereales, realizó un descarnado análisis de la realidad que vive la producción granaria en general y la triguera en particular. "La intervención del Estado arruinó los mercados y de seguir así terminará destruyendo la producción", advirtió
- ¿La crisis mundial afectó al país como dice el Gobierno?

- A partir de la crisis mundial, el Gobierno lo que hizo fue diseñar una estrategia para asustar a la gente. Fue llamativo ver a una presidenta primero diciendo que la crisis no nos iba a afectar y rápidamente cambiando el discurso y echándole la culpa de todo los que nos pasaba al problema internacional. En lo que habría que trabajar es en hacerle entender a la gente de la ciudad, a los que no pertenecen al sector agropecuario, que el problema argentino nace a partir de la crisis del campo. Cuando el campo se paralizó ya no hubo vuelta atrás. Ahí se paró la economía argentina, la crisis mundial después tal vez lo que hizo fue profundizar esa parálisis. Como en el caso del trigo: el productor deja de sembrarlo por una decisión comercial, porque no le cierran los números. Después viene la seca y afecta los rendimientos. Pero primero la gente dejó de sembrarlo.

- ¿El escenario de importar trigo es factible en el corto plazo?

- Si no llueve es seguro, no factible. Y el año que viene. Lo grave es que terminaremos importando un trigo que va a estar a más del doble de lo que hoy se paga en el mercado interno.

- ¿Cómo es eso?

- Hoy el trigo tiene una retención efectiva del 43%. Quiere decir que el precio del trigo en el mercado interno en realidad debería ser 300 dólares. Por lo tanto, afuera nadie te lo va a vender a menos de eso. Con los costos de exportación te vas a un trigo de 500 dólares. Es una locura. Y más locura es inclusive tener íntimamente el convencimiento de que si no llueve, como el productor no va a sembrar, no va a perder plata. Porque si siembra va a perder, como hasta ahora.

- ¿Hay una estimación de cuánto perdió el productor triguero desde que el Gobierno intervino el mercado?

- Según mis números, desde mayo de 2006 -cuando arrancó la intervención- hasta hoy se negociaron 42.000.000 de toneladas. Si esa producción la tomamos a valor de exportación promedio, 250 dólares, nos da un ingreso total de 10.500 millones de dólares. El costo de producir eso, incluyendo la tierra, fueron 7560 millones de dólares. Por derecho de exportación se fueron 1125 millones de dólares. Transferencia a la molinería por la intervención del Estado: 1500 millones de dólares (más grave que las retenciones). Transferencia a la exportación: 1470 millones de dólares (también es más que las retenciones). Eso quiere decir que por la intervención estatal, los productores transfirieron casi 3000 millones de dólares. Si a eso le sumo las retenciones me dan 4095 millones de dólares. Claro que si sumo todo me paso de los 10.500 millones. Quiere decir que alguien perdió plata. En tres años los productores de trigo llevan perdidos 1155 millones de dólares, incluyendo la tierra. Entonces, de qué se extrañan que el trigo sea un cultivo en proceso de extinción. No es la seca, es que faltan 1155 millones de dólares, de los cuales una parte se los llevó el Estado, pero más grave aún es que una porción mayor se la llevaron molineros y exportadores.

- ¿Las compensaciones no se crearon para corregir eso?

- Sí, pero mirá cómo se repartieron hasta ahora: los que más cobraron son los molinos, que se llevaron 1243 millones de pesos, contra los 258 millones de pesos que cobraron los productores de trigo. Y eso que el sistema fue inventado para compensar a los trigueros, porque la resolución reconoce que por la intervención del Gobierno estaban recibiendo menos.

- Todo esto explica la baja de la producción.

- El efecto es claro, la producción de este año fue 49% menor a la campaña pasada. Y habrá que ver de cuánto es el año que viene. Ya hoy se sabe que la superficie sembrada será una de las más bajas de la historia, siempre y cuando llueva, sino...

- ¿Cómo se salva al trigo?

- Además de lloviendo, el trigo hoy se salva dando señales que le permitan al productor recuperar la confianza.

- ¿Cuáles serían esas señales?

- En primer lugar decir que el acuerdo que hicieron con los exportadores es otra patraña más y no sirve para nada. Después, abrir las exportaciones para el año que viene, y con el mercado abierto, dejar que el productor se largue a producir. Sumarle una baja en las retenciones y evitar la distorsión que implica la transferencia hacia otros sectores.

- ¿Cuál es el principal problema que tiene hoy el campo?

- Que la política agropecuaria no está manejada por gente que conoce el sector. Me refiero a la política que define la presidenta. La política la maneja el secretario de Comercio, Guillermo Moreno; la ONCCA y la AFIP. No es casual que en el acuerdo del trigo, junto a los exportadores aparezcan Ricardo Echegaray y Moreno. Y la verdad es que yo tuve la oportunidad de hablar con ellos varias veces y no se si serán o no buenos tipos, pero que de campo no entienden nada, no entienden nada. Hacen estas cosas incentivados por sectores privados que se están llenando de plata. Y en realidad son cómplices. ¿O los exportadores descubrieron el jueves en Mar del Plata que iba a faltar trigo? ¿O resulta que los molineros se dieron cuenta ahora lo que está pasando en el trigo? Y ojo que nadie está acusando a los molinos y a los exportadores de hacer cosas ilegales. Simplemente aprovechan las herramientas que se les dan desde el Estado para sacar su beneficio.

- ¿El precio lleno que publica la Secretaría de Agricultura es real?

- Es un dibujo. Los 555 pesos de la Secretaría como mínimo debería ser 668 pesos. ¿Cómo se calcula el precio lleno que pone la SAGPyA? Muy fácil: al precio de exportación se le descuentan los gastos y las retenciones. Lo que queda es lo que se debería pagar en el mercado interno. Entonces, si yo dibujo el precio de exportación, todo el resto me queda dibujado. Hoy la SAGPyA dibuja el precio para que los exportadores paguen menos. El precio lleno debería ser de 100 pesos más, por eso la retención efectiva del trigo es del 43%, y las que se quedan con la diferencia son 10 empresas, las mismas que están firmando todos los acuerdos. De modo que toda esta intervención es tan grave, que hoy el problema triguero no se soluciona ni siquiera sacándole las retenciones. Sin los derechos de exportación, pero continuando con la intervención del mercado, los números tampoco cierran.

- Lo que ocurre entonces es más grave que la implementación de la resolución 125.

- Si la comparamos con el lugar donde estamos parados hoy, la 125 era el paraíso. Hoy hay tal grado de intervención del Estado, a partir de diferentes medidas, que le trajeron al productor perjuicios mucho más graves que lo que hubiera generado la 125. Y el beneficio de la intervención no lo saca el Estado ni los sectores más pobres de la población, sino que lo obtienen los sectores más concentrados de la demanda, que además en muchos casos son empresas multinacionales. Eso se da particularmente en el caso del trigo. Pero también pasa en el maíz, en el girasol y ocurrirá en la soja si esto sigue así. De hecho ya está pasando: en este momento hay un diferencial de un casi 10% entre el precio que debería ser y el que es.

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