Tributo y servicios públicos, en la versión de Rubattino

Que van a aumentar las tasas es siempre una mala noticia. Y si uno tiene que aparecer defendiéndola ante la ciudadanía, la mala noticia es doble. Pero el subsecretario de Hacienda, Marcelo Rubattino, lo toma con filosofía o al menos eso parece, se deja ayudar por planillas, cuadros y mapas multicolores que saca de un maletín y despliega sobre la mesa por todo prólogo a la entrevista con EL DIARIO.
“El estudio nos llevó cinco o seis meses, consistió en observar la distribución de servicios básicos en la ciudad como el de provisión de agua, el tendido de la red cloacal, la recolección de residuos, el mantenimiento vial, el cuidado de parques, paseos y espacios públicos, el alumbrado público, el barrido y la señalización”, enuncia quien además es director general de la Agencia Fiscal Municipal.

Y caracteriza: “son servicios vinculados directamente con una propiedad, un contribuyente o un vecino”. Luego, completa. “Y, junto a ellos, detectamos otros servicios que en muchos casos ni siquiera somos conscientes de que existen, pero que son costosos y están a disposición de la comunidad en general: los jardines maternales, el contralor del tránsito, la acción social, educación, deportes, los centros de salud, cultura, transporte urbano, el control ambiental, el cuidado de balnearios”.

-En la práctica, ¿hay diferencias entre una tasa y un impuesto?

—El impuesto se cobra a todo el mundo en general y no tiene una afectación específica. En el caso del municipio, tenemos servicios directos, que sirven a un inmueble; e indirectos, que sirven a la comunidad. Unos y otros tienen un costo, que debe ser sostenido mediante las tasas. El asunto es cómo se reparte entre los contribuyentes el costo por prestar esos paquetes de servicios que no son homogéneos en toda la trama urbana, por eso se zonifica.

—¿Y qué formas de cálculo del costo por contribuyente existe?

—Uno es en función de los metros de frente, pero no contempla el valor de la propiedad. La otra alternativa es producir un aumento igual para todos, en pesos o por porcentaje, lo que resulta enormemente retrógrado.

La mejor manera es a través de la valuación fiscal de los inmuebles, que nos brinda un índice del patrimonio o la capacidad de pago. Pero la valuación fiscal para que sea efectiva necesita ser actualizada, en general y también en particular porque hay zonas que evolucionan más activamente que otras y los valores de la tierra suele seguir esa tendencia.

—Entonces, el criterio para actualizar las tasas se basa en...

—...tres ejes: la valuación fiscal de la propiedad, los servicios directos y los servicios indirectos. Entendemos que hicimos un trabajo que reúne los indicios y factores que tuvimos a mano para que sea realmente equitativo, para que lo que se iguale sea el sacrificio que cada uno debe hacer para sostener el conjunto de servicios prestados. Es lo más justo que hoy por hoy se puede implementar. De todos modos, el decreto da cuenta de una dirección. Pero para revertir la situación hacen falta muchos años de aplicación sostenida de la reforma.

MAPEO. Los mapas que Marcelo Rubattino comparte en el encuentro con EL DIARIO refieren a la distribución de cloacas; el tendido vial; la recolección de residuos; el alumbrado público; la provisión de agua potable; el barrido; la cercanía al transporte público; la vecindad con espacios verdes; la proximidad a los accesos, donde se reconcentra la actividad de Parques y Paseos; las áreas comerciales, semicomerciales y no comerciales; los distritos del código urbano con mayor potencialidad residencial y comercial; la cercanía al centro, escuelas y establecimientos de salud.

Hay otros que devuelven una información que ha servido para depreciar la valuación, relacionados en general con la cercanía a arroyos y asentamientos irregulares y a sectores con alto índice de necesidades básicas insatisfechas. “Estos planos, superpuestos, devuelven la zonificación en cuatro áreas a la que se alude en el decreto”, expuso.

“El promedio de la actualización en toda la ciudad es del 67%; pero el impacto en cada propiedad va del 0% hasta el 89%; hay igualmente 569 propiedades que están por encima de ese margen”, señaló, al indicar que “eso depende de los factores suelo y zona, pero sobre todo de la valuación fiscal del inmueble, es decir, de la calidad constructiva”, refirió.

—Se difundió que habrá exenciones a jubilados, ¿es irrestricto?

—No. La vivienda debe ser única propiedad, con destino a casa-habitación. Con un ingreso líquido de hasta 1.200 pesos tienen una exención del 50% en la TGI y del 25% en la TSS; entre 1.200 y 1.800 pesos la exención es del 30% en la TGI . Quienes no tengan la exención solicitada, pueden hacerlo presentando el DNI, el último recibo del haber percibido, el título de propiedad y el registro único de beneficiario del Anses.

—¿Se puede cotejar con lo que ocurre en otras capitales de provincia o ciudades de características similares o es que las metrópolis no son comparables?

—No hay dos ciudades iguales porque es distinto el cálculo de la tasa, la base imponible y la estructura de servicios. De todos modos, uno puede tener alguna referencia. Nosotros comparamos con lo ocurrido con Santa Fe, que también produjo una adecuación hace ya unos meses, que está cerca y también es capital.

Santa Fe presentaba una desactualización mucho más importante. Allá como acá no hay magos: para sostener un servicio, hay que ver cómo pagarlo. Santa Fe, entonces, se dio una reforma. Por un lado, había casos irrisorios y se plantearon aumentos próximos al 400% y, si bien económicamente estaba justificado, se optó por plantear una aplicación progresiva, que corrija en el tiempo falencias notorias pero que de momento alcanzaron el 200% de suba.

En el caso de Paraná, la tasa promedio es de 30 pesos mensuales, cuando el abono de la televisión por cable es tres veces mayor y entrega un servicio que de ninguna manera reviste la importancia de mantener los espacios públicos, recoger la basura, controlar el tránsito, atender la salud de un sector o arreglar una calle que esté iluminada de noche.

—La crítica general es que la Municipalidad no presta buenos servicios...

—La actual gestión hasta puede compartir esa foto. El asunto es cómo se llegó a esta situación y, sobre todo, cómo se empieza a corregir. Con el paso de los años, se ha hecho más pronunciado el desfase entre el costo de la prestación de los servicios y lo que se recauda por las tasas.

Entonces, se termina echando mano de la coparticipación provincial y nacional o la tasa comercial. Este proceso de desactualización se viene dando desde la salida de la Convertibilidad: prácticamente, estamos pagando la misma tasa de entonces. El único revalúo se hizo durante el gobierno anterior, fue uniforme y por lo tanto inequitativo, del 30 y 38%.

Pero el costo de los servicios en promedio creció de manera notable: el litro de policloruro de aluminio para potabilizar el agua, pasó de costar, 417,92 pesos en 2001 a 1.235 pesos en la actualidad, es decir, un 195 % más; el asfalto líquido, que valía en aquél año 709 pesos, cuesta ahora 2.974: lo que representa un 388 % de incremento; y la bolsa de portland, que tenía un costo de 6 pesos, tiene ahora un valor de 26 pesos: es decir, sufrió más del 300 % de aumento.

Si queremos mejores servicios, que haya inversiones públicas de importancia, necesitamos actualizar las tasas. Lo que decidimos es producir esa actualización en base a un criterio de justicia tributaria.

Lógicas

Según el sitio digital de la Municipalidad de Santa Fe (www.santafeciudad.gov.ar) la Tasa General de Inmuebles fue recientemente ordenada en base a criterios similares a los aplicados en Paraná. Una distinción es que en la vecina capital hay discriminadas diez zonas tributarias, mientras aquí son cuatro, lo que en primera instancia aparece como una segmentación más exhaustiva.

Concretamente, en un aparte se alude a que “las zonas tributarias se definen de acuerdo a los siguientes aspectos: a) Obras públicas realizadas: cloacas, gas, iluminación, cordón cuneta, pavimento y desagües, b) Servicios: barrido y limpieza, recolección de residuos, alumbrado público y transporte público (concesionados por el Municipio), c) Otros servicios: agua corriente, teléfono, televisión por cable e Internet (no prestados por el Municipio), y, d) Infraestructura: cercanía a hospitales y centros de salud, entidades bancarias, locales comerciales, edificios públicos, establecimientos educativos (en todos sus niveles), clubes y lugares de recreación y esparcimiento.

En Paraná, el decreto 1769 dispone un valor por metro cuadrado según la zona.

• Zona 1 (Parque, Centro hasta Villaguay, Racedo y San Luis): $ 113,92 por metro cuadrado para los inmuebles edificados y $ 84.11 por metro cuadrado para inmuebles baldíos.

• Zona 2 (Cordón que rodea al Centro, hasta Ituzaingó, Artigas y Ramírez; Thompson y Barrio Paracao): $ 40,53 para edificaciones y $38,21 para baldíos.

• Zona 3 (Perímetro de la zona 2: Barrio El Sol, Cuarteles, Kentenich, zona Hipódromo, zona entre Avda. Ramírez y Ayacucho, Barrio Policía, José Hernández y zona Nueva Planta potabilizadora): $ 16,29 para edificaciones y $ 12,90 para baldíos.

• Zona 4 (Periferia, exceptuando las zonas mencionadas): $ 2,83 para edificaciones y $ 1,33 para baldíos.

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