Tribunales: largas colas y esperas de 3 horas

Abogados y tramitadores se quejan por la demora en el envío de las notificaciones. Un embargo tarda 30 días. Antes, tres.
Mientras se suman los días sin una solución y se anunció un nuevo paro para hoy, resulta palpable advertir cómo se va resintiendo el servicio judicial.

Según el fuero, el efecto se expresa en pasillos atiborrados de personas detrás de un trámite o en salas vacías de gente que optó por esperar que se resuelva este conflicto para ir a buscarle luego una solución al propio.

Frente a la barandilla del juzgado de Ejecución Fiscal, el abogado conversaba con una colega que estaba literalmente tapada de carpetas. Tenían ocho personas adelante y varias más, atrás.

"Es normal hacer fila acá. Yo vengo todos los días y siempre hay mucha gente, aunque ahora hay más", afirmó Francisco (29), un procurador fiscal que maneja tres mil causas y que para evitar disgustos prefiere figurar sin apellido.

"Sí, se nota más demora –dijo–. Si antes las causas a despacho salían en 10 días, ahora están demorando 20. O un mes".

Ninguno parecía especialmente molesto con el resentimiento del servicio. En todo caso, se los veía acostumbrados.

Algo similar se apreciaba en el hall de los juzgados laborales que miran a calle Duarte Quirós.

Sentado en un banco, Gabriel Martínez (41), contador de una metalúrgica, comentó que casi todas las semanas tiene algún trámite que cumplir en los juzgados de conciliación. Su audiencia estaba fijada para las 10. Recién a las 11.45 sonó su teléfono para avisarle que entraban.

En el juzgado laboral de enfrente esperaban el abogado Franco Punte (26) y su cliente. "Vinimos hoy a rubricar un acuerdo y ya nos llaman", contó.

Punte estimó que en los juzgados laborales no se afectó tanto el servicio porque las notificaciones son de oficio. "A mí no se me suspendió ninguna audiencia –graficó–. Lo que sí es un desastre son las cédulas. Ayer hice una hora y media de cola para retirar una".

En efecto, en el subsuelo de Tribunales I una fila eterna, compacta, permanente, serpenteaba el pasillo. La concentración se iniciaba justo en la barandilla de Notificaciones.

"Estamos hace dos horas y media –soltó en un desahogo Julia Mottino (26), cuando le faltaba todavía un buen trecho para la meta–. Es un horror, porque las cédulas mueven todo el fuero Civil y Comercial. Por ejemplo, un oficio de embargo que salía firmado en tres días, hoy puede demorar casi un mes".

"Estamos retirando cédulas del 29 de abril. En épocas normales, una cédula sale en tres días", amplió Susana Vélez, otra abogada de la fila.

A la vuelta, cabizbajo, el padre de un joven de 17 años que fue detenido hace 10 días por el delito de hurto calificado esperaba una respuesta del Juzgado Correccional. "Vine a las 8.30 y me dijeron que esperara. No saben si lo podrán traer", dijo, cuando el reloj marcaba las 12.30.

Pasillos vacíos. En los Tribunales de Familia (Tucumán al 300), donde es común ver a decenas de madres con sus niños en busca de una salida legal a los dramas cotidianos, el público se contaba ayer con los dedos de una mano.

"No hemos entregado números. No sé si es por el frío o porque la gente sabe del conflicto y no viene", comentó el policía que cuida la puerta.

Algo similar se veía en los pasillos de las fiscalías de Instrucción, de Fructuoso Rivera al 700.

"El servicio está resentido, hay trámites que no se están realizando, situaciones de libertad sin resolverse. Particularmente, espero que se tramite un oficio que llegó el 16 de abril", precisó la penalista Carina Albelo.

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