Tres vocales pujan por la presidencia de la Corte

Mañana, en reunión de acuerdo, se decidiría quién encabezará el alto tribunal de la Provincia durante los próximos dos años. Gandur aspiraría a ser reelegido. No obstante, Estofán y Sbdar también pretenderían el cargo. Hay reglas no escritas. Inédito.
El jueves, la noticia de que en el orden del día de la reunión de acuerdo de la Corte Suprema de Justicia figuraba el tema de la elección del presidente alteró las cosas en el segundo piso del palacio de Tribunales. Era el comentario obligado de quienes circulaban por las inmediaciones de los despachos de los vocales. Mañana, seguramente, sucederá lo mismo, porque es probable que la cuestión vuelva a ser tratada, ya que Antonio Estofán viajará a Buenos Aires para diligenciar en la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) aspectos vinculados con la jubilaciones de los magistrados. Por ende, mañana sería el día "D", aprovechando que estarán todos los vocales y que la incógnita debe estar despejada antes del lunes 12, cuando vence el mandato de dos años del actual titular, Antonio Gandur.

Gandur aspiraría a ser reelegido hasta 2011. No obstante, contra sus pretensiones se levantarían la de los dos vocales que se incorporaron durante los últimos dos años al tribunal -por propuesta del gobernador José Alperovich-: Estofán y Claudia Sbdar. El primero, curiosamente, juró en la Corte el 12 de octubre de 2007, el día en que Gandur era ungido presidente. Mientras tanto, Sbdar accedió el 1 de abril de 2008, y si fuera elegida se convertiría en la primera mujer en ocupar la presidencia del superior tribunal.

La Ley Orgánica de Tribunales no estatuye cómo debe concretarse la elección. El artículo 11 sólo precisa que los cinco vocales, cada dos años, designarán un presidente y al vocal decano. Luego agrega que, para este último cargo (lo desempeña actualmente René Goane), se "preferirá al de mayor antigüedad o al de más edad", que ha de cumplir las funciones de presidente alterno, ya que sustituye al titular cuando, por cualquier motivo, no puede ejercer sus funciones.

Valor de las tradiciones

Una tradición no escrita prescribe que, el día previsto, los cinco magistrados se reúnen en la sala de acuerdos y votan nominalmente. Primero lo hacen el presidente y el vocal decano, y luego el resto de los integrantes por orden cronológico de ingreso a la Corte. Esto quiere decir que, en esta ocasión, lo harán según la siguiente secuencia: Gandur, Goane, Alberto Brito, Estofán y Sbdar.

Como la Ley Orgánica no abundaba en cómo debía elegirse al presidente, tras la intervención federal (cuando se conformó la primera Corte posterior a la reforma constitucional de 1990), los primeros vocales (René Padilla, Goane, Oscar E. Sarrulle, Juan Carlos Veiga y Arturo Ponsati) inauguraron la costumbre de sufragar nominalmente (mirándose a los ojos), para evitar que, por escrito, alguno pudiera votarse o postularse a sí mismo. Esta regla no escrita fue abandonada una sola vez cuando el 15 de marzo de 2007 habían empatado en dos votos Gandur y Alfredo Dato. Hubo que recurrir a una inédita segunda vuelta. Dato se votó a sí mismo, lo que posibilitó que fuera elegido presidente, pero renunció cinco meses después para ser candidato a diputado por el oficialismo.

Sarrulle y Brito fueron los únicos que no encabezaron el tribunal

Durante la vigencia de la Constitución de 1907, los vocales de la Corte Suprema de Justicia eran nombrados durante un período de diez años. Pero, además, cuando el gobernador solicitaba los correspondientes acuerdos al Senado, proponía que uno de ellos fuera designado con el carácter de presidente del tribunal.

Este mecanismo, que podía ser utilizado para acentuar la incidencia de los poderes políticos en la cabeza de la Justicia, fue modificado por la reforma de la Carta Magna de 1990, ya que el artículo 97 estableció que los tribunales colegiados (como la Corte) debían elegir su presidente cada dos años, que, además, podía ser reelegido. Esta disposición fue mantenida por la Constitución de 2006 (actual artículo 111).

Amén de sus virtudes personales, el sistema vigente desde 1907 permitió que Juan Heller fuera presidente de la Corte Suprema durante 20 años, entre el 7 de diciembre de 1929 y el 15 de mayo de 1950, cuando murió. Durante ese lapso, sólo entre 1944 y 1945 fue desplazado del cargo a raíz de la intervención federal que siguió al golpe de 1943.

A Heller lo sucedió Carlos Rodríguez Marañón, de reconocida trayectoria en el justicialismo, que se desempeñó en el cargo hasta mayo de 1955, en que fue intervenido el Poder Judicial.

Tras la vuelta de la democracia, el 2 de enero de 1984, Rodríguez Marañón volvió a jurar como presidente de la Corte, con mandato hasta 1993. No obstante, no pudo concluir su polémico período (afrontó varios pedidos de juicio político) a raíz de la intervención federal de 1991.

Si se excluye a Antonio Estofán y Claudia Sbdar (con menos de dos años en la Corte), de los otros nueve vocales que han integrado el tribunal a partir del fin de la intervención federal de 1991, cuando la presidencia comenzó a durar sólo dos años, Oscar E. Sarrulle y Alberto Brito (aún en funciones) fueron los únicos que no ocuparon ese cargo.

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