Tres viejos amigos, por la reunificación

Mijaíl Gorbachov, George Bush padre y Helmut Kohl conmemoraron la reunificación de Alemania y recordaron el proceso histórico que finalizó la Guerra Fría
Quien transita por las calles de Berlín se encuentra con el vestigio de un muro, dibujado y derruido por el paso del tiempo. La visión era distinta hace veinte años cuando esa pared de concreto, conocida en Occidente como el Muro de la Vergüenza, separaba una nación y un pueblo en dos mitades: la comunista República Democrática Alemana, controlada por la Unión Soviética, y la República Federal Alemana, bajo supervisión de los EE.UU..

Tras cientos de muertes y un creciente repudio internacional, el 9 de noviembre de 1989 los ciudadanos alemanes dijeron basta a una separación originada por los efectos de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). Las voces y manos que derrumbaron el Muro de Berlín fueron impulsadas por una concertación política y un acuerdo que sumió a Europa en una anhelada paz.

A pocos días del acto conmemorativo, los impulsores de esa impronta se reunieron este viernes en la antigua ciudad alemana y reflexionaron sobre los pasados acontecimientos. El ex canciller alemán Helmut Kohl, y los ex presidentes de la Unión Soviética Mijaíl Gorbachov, y de Estados Unidos, George Bush, fueron eje del homenaje.

En 1989, Berlín estaba dividida y ocupada como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial. Un año más tarde, Alemania se reunificaba bajo el gobierno de Kohl y con el beneplácito de Gorbachov y Bush.

"Después de todo lo que ocurrió en la Segunda Guerra Mundial, muchos pudieron pensar que iba a ser imposible que rusos y alemanes se acercaran entre ellos. Fueron tiempos difíciles", dijo Gorbachov, que recordó como 30 millones de rusos murieron durante el conflicto.

"Nosotros tres participamos en el proceso que llevó a la caída del muro y a la unidad de Alemania. Pero los verdaderos héroes fueron otros", dijo Gorbachov en referencia a todos los funcionarios que participaron de las aproximaciones entre rusos y alemanes después de 1945.

Con dificultades para expresarse y en silla de ruedas, Kohl -el ex jefe de gobierno alemán y el "arquitecto" de la reunificación alemana- caratuló como "un golpe de suerte" el espíritu cooperativo que reinó entre los mandatarios y ensalzó a Bush padre y a Gorbachov, con quienes lo une una amistad surgida de aquella época.

"Los dos fueron un regalo del cielo para nosotros. La reunificación no cayó del cielo pero el cielo nos ayudó", dijo Kohl.

"Perdona, Helmut, pero tengo que decirlo. Nosotros no nos entendimos desde el comienzo", dijo Gorbachov, a lo que Kohl respondió con una sonrisa y el público con una carcajada, recordando tal vez unas desafortunadas declaraciones de Kohl a comienzo de los 80. En esa ocasión, el líder ruso fue comparado con el jerarca nazi Joseph Goebbels. Más tarde, Kohl se disculpó por sus declaraciones.

Bush, por su parte, subrayó que los acontecimientos que se celebran en estos días -la caída del Muro- no es algo que afecte solamente a Berlín, Moscú o Washington, sino que es un símbolo para todas partes del mundo en el que haya personas luchando porque se respeten sus derechos.

El acto organizado por la Fundación Konrad Adenauer, cercana a la Unión Demócrata Cristiana, contó con la asistencia de numerosas personalidades políticas, entre ellas la canciller alemana, Angela Merkel, el entonces primer ministro de Polonia, Tadeusz Mazowiecki, y Miklos Nemeth, en aquel momento titular del gobierno de Hungría

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