Tres son multitud.

"Se prendieron las luces y los personajes quedaron iluminados." La frase la usó Elisa Carrió para cuestionar el encuentro entre Julio Cobos y Francisco de Narváez. Pero podría servir para ilustrar algo más que quedó a la luz: la interna por la candidatura a presidente de la oposición no peronista. Con los cruces de esta semana entre el vicepresidente y sus aliados del Acuerdo Cívico y Social, se adelantó la competencia entre dos de los presidenciables del espacio –Cobos y Carrió–, mientras que el gobernador socialista Hermes Binner mantuvo silencio. Pero tomó nota.
Cobos ya dijo que "sería un honor ser candidato a presidente" y se muestra como quien puede concertar con el peronismo disidente. Rápida para leer la situación, Carrió aprovechó para posicionarse ante sus aliados radicales: "Voy a luchar contra todos, hasta con Julio Cobos", remarcó. El gobernador de Santa Fe no intervino, pero su candidato, el senador Rubén Giustiniani, aclaró hace poco que "Binner les lleva un par de cabezas a Cobos y Carrió". La interna presidencial opositora está instalada incluso antes de la elección y muchos ven el 28 de junio como el día en que cada uno mostrará en su distrito si tiene los votos para encabezar el frente opositor.

En la UCR se produjo un cambio de estrategia tras la foto de Cobos con De Narváez (a la sazón, el principal competidor de sus aliados en la provincia). En el centenario partido muchos lo consideraban un potencial candidato propio. Pero la foto llevó a los radicales a volcarse hacia la otra alternativa: que un hombre del partido integre la fórmula presidencial. Los nombres que suenan son los del senador mendocino Ernesto Sanz y del titular del Comité Nacional de la UCR, Gerardo Morales, aunque este último se perfila más como candidato a gobernador de Jujuy. "Vamos a apuntalar a uno nuestro, porque con este tipo no nos podemos casar", concluyen. "No queremos llegar al gobierno en 2011 para fracasar. Vamos a hacer las cosas bien y los que estén en el medio del camino, quedarán". advirtió Morales, quien dijo que depende de Cobos "si quiere formar parte de este espacio".

El vicepresidente no ve que los radicales tengan otro candidato de peso que no sea él. Después de que la UCR bajara todas sus colectoras en la provincia, se muestra más que fastidiado con sus aliados. Suele decir que se lleva mejor con Felipe Solá y Mauricio Macri que con ellos. "Yo necesito el respaldo del partido, pero no para que me condicione", afirma. Por estas horas, Cobos analiza si tener o no una segunda foto con el jefe de Gobierno porteño. Algunos en el cobismo lo desaconsejan, pero nadie puede descartarlo. En el PRO, en tanto, sostienen que con Cobos "hay mucha afinidad" y que después del 28 de junio "hay líneas abiertas que pueden profundizarse". Los cobistas, por su parte, no rechazan la idea de que exista una alianza con algún sector del peronismo disidente. De hecho, en Mendoza llevan en la lista a Enrique Thomas, jefe del bloque de Felipe Solá. En el entorno del vicepresidente, señalan que lanzará su carrera presidencial una vez que tenga en sus manos el resultado de Mendoza. Para los cobistas, una victoria en su provincia lo impulsa como presidenciable "al igual que Binner en Santa Fe y Carrió en Capital".

Carrió fue quien más castigó a Cobos por la foto con el candidato de Unión-PRO. "A veces las personas engañan a la sociedad y Cobos es esto", fue una de sus frases menos amables. El vicepresidente perdió su estilo calmo y le respondió: "El 5 de mayo Carrió se comunicó con De Narváez para solidarizarse. Cuando lo hace Carrió, es plural. Cuando Cobos lo recibe, se produce un problema". "A mí no me va a condicionar nadie la agenda. Yo voy a seguir recibiendo a todos los políticos", se enfureció.

"Está peleando contra su imitación de ‘Gran Cuñado’", se ríen en la Coalición Cívica, donde hay cierta autocrítica por la velocidad con la que Lilita respondió. "Tendríamos que haber jugado más con los tiempos y con el silencio", intuyen. Lilita piensa –en forma similar a Cobos– que el 28 de junio se definirá "donde está parado" cada presidenciable. "Si ganamos, después enamórense de mí y no de Cobos", les pidió Carrió a los comensales de una pizzería de La Matanza, aunque el mensaje iba dirigido a los radicales. "Ellos saben que los traicionó una vez, al irse con Kirchner, y hoy los traiciona de nuevo", destacan en su entorno, donde sostienen que una derrota en Capital no le hará mella a Carrió y que tanto Cobos como Bi-nner también se juegan la suerte en sus territorios.

El gobernador santafesino nunca lo dice, pero en su círculo íntimo ven dos ventajas claras con los otros presidenciables: "Cobos no tiene partido y Carrió no tiene gestión", resumen. En el Partido Socialista estiman que "Binner va a quedar posicionado para presidente porque está haciendo muy buen gobierno. Para 2011 se van a ver materializadas las obras del socialismo en la provincia". "Cobos es imprevisible", se ataja un dirigente socialista de Santa Fe. "A Carrió la foto le viene bárbaro. Cobos se equivocó muy feo. A los oportunistas les pasa eso", sentencia.

Binner no oculta sus diferencias con la líder de la CC. Dijo varias veces que no comparte su decisión de desafiliarse del partido que creó y de renunciar a una banca de diputada. Carrió le devolvió la gentileza elogiando a Carlos Reutemann, aunque ahora se cuida más en mostrar la buena relación con el ex corredor de Fórmula Uno. Por la campaña, Binner y Carrió se mostraron juntos en un encuentro breve y protocolar en Santa Fe, del que también participó Morales. Del 2011, por supuesto, nadie dijo nada.

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