Tres meses dominados por peleas, escándalos y decisiones polémicas

Desde las elecciones legislativas, el Ejecutivo recibió un golpe tras otro. Dicen que el desafío más importante que tiene es recuperar la iniciativa política.
Si una crisis es también una oportunidad, no está claro si el Gobierno aprovechó esa chance luego de las elecciones del 28 de junio. Mañana se cumplen tres meses de la derrota electoral del oficialismo y han sido 90 días traumáticos.

Escándalos, denuncias, peleas internas, pocos cambios y la pérdida de la iniciativa política han marcado los últimos tiempos de la gestión de Celso Jaque, que optó por recluirse cada vez más ante los problemas.

La mirada interna

En el Ejecutivo aseguran que, más allá de los balances parciales, los últimos tres meses del año serán trascendentes. El principal tema a abordar para evitar cualquier sorpresa es la incertidumbre financiera. Es que aún no resuelve cómo se endeudará para hacer frente al posible déficit. Todas las energías estarán puestas, justamente, en tratar de evitar conflictos sociales.

"Muchas veces los escándalos son más visibles que las acciones de Gobierno y es natural que así sea. Pero este gobierno ha logrado que no haya conflictos sociales graves ni despidos masivos en Mendoza", aseguró Mario Adaro, ministro de Gobierno.

En general el pedido más intenso hacia el Ejecutivo es recuperar el protagonismo. "Hay una necesidad de recuperar la iniciativa política, que sea el Gobierno quien imponga los temas importantes. Yo noto que hay mucha voluntad de escuchar", aseguró el secretario de Ambiente Guillermo Carmona, quien pertenece a un sector interno distinto al de Jaque, pero se mantiene fiel a la gestión.

Quien no se mantuvo tan fiel fue el vicegobernador, Cristian Racconto, quien sumó un dolor de cabeza más a Jaque al manifestar fuertes diferencias con su ex compañero de fórmula. Lo hizo por escrito, pidiendo autocrítica y cambios. "No se pueden buscar posicionamientos personales poniendo en riesgo el éxito del Gobierno. Yo busco que la gestión sea exitosa. Creo que se ha sido muy contemplativo con quienes han puesto los proyectos personales por sobre los objetivos generales", aseguró Carmona.

Cambios cantados

La derrota del 28 de junio significó un golpe histórico para el peronismo. Y las demoras en reaccionar frente al resultado "alargaron el duelo". De hecho Jaque nunca llegó a hacerse cargo personalmente de la derrota, a pesar de que las encuestas aseguran que fue el principal lastre.

Los pedidos de cambios no pudieron quebrar hasta ahora los cercos íntimos del mandatario.

Sólo hizo dos cambios premeditados en el gabinete. Y se trataba de "casos cantados". Iris Lima dejó la DGE y la reemplazó Carlos López Puelles. El otro que dejó un ministerio fue Guillermo Migliozzi, quien fue reemplazado por Raúl Mercau en Producción. Éste es el movimiento más festejado por la oposición y los oficialistas, pues reconocen en Mercau a una de las pocas personas abiertas al diálogo.

El resto de los cambios se dieron en segundas líneas y nunca por decisión política, sino por conflictos. Fue el caso de Alfredo Caballero, quien dejó Fiscalización y Control por denuncias de incompatibilidad. Otro que fue separado del cargo, para muchos tardíamente, fue David Funes, ahora ex director de Niñez y Adolescencia. El hombre era fuertemente cuestionado por el mal manejo político del área, pero también es investigado por irregularidades administrativas.

Ni siquiera los conflictos internos en el Ministerio de Salud hicieron que Jaque tomara alguna decisión contra algún funcionario. Su cuñado Ricardo Landete y el ministro Sergio Saracco se cruzan denuncias y acusaciones ante otros poderes del Estado. Pero el Gobernador optó por callar ante el tema.

Recientemente Beatriz Barbera renunció a la Secretaría de Deportes pegando un portazo y cuestionando, como buena parte del gabinete, la forma en la que se maneja el entorno cercano de Jaque. Los blancos allí vuelven a ser Alejandro Cazabán y Raúl Leiva.

Golpes duros

Para que se haga pública la crisis interna del Gobierno sólo hacía falta una excusa. El escándalo por el subsidio otorgado a los organizadores del recital de los Fabulosos Cadillacs fue el detonante perfecto. Se entregaron 315 mil pesos a una productora privada en una decisión que se tomó en el entorno íntimo de Jaque. Por el hecho están imputados el secretario de Turismo, Luis Böhm, y el asesor Raúl Leiva.

Pero de los escándalos públicos, el que más le dolió a Celso Jaque es el que involucra a su familia política, los Landete, que son acusados de haber comercializado productos perecederos sin habilitación y usando, al menos en un caso, una certificación apócrifa.

Aumentos

Uno de las medidas más trascendentes que tomó fue la intervención de Obras Sanitarias. Se trata de una empresa cuestionada por la calidad de su servicio y la decisión fue una muestra de iniciativa política. Vale recordar que adosado vino un aumento de la tarifa del agua. Después de las elecciones también se tomó la decisión de autorizar los aumentos en la tarifa de las distribuidoras de electricidad.

Más allá de hechos lo que esperan de Jaque en el propio Gobierno es un cambio de actitud hacia afuera, para dejar de lado la imagen introvertida de los últimos meses.

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