Las tres C de Kirchner

El proyecto 2011 del ex presidente se monta sobre la cooptación a través del clientelismo, la profundización de la batalla contra Clarín y una política de descongelamiento con el campo.
La sigla CCC evoca a la agrupación maoísta que esta semana tuvo en vilo al país con manifestaciones y cortes de rutas. Sin embargo, cuando la Casa Rosada habla de la triple C no alude a la Corriente Clasista y Combativa sino a las claves de su proyecto continuista: Cooptación, Clarín y Campo. La campaña "Kirchner 2011" comenzó esta misma semana con el repliegue hacia la más tradicional práctica de clientelismo. De acuerdo con el programa Inclusión Más Trabajo, los intendentes del conurbano tendrán la facultad de seleccionar discrecionalmente las cooperativas que se beneficiarán con la ayuda oficial. Es el primer paso para consagrar una task force (fuerza de choque) del oficialismo en un territorio donde, en cada elección, se libra la madre de todas las batallas.

Cristina Kirchner ya asignó 1.500 millones de pesos para el programa que alcanzará a 100 mil personas en una etapa inicial y que se extenderá gradualmente a otras 500 mil. El plan enlaza a los intendentes con Kirchner de la misma manera que en la última campaña legislativa, cuando aquéllos iban al besamanos de Olivos en búsqueda de financiamiento para la obra pública. El añejo sistema de cooptación, que en la mayoría de los casos será simulado con trabajos municipales de pintura y limpieza, garantizará tropa propia al kirchnerismo en los actos proselitistas. Por las fuertes presiones de las organizaciones sociales K, que habían quedado fuera de la ayuda, la Presidenta intercedió y les garantizó una tajada en el reparto de planes.

LA RUTA TOMADA. La ingeniería oficial para controlar la calle igualmente adolece de imperfecciones. El conflicto de Kraft es una muestra palmaria. Kirchner siempre se jactó de aquel proceso de "seducción" de dirigentes que –en paralelo a una mejora de los indicadores sociales– terminó licuando las protestas paridas por la crisis de 2001. El esquema cerraba con Hugo Moyano conteniendo al sector más díscolo de la CGT. El camionero pasó a ser el patrón de la vereda y, a cambio de privilegios, cargos y candidaturas para su gente, la certeza del reproche con bozal. Pero el escenario actual es ostensiblemente distinto por el componente ideológico. El activismo de izquierda no se siente representado ni por las organizaciones sociales ni por la burocracia sindical.

Mucho menos por algún intendente bonaerense. Carlos Tomada no logró, hasta ahora, encauzar las negociaciones. Al ministro de Trabajo le achacan impericia, aunque no se puede soslayar la intransigencia de la empresa, acaso el actor menos visible. ¿El ministro se desentendió del conflicto? Los expedientes de la cartera laboral revelan una continua intervención estatal. Sin embargo, la persistencia de los cortes en la Panamericana generó un clima propicio para instalar el rumor del desplazamiento de Tomada. ¿Por qué le bajarían el pulgar a uno de los funcionarios más leales? Amén de los recelos propios del internismo oficial, no se avizora en el horizonte K ninguna decisión de tan alto costo político. No obstante, Tomada –como los otros ministros actuantes– está compelido a dirimir urgentemente el conflicto, con la presión extra que significa la orden de Cristina de evitar nuevos cortes. A propósito, ¿por qué la Presidenta no pide la misma ejecutividad para despejar la ruta en Gualeguaychú?

PLAYERS AMIGOS Y ENEMIGOS. Convencido de que la comunicación fue la responsable de su derrota electoral, Kirchner tiene en carpeta profundizar –¿más aún?– la pelea con Clarín. -Ahora vamos por Papel Prensa sentenció el último fin semana, en Río Gallegos, el inefable Rudy Ulloa Igor. El plan que indiscretamente repiten los adalides del Gobierno, y entre ellos el ex chofer de Néstor, es enajenar la firma para abaratar el costo del principal insumo de los diarios y las revistas. De cualquier cuestionamiento no saldrá indemne el Estado, uno de los accionistas de esa compañía junto a Clarín. En el Congreso sostienen que el CEO del grupo, Héctor Magnetto, manifestó su temor a una expropiación. Después del operativo de la AFIP, desde Clarín consideran que todo aquello que aparenta reducirse a una chicana o a un gesto de amedrentamiento puede revelarse como la antesala de un hecho bien concreto.

La batalla por el proyecto oficial de Servicios de Comunicación Audiovisual –otra que libran los K y el holding– amenaza con trasladarse a la Justicia si finalmente es consagrado como ley por la Cámara de Senadores. La discusión ahora se focalizó en el artículo 161. ¿Qué dice? "Los servicios y registros regulados por esta ley, que a la fecha de su sanción no reúnan o no cumplan los requisitos previstos por la misma, o las personas jurídicas que al momento de entrada en vigencia de esta ley fueran titulares de una cantidad mayor de licencias, o con una composición societaria diferente a la permitida, deberán ajustarse a las disposiciones de la presente en un plazo no mayor a un (1) año desde que la autoridad de aplicación establezca los mecanismos de transición. Vencido dicho plazo, serán aplicables las medidas que al incumplimiento –en cada caso– correspondiesen. Al solo efecto de la adecuación prevista en este artículo, se permitirá la transferencia de licencias".

Los planteos sobre la supuesta falta de seguridad jurídica y afección del plan de inversiones son los predominantes entre aquellos que, como Clarín, deberán desprenderse de algunas licencias. En conversaciones privadas, dos jueces de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti y Carlos Fayt, no disimularon en señalar reparos a este capítulo de la normativa. Para el Gobierno, la nueva distribución de las licencias es el corazón de la ley y difícilmente ceda, a no ser que encuentre una alternativa para mostrar, como hizo con las telefónicas, una aparente disposición al cambio. ¿Por qué aparente? Sencillamente, porque los operadores de cable podrán arrendar servicios y se cree que ése es el atajo por donde las compañías telefónicas participarán del negocio. La Casa Rosada mantiene firme su decisión de favorecer al grupo Werthein, de Telecom, en el nuevo sistema de medios. El gesto a los players "amigos" se reproducirá a la hora de asignar la transmisión de los partidos de fútbol. ¿Quiénes serán en este caso los afortunados? Más temprano que tarde se sabrá.

VERDE ESPERANZA. Por último, el combo de los Kirchner incluye un gradual descongelamiento en la relación con el campo. El nombramiento de Julián Domíguez en Agricultura es una doble señal en ese sentido. En primer lugar, porque simultáneamente se jerarquizó el área, que dejó de ser secretaría para transformarse en un ministerio. Pero, además, porque el perfil eminentemente político del flamante funcionario apunta a que las dificultades técnicas que suelen surgir en las tratativas no sean obstáculos para aflojar las tensiones. La Mesa de Enlace le dio un crédito al hacerse presente en el acto de asunción, y el gesto sería devuelto en el crepúsculo de esta semana con la reducción o eliminación de las retenciones al maíz. Domínguez supo ocupar un cargo en el Ministerio de Defensa en 2003 hasta que Kirchner pidió su cabeza. El ex presidente lo encontraba muy cercano a Carlos Ruckauf y eran momentos en que alumbraba la transversalidad. Acaso el flamante funcionario sea la mejor síntesis del repliegue con el que Kirchner ahora busca recuperar aliados para su proyecto continuista.

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