"De los tres de arriba somos el que mejor juega".

La Pulga quemera se diferencia de Lanús y Vélez, realza la calidad de Huracán y admite que sus compañeros, a veces, se fastidian con él y Pastore porque no la largan.
Recién se lo acaban de regalar. Mira la tapa, mira la contratapa, vuelve a hacer el mismo gesto con un delicado y veloz movimiento de muñeca. Como cuando con la pelota hace el pie a pie, jugada a la que por ahí se animó a llamar "la boludita", aunque aún no tenga un nombre definido. Matías Defederico tiene un libro en la mano. "Sí, lo conozco", dice con seguridad cuando se le pregunta si sabe quién es el autor. La mano derecha sostiene más de 300 páginas encuadernadas de Roberto Fontanarrosa. "Igual, tengo menos lectura...", aclara, se critica, se autodefine o, quizá, se avergüenza, mientras con su índice izquierdo rasca el celofán que cubre la portada de una selección de historietas de Inodoro Pereyra. Rascará infructuosamente ese celofán con una uña escasa, insuficiente, muestra de una dentadura filosa. Habla rápido, frases no muy largas, pero dice. Se atropella un poco pero siempre va para adelante. Se juega como se vive, diría el maestro del técnico que hoy le dio vida a Defederico y a todo Huracán. "Con Central fue un partido muy hablado, con mucho juego sucio de parte de ellos, porque nosotros hacemos la nuestra". Casi que no hace falta preguntarle el porqué, una mirada le alcanza para volver a filtrar con natural honestidad: "A veces nos molesta, porque siempre jugamos limpio. Pero es obvio: cuando un equipo juega bien, al otro le molesta que le toquen la pelotita".

-Quizá la demostración anímica que les faltaba para ser candidatos.

-Sí, para mí éste era "el partido". Desde ya que los cuatro que faltan son importantísimos, pero el de Rosario fue fundamental.

-Y otra vez volvieron a sufrir por la falta de contundencia.

-Habíamos mejorado mucho, de hecho veníamos de hacerle cuatro a River, pero creo que nos jugó en contra un poco la ansiedad, los nervios de saber que ése era el partido a ganar.

-¿Y ahora que lo ganaron ya pueden decir que están para campeones?

-Queremos llegar a la última fecha con chances y estamos al acecho de que alguno pierda algún puntito. De los tres que estamos arriba, somos el que mejor juega. Ojo, no lo digo por agrandado. Pero Vélez ganó por la solidez que tiene y Lanús por una jugada aislada... Nosotros estamos muy bien y queremos seguir ganando y concretar el sueño de todos.

De Villa Luro, "casi Mataderos", Matías camina el mismo barrio de toda su vida. "Están un poco alborotados, todos contentos". En ese contexto, él trata de dar pasos firmes, aunque inquietos y acelerados (sí, "se juega como se vive", como dice Menotti, el maestro de Cappa). "Mucha gente me llama para felicitarme o me mandan mails. Son cosas que no esperás, que se acuerden... El otro día me llamó Oscar Tedini, el técnico que me probó y me fichó en Huracán. Hacía un montón que no hablaba con él y me felicitó por la citación a la Selección".

-Tal vez te dijo algo por tu nuevo rol de asistidor más que de goleador...

-Sí, je. Justo hablaba con los chicos sobre que hace tres fechas que no convierto pero al menos estoy dando pases gol y el resto de los muchachos sí la está metiendo. Y todo sirve para que ganemos.

-El tema es cuando no largan la pelota y parecen un poco egoístas, en especial vos y Pastore.

-A veces los compañeros se fastidian un poco con el Flaco y conmigo, pero saben que tratamos de hacer lo mejor para todos.

-¿Se demoró demasiado la llegada tuya o la de Pastore a Primera?

-Sí... Pero también es cierto que hoy decimos que sí por el nivel que estamos mostrando; quizá nos tiraban antes de titulares, no agarrábamos una y hubiéramos vuelto a la Reserva.

-O quizá no.

-Angel llegó en un momento justo, nos dio la chance, nos ayuda a madurar y no le estamos fallando. Tenemos la posibilidad de que un técnico nos dé confianza; hay que aprovecharlo.

Comentá la nota