Tres años para lograr el déficit cero

Tres años para lograr el déficit cero
El jueves 22 de octubre se presentará en el Congreso el plan de negocios para los próximos cinco años. Allí se afirma que Aerolíneas reducirá su déficit a 10 millones de dólares por mes en 2011, saldrá empatada en 2012 y pasará a ganar en 2013.
El jueves 22 de octubre, una semana después de la última fecha prevista, el secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi, y el presidente de Aerolíneas Argentinas y Austral, Mariano Recalde, concretarán en el Parlamento la demorada presentación del plan de negocios para los próximos cinco años. Se trata de un esquema con hipótesis "moderadas" de crecimiento pero que, aun así, le permitiría a la empresa reestatizada ser superavitaria en el año 2013. Sin embargo, la propuesta que será sometida al dictamen de la Comisión Bicameral de Seguimiento de las Privatizaciones parece ser sólo un punto de partida de la prevista metamorfosis de la línea de bandera. De la mano de la consultora Oliver Wyman, recientemente contratada por ocho semanas, la compañía promete encarar un drástico proceso de reestructuración.

La intención de Recalde de asistir al congreso de la Asociación Latinoamericana de Transporte Aéreo en la colombiana Cartagena de Indias propició una modificación de agenda y la esperada visita de los funcionarios de Planificación al Congreso se retrasó del 15 al 22. Pero las pautas básicas de ese programa ya están resueltas.

El plan que los hombres de Planificación detallarán a los legisladores prevé que los aviones tengan un nivel de ocupación semejante al actual, de alrededor del 69 por ciento, pero con una flota más nutrida y una mayor cantidad de frecuencias. Según las previsiones oficiales, el precio de la nafta aérea va a aumentar. Pero como se utilizarán aviones más nuevos, que demandan menos combustible, se achicará el gasto en este rubro, así como en mantenimiento. Esta economía y la suba de ingresos por la mayor venta de pasajes permitirían ir emprolijando los números.

El año clave es el 2012. Para entonces se alcanzaría el déficit 0 y, al año siguiente, las estatizadas serían superavitarias. Según las previsiones del plan de negocios, en 2011 el déficit de Aerolíneas y Austral se habría achicado a 10 millones de dólares por mes, "por debajo de la actual pérdida del subte, que llega a un millón por día", aclaran en los despachos de Bouchard. Esto implica una importante reducción respecto a los 30 millones de dólares promedio por mes que pierde hoy.

Una cuestión clave para esos resultados operativos es la nueva integración de la flota, a renovar a través de varias operaciones que se están cerrando en simultáneo. Ya se están sumando los Boeing (dos en compra y una decena en leasing); en unos meses comenzarían a llegar los veinte Embraer (ver aparte) y, según prevé el plan, el stock de aeronaves se reforzará también con trece Airbus. Pero el acuerdo con los europeos parece el más dificultoso y el que deja aún muchas puertas abiertas.

Una de las dudas es si los Airbus se integrarían a través de una compra o sólo como leasing, opción que hasta ahora no había sido considerada. El otro gran interrogante es si ese acuerdo con los europeos permitiría cerrar otro con Marsans, para dar por clausurada la expropiación sin necesidad de que haya un dictamen judicial y evitando que los españoles acudan al Ciadi para reclamar una indemnización. Si esta operación de Aerolíneas se considerase como la herencia de un contrato que habían firmado los españoles para comprar aviones que ya no necesitan, quizás éstos podrían recuperar la seña que entregaron y se darían por satisfechos: de algún modo, conseguirían la indemnización que el Estado no está dispuesto a pagarles.

El plan de negocios para los próximos años desnuda algunos criterios oficiales para manejar la complicada situación de las líneas aéreas, pero no agota la estrategia para rescatarlas del actual abismo económico. Recalde acaba de contratar a Randy Bobbit, de la consultora Oliver Wyman, para que asesore a Aerolíneas en la reestructuración que empezó a encararse. El nexo con ese especialista fue el ex titular de Austral Néstor Farías Bouvier, cuyo nombre puso nervioso a más de uno dentro de la línea aérea: este ex ejecutivo tiene, a su vez, su propia consultora, que hoy alberga a muchos gerentes de la empresa estatizada, con fuertes vínculos con los españoles.

Según se entusiasma el titular de Aerolíneas, Bobbit acredita experiencia en las exitosas reorganizaciones de otras compañías como Aeroméxico o United. Ahora podría probar su pericia auxiliando a Aerolíneas a rediseñar integralmente su negocio, empezando por la revisión del sistema tarifario y la reprogramación de rutas. Y nadie descarta que estos cambios no devengan en otras remociones dentro de la estructura gerencial de la compañía.

Días pasados, Recalde reunificó las gerencias de Mantenimiento y Operaciones bajo el comando de la gerencia Técnica, donde ubicó a Eduardo López, un hombre de línea, con mayor independencia de los gremios de la que tenían los dos responsables de las áreas que quedaron bajo su mando. De algún modo, un golpe atestado a pilotos y mecánicos que tenían en los gerentes salientes un recurso para influir en las decisiones operativas de la compañía. Quizás sólo el comienzo de una purga mayor.

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