Tres adolescentes murieron tras un motín carcelario

Dejaron de existir a causa de intoxicaciones por aspiración de gases producidos por una quema de colchones.
Otro chico se debate entre la vida y la muerte por las mismas causas en la terapia del hospital San Vicente de Paul.

El miércoles 25 de octubre de 2006 ocurrió un hecho similar en la misma comisaría, cuando cuatro chicos que trataban de escapar quemaron colchones.

Los pusieron en la puerta y al incendiarse bloquearon su única alternativa para salir de la celda y quedaron atrapados en una trampa mortal.

Las llamas les provocaron heridas graves; uno de ellos falleció en el hospital de Orán y los tres restantes murieron a los pocos días.

Tres adolescentes que estaban detenidos por homicidio en la Comisaría 20 de Orán fallecieron anoche en el hospital San Vicente de Paul a causa de intoxicaciones derivadas de la aspiración de gases tóxicos producidos por la combustión de colchones de material sintético, durante un violento motín registrado a la 1.30 de ayer.

La víctimas fueron identificadas como Jesús Vides y Víctor Condorí y Hernán Guzmán, todos de 17 años.

Un cuarto muchacho que participó de la violenta refriega se debate entre la vida y la muerte en la unidad de terapia intensiva.

Asimismo, dos agentes se hallaban graves tras ser atacados por 10 de los 12 menores detenidos en el recinto.

Se trata de Alvaro Mansilla, quien recibió un culatazo en la cabeza y que al cierre de esta edición terminaba de ser intervenido quirúrgicamente en la clínica privada Sagrado Corazón, y José Arancibia, quien recibió una estocada con un arma blanca hechiza que le atravesó uno de los codos de lado a lado.

Es el segundo hecho similar que ocurre en poco más de dos años en esa dependencia, ubicada en el centro de la ciudad norteña.

Todo comenzó a eso de la 1.30 de ayer, cuando 10 de los 12 detenidos -todos de entre 15 y 17 años y considerados de alta peligrosidad-atacaron a Arancibia para intentar una fuga masiva.

El líder de la revuelta fue, precisamente, uno de los que murieron y quien se hallaba acusado de asesinar de una puñalada a un chico de 14 años del barrio Aeroparque.

Agresión

Los acontecimientos se desencadenaron cuando los reclusos estaban gozando de un momento de esparcimiento, fuera de sus celdas, para celebrar la Navidad.

En un momento dado Vides le quitó su arma reglamentaria a Arancibia y le dio un fuerte culatazo. El agente perdió el conocimiento y lo esposaron, tras lo cual comenzaron a propinarle puntapiés en una especie de macabra danza. "Te vamos a matar", le gritaban.

El alboroto fue percibido por el agente Mansilla, quien corrió a ver qué ocurría, pero apenas ingresó al recinto le atravesaron un codo con un destornillador afilado.

Luego de ello los adolescentes prendieron fuego a los colchones y trataron de romper una reja con la intención de trepar a los techos y ganar la calle.

"�Estamos jugados, no nos importa nada!", decía a los alaridos el conductor del motín.

Máxima tensión

La tensión duró casi 45 minutos, que fue el tiempo que le tomó a los efectivos controlar la situación. En ese momento había doce menores distribuidos en tres celdas de diferentes tamaños, pero no todos participaron de la revuelta, ya que dos de ellos intentaron intervenir a favor de los policías que estaban como rehenes, quienes les recomendaron que se mantuviesen fuera del motín.

Una vez que los bomberos controlaron la situación, el agente herido de un puntazo y los cuatro jóvenes que quedaron inertes a raíz de severos cuadros de intoxicación con humo fueron trasladados al hospital San Vicente de Paul, mientras que Arancibia fue llevado a la Clínica Sagrado Corazón de Jesús, donde fue intervenido quirúrgicamente a causa de un traumatismo encefalocraneano grave. Los menores se hallaban hasta anoche en terapia intensiva con pronóstico reservado pero dos fallecieron.

El subjefe de Policía, Mario Paz, se trasladó de inmediato a la zona y la causa quedó en manos de la jueza de Instrucción Norma Vera.

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