Treparían a 450 los trabajadores suspendidos con ayuda social.

Lo reveló el subsecretario comunal, Rubén Dieguez. En 2009 ya invirtieron más de 100.000 pesos sólo en los operarios afectados por la crisis. "La proyección presupuestaria es muy dificultosa", dijo.
Las secuelas de la crisis económica en el aparato productivo de la ciudad empujó a cuatro centenares de trabajadores de Tandil, hasta hace poco dueños de un puesto laboral estable y con poder adquisitivo para solventar los gastos cotidianos esenciales, a la demanda de ayuda social que otorga el Estado.

Pero a esos 400 operarios, suspendidos o desempleados en los últimos meses, se podrían sumar otros 74, dependientes de la fábrica "Ronicevi", los que sufrieron la reducción de su carga horaria, según anticipó a LA VOZ el subsecretario de Desarrollo Social de la comuna, Rubén Dieguez.

El área municipal destinó 70.000 pesos entre enero y marzo de 2008 sólo para atender la considerada "nueva demanda", en tiempos donde amanecía el conflicto rural, que tuvo sus severas consecuencias. Desde enero a abril de 2009, ya se invirtieron más de 100.000 pesos en personal afectado en su calidad de empleo. Y eso que todavía lo más crudo del invierno todavía no llegó. En mayo, la Secretaría de Desarrollo Social espera gastar otros 50.000 pesos. Es un factor que, según Dieguez, influye de gran manera en el presupuesto.

Con todo, no sólo las suspensiones y cesantías pesan en la inversión de la dependencia oficial. El subempleo, el trabajo en negro, los alquileres en alza y la inflación siguen haciendo mella en las arcas municipales a la hora de afrontar la necesidad de los sectores más vulnerables en materia social.

Por caso, la tonelada de leña ya se vende a 400 pesos. El año pasado, Desarrollo Social compró 600 toneladas que repartió en vales durante la temporada invernal. Pero según estiman las autoridades, será difícil que se pueda completar ese tonelaje en 2009. No sólo subió el precio, sino también la cantidad de vecinos que la requieren. Igualmente, se espera que las primeras entregas empiecen a liberarse a principios de junio. Además, en lo que va del año, ya se cedieron 1.800 garrafas a las familias con mayores niveles de carencia.

Otro dato que pinta el estrago inflacionario: cada bolsón alimentario le costaba al municipio 12 pesos en 2008. Hoy sale 18 pesos.

SINDICALIZADOS Y EMPLEADOS INFORMALES

Los sindicatos UOM y Smata, vía el Comité de Monitoreo de Crisis de Tandil, aportan a la comuna los datos en torno a la situación de cada trabajador afectado.

Pero además de los empleados de la industria, que están sindicalizados, no son pocos los albañiles que desde el mercado informal, con el estancamiento de la construcción, acuden a Desarrollo Social por un paliativo.

La ayuda social que otorga la comuna a estos trabajadores consiste en el pago del servicio de energía eléctrica (entre 35 y 50 pesos -casos extremos- de la boleta), alimentos, bonos, garrafas y porcentajes del alquiler.

De todos modos, hay obreros suspendidos que, además de percibir una parte de su salario mensual, está cobrando un seguro. Dieguez, sobre la modalidad de trabajo, aseguró que "analizamos caso por caso, porque la ayuda directa no puede entregarse de manera homogénea".

Esta realidad, según el subsecretario entrevistado, hace prever "problemas" de raigambre presupuestaria para la Secretaría. Sobre todo porque resultó complicado aventurar cuánta gente se adherirá a la demanda de profundizarse el parate económico.

"La proyección presupuestaria es completamente dificultosa", concluyó Dieguez a la hora de pronosticar el corto plazo.

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