Una tregua que no fue

"Pedíamos una tregua, a los efectos de que cesen con las medidas de fuerza para que los niños regresen a las escuelas y no porque al Gobierno le moleste la gente que se junta en la plaza", dijo el ministro de Gobierno, Javier Silva, tras el fracaso de la primera audiencia salarial con los gremios.
Teniendo en cuenta la cantidad de días de clases perdidos, no descartó pedir la conciliación para el sector docente. "Estamos planteando de qué sirve sentarnos a una mesa si hay un diálogo de sordos, por ello la conciliación es algo que se analiza a los efectos de tratar salvar los días de clases para los chicos", anticipó Silva.

El jefe de Gobierno manifestó su preocupación por "la virulencia" que podrían tomar los reclamos. "Me preocupó que algunos gremialistas hablaran de virulencias en las movilizaciones, o sea que, evidentemente, algo o alguien está moviéndose adrede porque no ha sucedido nada todavía, pero ellos hablan de que mañana (por hoy) va a haber una movilización en donde va a haber virulencia y eso preocupa muchísimo", manifestó. Sin acuerdo en puerta, el ministro defendió la vía de diálogo abierta por el Ejecutivo. "Si ellos analizan que la reunión fue negativa es su problema, nosotros hemos llamado al diálogo en función de que hace unos días ellos mismos decían que el Gobierno era sordo y autista. Acá se ha planteado una línea de solución, pero con posturas inflexibles no se puede llegar a acuerdos", se lamentó.

Comentá la nota