Trazos para el futuro

Por Sergio Urribarri Gobernador de Entre Ríos

Por estos días, de manera involuntaria de mi parte, se ha instalado el tema de la eventual continuidad de mi gobierno más allá de 2011.

Sería falso decir que el asunto no despierta en mí una natural inquietud.

Sobre todo porque la agenda estratégica de políticas públicas a cuya elaboración, análisis y discusión pienso convocar este mismo año a toda la dirigencia política de mi partido y de todas aquellas fuerzas sociales y sectoriales que compartan una visión positiva y superadora para la provincia, trasciende –por su propia naturaleza- los límites fijados por la ley a mi primer mandato.

Pero más allá de las personas creo que, sin perjuicio de los resultados concretos de la acción de gobierno que se verán al cabo del tiempo, mi administración ha hecho un gran aporte a la apertura, al respeto y a la convivencia en la diversidad de todos los entrerrianos piensen como piensen. Eso es algo que está fuera de discusión.

Y creo que esa actitud es la que, más allá de los resultados de las recientes elecciones legislativas de medio término, me legitima para transformar esa apertura en una convocatoria a la formación de una agenda estratégica para abordar los próximos 20 años de esta, potencialmente y por muchas razones, la mejor provincia del país.

Mirar el futuro con inteligencia y apertura mental; enfocar los problemas que traban el crecimiento de la provincia y el desarrollo de las personas y las familias pero con una lógica que nos permita superarlos y no en la de seguir enredados en ellos, con la consiguiente permanencia del sufrimiento de miles de conciudadanos, deberían ser las premisas de cualquier diálogo.

Algunos mal intencionados podrán decir: "Urribarri se olvida de que es gobernador".

Las mentes verdaderamente abiertas y valiosas saben que lo que estoy planteando en modo alguno puede hacerlo sólo un gobierno. Lo que digo es tan importante que nadie puede quedar afuera. Es un salto tan grande y un cambio tan grande de actitud que requiere el aporte ordenado y consistente de todo el cuerpo social.

Usando el lenguaje en boga, los partidos políticos somos "una "red social" que es necesario revaluar. Por diversas razones estamos demasiado solos como para encarar grandes trasformaciones.

Y la manera en que la política recuperará valor ante la sociedad es si se enfoca en formular y construir un proyecto de provincia en lugar de generar simples proyectos de poder que se agotan en sí mismos.

La educación de calidad; la reorganización gradual del Estado para que cumpla mejor con sus roles; la formación en la provincia de un entramado de empresas y cadenas de valor que, sustentado desde la educación, la calidad y la tecnología, de vida a un complejo productor de agroalimentos de vanguardia nacional y mundial; un sistema de impuestos y tasas alineado con una política de promoción de la economía y el trabajo; la formación de la masa crítica de recursos humanos indispensables para gestionar lo público y también lo privado en este siglo XXI; y la lucha inteligente contra la pobreza deberían ser, entre algunos otros, los puntos centrales de una agenda que excede largamente el mandato y la gestión de cualquier gobierno entre otras cosas porque no se trata de objetivos gubernamentales, sino de objetivos generacionales.

El líder y fundador de mi partido decía que cada justicialista lleva en su mochila su propio bastón de mariscal. Hoy esa máxima ha trascendido a cada ciudadano argentino.

Mi gobierno seguirá convocando a todos los entrerrianos a la construcción conjunta de una agenda de políticas públicas que exprese objetivos altos, que libere la energía creativa, que sea consistente con lo que deseamos para nuestros hijos y nietos y que nos mueva a la acción más que a la espera de dirigencias salvadoras.

Sin perjuicio de intentar hacer el mejor gobierno posible en el mandato asignado por el pueblo, lo que buscamos con estas ideas no es otra cosa que los trazos para el futuro.

No esquivo al asunto de la reelección ni niego la posibilidad de evaluarla en su momento, pero el nombre del próximo gobernador no es lo más importante como sí lo es que tenga una actitud de apertura mental capaz de entender un mundo extremadamente complejo pero lleno de oportunidades.

En todo caso la pregunta no debería centrarse sólo en si me presentaré o no a la reelección, sino principalmente para impulsar qué cosas habría de hacerlo.

Llegado el momento cada entrerriano sabrá lo que debe hacer con su "bastón de mariscal". Y será su propia responsabilidad.

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