Tratan de evitar el veto a la ordenanza de las tarjetas

La solución que asoma descansa sobre la posibilidad de hallar una vía de financiamiento alternativa que permita instalar las tarjetas por aproximación resguardando tanto el bolsillo de los usuarios como la rentabilidad del sector empresario.

Cada parte se mantuvo en sus posiciones, persiste el desacuerdo pero se abrió una rendija por donde avizorar una solución. En esas frases se resume lo que dejó la reunión de ayer entre funcionarios del Ejecutivo, concejales de la comisión de Transporte -mayoritariamente de la oposición-, empresarios de colectivos y dirigentes del gremio de los choferes, para explorar la posibilidad de implementar el cambio de sistema de tarjetas para viajar en colectivo sin que el costo lo paguen los usuarios a través de un aumento del boleto.

La "cumbre" tuvo lugar en el Palacio Municipal y aunque no hubo información oficial, se supo que cada parte mantuvo sus posiciones, lo que equivale a decir que queda muy poco tiempo hasta que venza el plazo para dejar firme la ordenanza que dispuso el cambio de sistema, de tarjetas por aproximación en reemplazo de las actuales tarjetas magnéticas. El jueves próximo, si antes el intendente no ejerció el derecho a vetarla, total o parcialmente, la ordenanza quedará vigente.

Participaron el secretario de Gobierno Ariel Ciano, el presidente del Concejo Deliberante Marcelo Artime, el abogado Marcelo Abal en representación de Ametap, los gremialistas Daniel Domínguez y Pedro Fernández por la Unión Tranviarios Automotor (UTA), e integrantes de la comisión de Transporte y Tránsito del Concejo Deliberante: el oficialista Martín Aiello y los opositores Juan Domingo Fernández, Verónica Hourquebié, Carlos Filippini y Ricardo Alonso.

Un trascendido indicó que la reunión fue definida por el Ejecutivo como una "instancia necesaria" para evaluar en concreto de qué manera se podría reglamentar la implementación de las tarjetas por aproximación sin que el costo de la inversión recaiga sobre los usuarios. Si no le queda otra opción, Pulti vetará la controvertida ordenanza, pero la decisión no se tomará hasta último momento. Concretamente, una de las principales preocupaciones de la gestión de Gustavo Pulti -ratificada ayer por Ciano- es que bajo ningún punto de vista se aumentará el precio del boleto plano en lo que resta del año, tal como una y otra vez lo viene reiterando el jefe comunal.

De modo que para el Ejecutivo, la cuestión central es eliminar el aumento del boleto como opción de financiación: consideran que así como fue aprobada, la ordenanza no deja en claro quién y cómo se hará cargo de financiar el cambio de sistema y que en ese punto hay que trabajar para superar el desacuerdo.

El no al aumento del boleto se choca de frente con la posición exhibida por los empresarios de Ametap, quienes -y también lo ratificaron ayer- solamente aceptarán cambiar ahora el sistema de tarjetas si les "compensan" el costo de instalación con un incremento del 21,7% en la tarifa. Más todavía, ratificaron que recurrirán a la Justicia si la Municipalidad deja que se promulgue la ordenanza y ellos tienen que hacerse cargo del costo de instalación sin ningún resarcimiento.

Por su parte, la representación de la UCR también se mantuvo en lo suyo: este bloque fue el que se ocupó de desempolvar el proyecto de las tarjetas por aproximación, impulsó el despacho en comisiones y condujo a la mayoría a votarlo afirmativamente en el recinto.

Los concejales de Acción Marplatense reiteraron a su vez que coinciden en la necesidad del cambio tecnológico contenido en la ordenanza, pero que es menester garantizar la financiación del sistema. Así las cosas, el secretario de Gobierno trató de buscar una salida consensuada y decidió volver a reunirse la semana próxima.

En definitiva, la única solución a la vista descansa sobre la posibilidad de hallar una vía de financiamiento alternativa, seguramente externa, que resguarde el bolsillo de los usuarios y la rentabilidad del sector empresario.

El miércoles próximo volverán a reunirse para ver si con el paso de los días alumbra ese atajo que a la vez sirva para impedir una situación conflictiva, ya que un veto del intendente seguramente será interpretado como una señal de confrontación con la oposición. Volver a encontrarse una vez más y en las vísperas de que la ordenanza quede automáticamente promulgada fue, en definitiva, la certeza que dejó el encuentro de ayer.

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