Trastienda de una disputa caliente con final abierto

Por Gustavo Sylvestre

Se les subió la temperatura innecesariamente". La frase se le escuchó en la ajetreada jornada de ayer a un hombre de íntima confianza del Presidente del Banco Central de la República Argentina, Martín Redrado, que resiste la presión del Gobierno para que renuncie a su puesto, en obvia respuesta a los dichos oficiales.

Frente a los radicales que lo visitaron ayer, a quienes les aclaró que los recibía por una cuestión institucional alejada de la política, el titular del BCRA les dijo: "si quieren echarme, que cumplan con los pasos que indica la Carta Orgánica del Banco Central... Yo no hago política ni me interesa, sólo cumplo con los pasos correspondientes frente a una medida no del todo clara, que puede tener incidencia en el futuro del país".

En este sentido, Redrado pidió en los últimos días informes al departamento legal de la institución y a asesores externos, que le recomendaron que sólo diera el paso pedido por el Gobierno si el Congreso avala el decreto de necesidad y urgencia. Sucede que no quiere verse envuelto en denuncias judiciales ni recorrer tribunales en el futuro.

Desde el organismo, que guarda las reservas monetarias del país, sostenían ayer lo siguiente:

- Que no había ni necesidad ni urgencia en tomar una medida semejante por DNU. Que es un paso innecesario.

- Que en lugar en abrir la cuenta en el Banco Central la podrían abrir en el Banco Nación.

-Que no hay incumplimiento de los deberes de funcionario público por parte de Redrado, ni mala conducta.

-Que por el articulo 3 de la Carta Orgánica se sostiene que el gobierno no puede darle órdenes al Banco Central en la ejecución de sus políticas.

-Que si lo quieren echar a Redrado, lo hagan cumpliendo con la normativa de la Carta Orgánica, que sostiene que lo tienen que hacer por decreto de la Presidenta, previo dictamen de una comisión bicameral del Congreso.

-Que se corre el riesgo de que los fondos buitres que litigan contra la Argentina le pidan al juez Griessa en New York, que se incaute las reservas del Banco Central porque son de libre disponibilidad, en contra de lo que viene sosteniendo la institución ahora cuestionada por el Gobierno.

-Que las reservas están destinadas a operaciones regulatorias, y que no son parte de las obligaciones de la Tesorería.

Redrado negó en privado haber puesto a disposición de la Presidenta la renuncia, y así se lo indicó al Jefe de Gabinete ayer a la mañana. Fernández escuchó y dijo que le transmitiría a la Presidenta esa posición.

Si bien todos sostienen que la arremetida contra el funcionario se basa en la dilatación que, a entender del Gobierno, hace el Central frente al decreto presidencial de creación del Fondo del Bicentenario, fuentes confiables del Gobierno dejaron trascender ayer que la decisión de desplazarlo habría sido tomada semanas atrás. ¿Porque? Explican esos voceros que la política económica que lleva adelante el BCRA es demasiado ortodoxa, liberal, restrictiva del crédito y que choca contra la política económica del Gobierno Nacional y que no pueden esperar hasta que Redrado se vaya el próximo 1º de septiembre porque el gobierno quiere que bajen las tasas de interés y que se abran los bancos al crédito este año.

Si no es Blejer el sucesor, quién ayer rechazó en estas circunstancias hacerse cargo de la Institución, el nombre que se barajaba es el del actual viceministro de Economía, Roberto Felleti, al que le ven un estilo más productivista y que comulga con la política económica del Gobierno.

Redrado resistía anoche su renuncia y las presiones no sólo le llegaban desde el Gobierno, también de empresarios, banqueros y algunos economistas. El final de la historia está abierto.

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