Trasladan a París al máximo jefe militar de ETA

Trasladan a París al máximo jefe militar de ETA
"Txeroki", detenido ayer en el sur de Francia, declaró ante la Policía de Bayona y luego fue llevado a la capital francesa. España no descarta pedir su extradición para juzgarlo en Madrid.
Un día después de ser capturado en el sur de Francia, el presunto jefe militar del grupo armado vasco ETA, Mikel Garikoitz Aspiazu, alias "Txeroki", fue trasladado hoy desde la ciudad de Bayona a París para ser puesto a disposición judicial, informaron fuentes policiales.

Antes de partir en avión a la capital francesa, "Txeroki" y la presunta etarra detenida con él, Leire López Zurutuza, fueron interrogados durante varias horas por personal policial en Bayona.

Las autoridades en Madrid no descartan que el presunto jefe de los comandos terroristas de ETA y desde hace medio año también máximo dirigente político del grupo armado sea extraditado para rendir cuentas ante la Justicia española y después devuelto a Francia para ser juzgado por las causas que tiene pendientes en ese país.

"Txeroki", de 35 años, fue detenido ayer en Cauterets, un pueblo de montaña cerca de la frontera franco-española. El terrorista era el principal objetivo de las fuerzas españolas y francesas, quienes lo consideran el máximo dirigente de ETA y responsable de su aparato militar.

"Txeroqui" era el líder del ala más intransigente y sangrienta de ETA. Se opuso tajantemente a la tregua y las conversaciones de paz con el gobierno español. Se le imputa haber dirigido operaciones de tanta gravedad como el intento de asesinar al Rey Juan Carlos en Palma de Mallorca en 2005, organizar el atentado, el 30 de diciembre de 2006, contra el aparcamiento del aeropuerto internacional de Barajas que puso fin de hecho a las tratativas entre ETA y el gobierno y costó la vida a dos inmigrantes ecuatorianos.

El terrorista confió a dos de los pistoleros del comando Nafarroa, detenido el 28 de octubre, que participó con otros dos miembros del aparato militar, en el asesinato de los guardias civiles en la localidad de Cap Bretón, Francia.

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