Tras el temporal, los vecinos reclaman soluciones

Poco a poco la calma regresa a los barrios más afectados por el temporal del pasado martes. Y si bien algunos vecinos siguen mostrando su malestar, la situación parece encontrar un cause positivo.
Ayer, luego de la tormenta y en un día a pleno sol, la ciudad recobró su ritmo normal y, los que pudieron, comenzaron a poner orden en sus castigadas viviendas. Los servicios de agua y luz que se habían interrumpido durante la tormenta fueron restablecidos progresivamente en distintos sectores. Según el Instituto de Vivienda, serían alrededor de cincuenta las casas afectadas por la voladura de techos.

El día después del temporal que azotó al Area Metropolitana dejó postales elocuentes de la violencia e intensidad del viento y de la cantidad de agua caída que, entre la madrugada del lunes y la mañana del martes, pusieron en jaque a la capital chaqueña. Arboles caídos, postes derrumbados y techos desnudos siguieron como entonces, mientras cuadrillas municipales y personal de las empresas del Estado provincial recorrían las zonas más afectadas.

También en los barrios Don Enrique y Santa Inés pudo verse a un grupo de funcionarios del Instituto de Vivienda que visitaron casa por casa haciendo un relevamiento de la cantidad de viviendas que sufrieron voladura de techos.

Precisamente a Villa Don Enrique volvió ayer NORTE, para dialogar con los vecinos cuyas casas resultaron con daños más graves como consecuencia del temporal. Mientras varios postes de telefonía y algunos cables de electricidad seguían como el día anterior, cada propietario intentó ordenar su vivienda y recuperar las chapas voladas.

Es que las estructuras arrancadas por el viento fueron a parar varias cuadras más lejos y quedaron depositadas en algunas viviendas, en descampados o incluso algunas incrustadas en carteles. En tanto, según contaron los vecinos del lugar, el servicio energético retornó entre la noche del martes y la mañana de este miércoles.

Reclamos

"Acá en Villa Don Enrique todas las casas tienen el mismo problema desde hace muchos años", relató María Angélica Oviedo, dueña de unas de las viviendas donde el viento hizo estragos y provocó la voladura de gran parte del techo de chapas. "Nos dijeron que ahora nos darían una solución", agregó la mujer en referencia a la entrevista que minutos antes tuvo con una funcionaria del Instituto de Desarrollo Urbano y Vivienda.

"Hace 35 años que vivo acá y siempre el techo goteó. Nunca tuve soluciones de ningún tipo", recordó Angélica, quien hace sólo un mes y con gran esfuerzo había podido concretar la obra del techo en forma de bombé y con las chapas sobre el cielorraso.

"Pude hacer el techo con el seguro que cobré cuando falleció mi marido. Esto cuesta mucha plata porque las chapas son muy caras. Y ahora tengo que comprar otras porque esas nueve chapas no sirven más", se lamentó la mujer. Asimismo mostró preocupación por futuras lluvias que podrían provocar cortocircuitos en el interior de su vivienda, ya que los cables quedaron expuestos en los lugares donde se encuentran las goteras en el cielorraso de machimbre. "Estoy prácticamente sin techo", sostuvo.

En tanto, el hijo de la mujer aseguró que la promesa de la llegada al lugar de funcionarios de Desarrollo Social de la municipalidad aún no fue cumplida. "La intendenta nos dijo que iban a venir hoy pero todavía no aparecieron", señaló.

Otra de las viviendas seriamente afectadas por la tormenta fue la de Elsa Sánchez, una abuela que vive junto a su hija Mónica Alarcón y sus tres hijos, además de un nieto. Es uno de los testimonios más elocuentes, la mujer había contado que el viento hizo volar todas las chapas con los tirantes. Como consecuencia de ello, el agua acumulada en el techo y en el sistema de canaletas se precipitó dentro de la vivienda, causando serios daños en electrodomésticos y en todos los dormitorios.

"Nos dijeron que primero tiene que venir una empresa a poner un plástico y otra empresa viene después a colocar las chapas que tenemos que pagar nosotros", relató Mónica. Así también dijo que en ese caso será necesario cambiar los tirantes, la mayoría en mal estado y otros que volaron arrancados por el viento. "Parece que puede haber una solución así que ahora todo podría ser más fácil porque ellos se encargarán de reparar esto", concluyó.

Evacuados exigen soluciones

Mientras todo parecía volver a su ritmo habitual, el centro de evacuados instalado por el gobierno provincial en el Polideportivo Jaime Zapata tenía ayer todavía a unas doce familias alojadas.

En contraste con el desarrollo de las colonias de vacaciones en las piletas de natación, a pocos metros el drama de los evacuados por el temporal seguía presente. Por la mañana había sólo un puñado de mujeres y niños, ya que los hombres y jóvenes de cada familia habían salido a trabajar. Varios, en tanto, decidieron quedarse toda la noche en sus viviendas de las villas Menem Jr y Provincias Unidas, para evitar posibles saqueos de sus pertenencias.

"No queremos molestar. Sólo queremos una solución del gobierno", remarcó Miriam Isabel Ledesma, una de las alojadas en el centro de evacuados.

"Allá en el barrio tenemos todos ranchos. A varios se les voló el techo y a mucha gente se le mojaron todas sus pertenencias", relató. Así, la mujer contó que con lluvia de escasos milimetrajes ya comienzan los problemas en esos sectores. "Esta es la primera vez que venimos acá, pero es la sexta que nos tenemos que evacuar", lamentó.

Mientras la mujer, su hijo y dos pequeños nietos permanecían en el centro de evacuados, su esposo es uno de los tantos que se quedaron en el asentamiento para vigilar la vivienda. "Queremos irnos cuanto antes porque tenemos que sacar las cosas que están todas húmedas", indicó.

Mercedes Martín, vecino de Miriam, también debió autoevacuarse. "Yo necesito tierra para mi espacio porque rellenando el terreno puedo evitar inundarme", señaló el hombre que tiene una discapacidad que le impide trabajar.

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