Tras el tarifazo, De Vido organiza una salida del Gobierno sin juicios en contra

Tras el tarifazo, De Vido organiza una salida del Gobierno sin juicios en contra
El ministro de Planificación fue la comidilla de sus colegas durante esta semana. Aseguran que se concentra más en emprolijar las gestiones realizadas en los últimos seis años para evitar juicios que en tomar medidas. Estiman que necesita un año para poder definir sus estrategias judiciales. Observaron que está enojado con Néstor Kirchner y que redobló sus ganas de salir del Gobierno. Un ministro dice que "está viejo" y sólo así explica su inédita decisión de asistir a una comisión del Congreso en seis años. Las "humillaciones" del miércoles y el temor a que lo estén espiando.
Julio de Vido está cansado y enojado con Néstor Kirchner. Piensa más en cómo emprolijar lo que hizo y en los juicios que se le vienen, que en políticas para los sectores que maneja en su Ministerio de Planificación, que van desde cómo funcionan los trenes, hasta las tarifas de luz y gas, pasando por la obra pública, entre otras.

Es por ello que algunos de sus colegas creen que tuvo una reacción tardía ante el crítico malhumor de la clase media por el tarifazo y los fallos judiciales en su contra.

Es por todo ello también que De Vido, que se ufana en resaltar la reconstrucción del Estado, recurrió a los servicios del ex ministro de Servicios Públicos, Roberto Dromi, que a principios de los 90 fue coronado por la prensa como el cerebro del desguase del Estado, para que lo ayude a ordenar sus cuentas y resoluciones, con vistas a afrontar los juicios que se le vienen y frenar potenciales demandas.

Dos fuentes independientes que frecuentan el Ministerio de Planificación confirmaron a PERFIL el pedido de consejo de De Vido a Dromi. Indicaron que al menos les llevará un año emprolijar la situación y definir estrategias de defensa.

Desde el estudio Dromi lo negaron: "No tuvimos contacto ni del ministro ni del Ministerio".

Agotado. La marcha atrás del tarifazo y la aparición de De Vido en un programa nocturno del canal de Daniel Hadad, C5N, fue la comidilla del Gabinete el miércoles por la noche y en la mañana del jueves.

"Julio está viejo", sintetizó uno de sus colegas entre sus colaboradores más cercanos. Se refería al desgaste de seis años de gestión y a que De Vido aun no digiere que Néstor Kirchner "lo haya mandado al frente", cuando reveló la reunión entre el arquitecto santacruceño y el titular de la Rural, Hugo Biolcatti, en pleno conflicto con el campo.

Con lo del "viejazo", se refirió también a la anquilosada cintura política que De Vido mostró ante el malhumor que generó el tarifazo.

Un ejecutivo de una energética, de habitual diálogo con De Vido, lo evaluó de la misma manera. Confirmó que días antes de las elecciones, el coordinador de Planificación, Roberto Baratta, a quienes algunos califican como "el Guillermo Moreno" del sector, llamó a las empresas distribuidoras para que frenaran los envíos de las facturas. "Todos les contestamos que no podíamos hacerlo. Pero después de las elecciones se olvidaron del tema. Hasta que les explotó en las manos".

El peor día. En sus seis años como ministro, de Vido pasó por varias tormentas: la crisis energética, el caso Skanska, que obligó a la renuncia de su incondicional Fulvio Madaro al frente del Enargás. Pero en el entorno de Olivos dicen que su peor día fue el miércoles pasado.

Las malas noticias llegaron en las primeras horas de esa madrugada. La presidenta Cristina Kirchner, recién llegada de su viaje a Venezuela, lo llamó para que a primera hora de la mañana le tuviera listo un plan para frenar el tarifazo.

En Olivos advierten que a De Vido no le gusta que Cristina lo llame sin que antes Néstor le avise que la Presidenta lo va a llamar. "Lo ve como una humillación, no por machista, sino por lealtades", dijo una fuente. No sería la última humillación del día.

Por la mañana, De Vido le llevó a CFK su propuesta de bonificarles a los usuarios los subsidios que les había quitado por los meses de junio y julio y aportar un 70% para el bimestre que comenzó en agosto. La Presidenta le ordenó que, por primera vez en seis años, asista a la reunión de una comisión legislativa para anunciar la marcha atrás. De Vido, enfrentó entonces a los senadores y a las cámaras.

Pero uno de los operadores más íntimos de Néstor Kirchner le hizo saber que su jefe quería más. "No alcanza con lo que dijiste en el Senado, Néstor pide que te muevas más", le dijo por teléfono.

De Vido entonces recurrió a Hadad, que bajó al titular de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi, como invitado del porgrama que Oscar González Oro conduce en la noche de C5N.

Fue la última humillación del día, pero la más fuerte. De Vido sabe que Néstor Kirchner prefiere el poder de comunicación de Guillermo Moreno a contestar preguntas, por más diluidas que sean.

Mientras le hablaba a Gonzalez Oro lo que hacía los fines de semana con su familia y su pasión por los pajaritos, De Vido sabía que Néstor Kirchner y sus más cercanos bromeaban sobre lo que el ministro relataba.

Después de todo, mientras De Vido mostraba su derrota ante las cámaras, Kirchner y los suyos festejaban el golpe a Clarín tras el acuerdo con la AFA por la televisación del fútbol de Primera.

Néstor no lo llamó en todo el día y De Vido sintió que estaba solo.

Los juicios. Ahora De Vido se concentra en atar los cabos sueltos. Tanto es así, que los empresarios que suelen acercarse a los despachos de Planificiación coinciden en que "todo lo que es para adelante, está parado o tiene mucha demora".

"Cuando les preguntamos por las demoras, los funcionarios medios de Planificación nos dicen que están concentrados en emprolijar todo lo que es para atrás, que ésa es la orden", explicó un ejecutivo.

Entre los sectores más complicados están los de la obra pública, que tienen demoradas aprobaciones de trámites y pagos, coincidieron las fuentes.

A De Vido le preocupan varias causas. Entre ellas hay una muy reciente de asociación ilícita con Néstor Kirchner, denunciada por Elisa Carrió. Otras, en la Justicia, son por enriquecimiento, licitaciones ferroviarias, presuntas irregularidades en la licitación de un gasoducto y sobreprecios.

Ordenó buscar micrófonos en su oficina

Alberto Fernández no padecería de un síndrome de paranoia ni sería el único que tendría motivos para sentirse incómodo y desconfiar del espionaje estatal. Una semana antes de que se escucharan las quejas del ex jefe de Gabinete, De Vido contrató en silencio una empresa de seguridad privada para saber si la SIDE o algún grupo de inteligencia privado lo estaba espiando.

El funcionario se sentiría incómodo y espiado, por eso pidió que se revisaran que todas las líneas telefónicas que utiliza en el piso 11 del edificio del Palacio de Hacienda estén libres de pinchaduras. En el mismo combo incluyó la revisión de sus celulares y un rastrillaje en su oficina privada para detectar posibles micrófonos.

"La empresa que contrató De Vido no tiene la mejor tecnología", le explicó a PERFIL uno de los gerentes de una de las compañías de seguridad más importantes del país. La misma fuente reconoció a este diario que diferentes políticos del oficialismo y de la oposición acuden a los servicios de este tipo de agencias. Y puso como ejemplo al reelecto diputado Francisco de Narváez, que contrató los servicios de un ex jefe de la Policía Federal para que le dé una mano en una causa que le preocupa. De Vido prefirió no llamar a su amigo patágonico y jefe de la SIDE, Héctor Icazuriaga, para que le mande una tropilla de agentes y técnicos que le hagan el trabajo.

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