Tras la sorpresa por la derrota K, en Santa Cruz se largó el pase de facturas

El gobernador Peralta se hace responsable, pero dice estar "dolido" con la Presidenta.
Madrugada de invierno helada en Río Gallegos. Detrás de las palabras del taxista hay amargura.

¿El Lupo es buen tipo, pero se rodeó de mugre. Se compraron la mitad de El Calafate. La obra pública va para (el empresario kirchnerista) Lázaro Baez...

¿Pero ésto se escuchó acá toda la vida. ¿Qué cambió ahora?.

¿La gente se cansó. Y se enojó. ¿Qué tuvo que hacer Lupo de candidato por Buenos Aires?

El kirchnerismo lame sus heridas en lo que fue su bastión inexpugnable, la provincia de Santa Cruz, que Néstor Kirchner -Lupo o Lupín para sus coterráneos¿ condujo con puño de hierro por casi dos décadas. El domingo pasado el kirchnerismo no esperaba arrasar en las urnas como otras veces, pero sí un triunfo cómodo. Pero su lista de diputados nacionales cayó por 1,5 puntos frente a la alianza de radicales, aristas y socialistas Cambiemos para Crecer, que encabezó Eduardo Costa (47), una rara avis de la política local, un empresario que gusta decir que nunca hizo negocios con el Estado y reniega de "la patria contratista". Afiliado radical, dueño de la cadena Hipertehuelche de materiales y productos para el hogar, hijo de un ferroviario y una docente, Costa es un self-made man que incursionó en 2007 en la política como candidato a gobernador y se alzó entonces con el 38 por ciento de los votos. El actual mandatario, el kirchnerista Daniel Peralta, le ganó esa vez con el 58 por ciento.

Oficialismo y oposición coinciden en su sorpresa por el resultado en el feudo del matrimonio Kirchner. El Frente para la Victoria fundado por el ex presidente quedó en estado de shock, y corren las facturas. Los vencedores celebran pero sin triunfalismos. Todos creen que por haber sido una elección legislativa la gente pudo expresarse con más libertad, en una provincia que paga más de 50 mil sueldos, a más de la mitad de la población en edad de trabajar. Si lo que pasó puede abrir el rumbo a un gobierno de otro signo político sigue siendo un gran interrogante.

Pero el reflujo kirchnerista es notable si se piensa que Sergio Acevedo ganó la gobernación en 2003 con el 70% y Cristina la presidencia con el 68. Y hubo mucho más voto antikirchnerista: Encuentro Ciudadano (centroizquierda) sacó 7,5%, y otros 9 puntos la suma de dos ofertas de izquierda dura, el FUT y el MST.

El lunes, en conferencia de prensa en la Casa Rosada, Cristina Kirchner (además de minimizar el derrumbe oficialista en los distritos de peso) se despegó de esta derrota en su provincia, que atribuyó a "problemas de gestión" y a la "ausencia en el territorio" del matrimonio del poder.

Detrás de su escritorio en la residencia de la Gobernación, Peralta admite a Clarín que aún está "dolido" por esas palabras y asegura tener "otra lectura". Recurre a los "opinólogos" tan vilipendiados por el kirchnerismo. "Cualquier analista político dice que hubo un viento a favor, una meseta, y en esta parte del mandato de Cristina se está juntando mucha oposición. Eso llega a Santa Cruz".

¿¿Atribuye la derrota a la ola nacional?

¿No más que a otras causas. Pero acá el responsable soy yo, que puse todo (su esposa Blanca Blanco fue segunda candidata, con el apellido Peralta bien grande en la boleta, pero quedó fuera del Congreso). Santa Cruz tiene 14 localidades. El kirchnerismo perdió en esta díscola capital por 7 puntos, donde pese a la hegemonía provincial gobierna un intendente radical. Pero también cayó imprevistamente en el "norte" petrolero: por 3 puntos en Caleta Olivia -segunda ciudad de la provincia, y pese a que su cabeza de lista era el intendente Fernando Cotillo, candidato "testimonial"¿; por 7 décimas en Pico Truncado, por 8 puntos en Las Heras. Costa sacó 23 puntos en Puerto Deseado, donde la oposición no tiene siquiera un concejal. En otros "pueblos" el kirchnerismo ganó bien, como en El Calafate, dato que destacó la Presidenta del aluvión adverso.

Ahora parece que la realidad de la provincia no es la que se mostraba en campaña. Peralta admite problemas en el "norte" por la suspensión de inversiones petroleras, y una caída de la obra pública desde 2008.

"Les gané por sus problemas de gestión local, sus internas, lo que pasa en el orden nacional. Este modelo no da respuestas a la gente. Hay que terminar con la injusticia, la impunidad y la hegemonía", asegura Costa, recién llegado de Buenos Aires, donde fue recibido como el hombre que le ganó a los Kirchner en su tierra. Apenas volvió, reclamó a Peralta una auditoría sobre el cumplimiento de las inversiones por parte de las petroleras, y el fin de la Ley de Lemas, una herencia de Kirchner para tener atada la provincia.

Pese a la derrota aquí y en el país, nadie da por terminado al Lupo. Tampoco el taxista de la madrugada helada. Pero aseguró: "Solo espero que el próximo presidente se acuerde de la Patagonia. La Argentina siempre se terminaba en Río Negro".

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