Tras protagonizar un rito indígena, Evo inicia hoy su segundo mandato

Tras protagonizar un rito indígena, Evo inicia hoy su segundo mandato
Ayer hubo una multitudinaria ceremonia en Tiwanaku, unas ruinas sagradas.
Doña Arminda viste pollera verde loro y luce, elegante, un chal fucsia furioso. Esos colores delinean un verdadero ejército de mujeres, detrás de las cuales esperan los "ponchos rojos", con chicote (rebenque símbolo de autoridad) y traje de día de fiesta bajo el poncho. Son la guardia de Honor del presidente Evo Morales, quien ayer fue posesionado como guía espiritual de los indígenas de América en las ruinas de Tiwanaku, donde el viento helado se turna, sin solución de continuidad, con el abrasador sol del Altiplano, a más de 4.000 metros de altura.

Y hoy será posesionado formalmente por el Parlamento, después de haber sido reelegido en diciembre pasado con el 64% de los votos. Los locutores no ahorraron palabras sobre la "energía cósmica" y "la comunidad entre lo político y lo espiritual" que encierran estas ruinas erigidas en medio del despojado paisaje andino marcado por un horizonte de imponentes (y sagrados) picos nevados. La ceremonia era, sólo en apariencia, igual a la de hace cuatro años: si en 2006 se trataba de la llegada al poder del primer presidente indígena, hoy el líder cocalero controla todo el poder, hay pintadas que anuncian: "un solo país, un proyecto, un líder", y varios opositores ya huyeron de Bolivia para escapar de los tribunales. Otros se sumaron sorpresivamente al "proceso de cambio".

Evo Morales llegó en helicóptero, directamente a la ceremonia de "limpieza y armonización", requerimiento para poder ingresar a los lugares sagrados. Sólo que la purificación que en la época incaica, según un experto, llevaba quince días -sin comer carne ni ají (picante)- a Evo Morales le ocupó unos pocos minutos. La ceremonia incluyó un ritual dedicado a cada uno de los cuatro puntos cardinales, bajo el sonar inquietante y solemne de pututus (instrumentos de viento tradicionales) y tambores, "símbolo de la unidad entre nosotros y la madre Tierra" -insistía el locutor. Además, Morales recibió dos bastones de mando frente a la magnífica entrada del templo de Kalasasaya, con la cabeza de un cóndor y un puma. La imagen de una coronación era difícil de evitar. Varios líderes indígenas del continente, incluyendo a una mapuche argentina y a Oso Blanco de Canadá, le acercaron sus regalos.

Amautas (sabios), historiadores y antropólogos contribuyeron a diseñar y reinventar el traje blanco -unku incaico-- que lució. Y la mención a la Pachamama estuvo presente durante todo el acto. Evo pareció hablar más para el mundo que para Bolivia, en la que se concentrará hoy en la asunción institucional.

"En este nuevo milenio, la mejor forma de defender los derechos humanos es defendiendo los derechos de la naturaleza", afirmó pocos días después de haber ido al cine, por tercera vez en su vida, a ver Avatar a pedido de su hija de 15 años. Salió elogiando el film de James Cameron como "una profunda muestra de la resistencia al capitalismo", y ayer volvió a posicionarse como un defensor mundial de la naturaleza, perfil que buscará reforzar con la próxima contra cumbre climática convocada en Cochabamba, pese a que la minería explica gran parte del fuerte crecimiento económico durante la gestión Morales y el desarrollismo es casi una ideología oficial.

En su discurso dijo que su gobierno se rige por las reglas incaicas del "ama suwa, ama quella, ama llulla" (no seas ladrón, mentiroso ni flojo). "En estos 4 años fui el primero en levantarme y el último en acostarme, me acusaron de muchas cosas pero ningún opositor pudo decir nunca que soy flojo", dijo entre aplausos quien ganó con el lema "Bolivia avanza, Evo no se cansa" y comienza su jornada a las 5 de la mañana. Confesó que fue más difícil aplicar el ama suwa --acabar con la corrupción, "una herencia del Estado colonial"-- pero que los corruptos fueron a la cárcel. Llamó a construir igualdad entre los originarios milenarios ("muchos y pobres") y los originarios contemporáneos ("pocos, pero más ricos") que conforman Bolivia. Y citó al líder nacionalista, colgado de un farol en los años 40, Gualberto Villarroel, para definir su proyecto: "No soy enemigo de los ricos, pero soy más amigo de los pobres".

Después de más de dos horas de acto, un vendedor seguía insistiendo con la biografía del "niño campesino que llegó a Presidente". Y hace poco, un analista opositor se preocupaba. Si uno busca "evo" en el diccionario de la Real Academia arroja: duración de las cosas eternas/ duración de tiempo sin término" El mandatario ya confesó que cree en el destino.

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