Tras 60 días sin exportar, ahora el frigorífico espera venderle a Rusia

Busca recuperar al menos una parte del comercio exterior para no tener que seguir reduciendo la faena. Hay gran expectativa tras el viaje de Cristina Fernández a Moscú y los posibles acuerdos bilaterales.
Apenas se desató la crisis financiera internacional, el frigorífico Río Cuarto comenzó a sentir el impacto con una marcada pérdida de mercados externos. A la retracción de la Unión Europea y la cuota Hilton, le siguió uno de los principales mercados: Rusia, que directamente cortó la compra.

Por eso, esta semana se abrió una gran expectativa a partir del viaje de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner a Moscú. Las reuniones que mantuvo la mandataria con el primer ministro Vladimir Putin y el presidente Dmitri Medvedev fueron seguidas de cerca por los directivos del Frigorífico Río Cuarto. Es que allí se juega buena parte del futuro comercial de la empresa, que fue creada y construida para exportar, pero que sin embargo desde hace dos meses no lo hace y desde el comienzo del conflicto con el campo sus embarques fueron intermitentes y de poco volumen.

La situación llevó a suspender la faena los lunes, siempre con la posibilidad de ampliar el parate si las condiciones internas y externas no mejoran.

En el frigorífico remarcan que es posible que se pueda reactivar el mercado ruso, pero luego habrá que resolver internamente a qué frigoríficos del país le asignan la posibilidad de exportar. De acuerdo a los números de la empresa local, al menos necesitarían vender a Moscú unas 100 toneladas mensuales para que el negocio sea redituable. “Por debajo de los cuatro contenedores mensuales ya no vale la pena porque nosotros tenemos costos de una planta exportadora que en realidad no exporta. Y no tenemos ningún tipo de beneficio impositivo y ni siquiera tengo gas natural instalado. Esperemos que este viaje de la presidenta traiga soluciones a una situación muy complicada”, explicó Edgardo Casale, presidente del Frigorífico local.

Es que también en el mercado interno hay dificultades. Sólo en Río Cuarto, los directivos del frigorífico le pidieron en una audiencia realizada el mes pasado al intendente Juan Jure que controle el masivo ingreso de carne desde otros mercados.

De acuerdo a los números mostrados en esa oportunidad, casi el 60% de la mercadería comercializada en la ciudad viene de frigoríficos de afuera. Y allí se plantean dudas sobre los controles de sanidad y el origen de la hacienda. “Hace 15 o 20 años el ingreso de carne foránea apenas alcanzaba el 5 o 10 por ciento”, señaló Casale.

Y enseguida la empresa le planteó a Jure un viejo reclamo: el del gas natural. Es que fueron varios los intendentes que pasaron prometiendo una extensión de los caños hasta la planta productora, pero hasta aquí no se pudo concretar. La llegada del combustible es clave para la empresa por la baja en los costos que le representaría y además, le permitiría pensar en otras alternativas de producción, vinculadas a la carne cocida.

El precio de los subproductos, en picada

Un negocio importante de los frigoríficos, además de la comercialización de carne vacuna, lo constituyen los subproductos desprendidos de la faena, como la grasa y el cuero.

Sin embargo, la crisis internacional terminó borrando a los clientes que demandan esta mercadería. Entre ellos, las principales fábricas automotrices del mundo que ajustaron sus proyecciones de producción a la baja, también mandaron el aviso a los proveedores, como los de cuero para asientos de vehículos de primera clase. Esto frenó a las curtiembres y en un segundo escalón a los frigoríficos. El resultado fue que un cuero de novillo que costaba 4 pesos, ahora se lo comercializa con dificultad a 90 centavos.

Abunda la oferta y esto atenta contra el precio, al revés de lo que ocurría hasta fines del año pasado.

Del mismo modo, la grasa que se comercializaba a $3, ahora cuesta $0,40.

El empleo, en riesgo

Las autoridades del Frigorífico Río Cuarto insisten en que su principal capital es la mano de obra, sin embargo, las posibilidades de sostener la plantilla de personal con plena actividad son limitadas. Al cerrar las exportaciones, la empresa suspendió la faena los lunes y advirtió que por ahora seguirá trabajando cuatro días. Pero eso está en permanente evaluación.

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