Tras la derrota K, el cobismo va contra los superpoderes.

Con el respaldo de las urnas, la alianza opositora quiere imponer sus temas antes de que el nuevo Congreso quede conformado en diciembre. Los principales proyectos.
Los mendocinos escucharon hablar hasta el cansancio sobre las facultades del Parlamento nacional así como de las competencias que los legisladores poseen para defender los intereses de las provincias a las que representan.

Sin embargo, suele suceder que una vez que pasan las elecciones, los ciudadanos muy pocas veces se enteran de lo que sucede en el Congreso. Ahora, los legisladores de la oposición ya plantearon una agenda de temas para lo que resta del año.

La intención, después de la derrota kirchnerista en buena parte del país, es comenzar a marcar la cancha con las cuestiones que han estado relegadas por el oficialismo y que -con una victoria en las urnas- todos creen debería ser más fácil cambiar.

Es una manera de comenzar, desde ahora, a modificar una realidad marcada por las decisiones del matrimonio presidencial. El vicepresidente Julio Cobos y sus aliados quieren dar el primer golpe antes de que las fuerzas oficialistas se puedan realinear por lo que apuntan a terminar con los superpoderes, a rediscutir la distribución de recursos y a terminar con la dependencia de la Justicia.

La situación agropecuaria, como principal elemento diferenciador, es otro de los puntos que el cobismo quiere imponer en el parte diario. En el medio y englobando a varios de esos temas, se encuentra el tratamiento del presupuesto para el año que viene.

Por otro lado, el desafío es activar la maquinaria legislativa nacional que ha estado parada por las elecciones primero y que ahora sufre los embates de la gripe A. Según algunos legisladores, una nueva "artimaña K" para evitar que los congresales opositores pongan manos a la obra y poder rearmar sus fuerzas.

Así, y más allá de las diferencias ideológicas, los partidos de la oposición como la UCR, Confe, Socialismo y Coalición Cívica (que forman un interbloque) pero también el Partido Demócrata mendocino, el justicialismo disidente y el Pro entre otras agrupaciones provinciales, se han puesto de acuerdo en trece puntos que deben ser tratados sin más dilaciones.

Aunque la composición parlamentaria no cambiará sino hasta el 10 de diciembre, los opositores sienten que el revés electoral sufrido por el oficialismo les ha comenzado a facilitar la instalación de ciertos temas que antes era impensado mencionar.

Por eso -y porque hay más de un justicialista que está revisando sus convicciones kirchneristas- los opositores no quieren perder el envión y hacer sentir el peso que acaban de validar con el voto.

Abrir el juego

El miércoles, los legisladores nacionales firmaron una agenda común de los principales temas legislativos a resolver. "Lo fundamental es revitalizar el Congreso y cumplir con las cuestiones pautadas en nuestro compromiso público", detalló Laura Montero, diputada nacional por Confe que cambiará de Cámara después de diciembre.

Como integrante del Frente Cívico Federal, ella y el resto de los candidatos firmaron un compromiso fiscalizado por un par de Organizaciones Civiles.

Ernesto Sanz, senador reelecto y presidente del bloque radical, plantea tres líneas de acción que han sido propuestas desde la semana pasada. La primera está relacionada con la necesidad de acotar los superpoderes.

Es decir, las facultades extraordinarias que el Congreso delegó al Ejecutivo hace varios años. Quedaría en pie la emergencia sanitaria y la facultad del gobierno de seguir renegociando los contratos de servicios públicos que todavía no se tocaron desde la salida de la convertibilidad.

El segundo tema -con el que coinciden sus aliados cobistas- es la revisión de las leyes vinculadas a la distribución de recursos entre Nación y Provincias. Aquí se incluye la discusión de la masa coparticipable del impuesto al cheque, la distribución de los ATN (Aportes del Tesoro Nacional) y la devolución paulatina del superávit que produce la Anses.

"La independencia financiera va de la mano de la independencia política", definió Montero.

Como tercera línea de acción, los cobistas están preocupados por reformar la ley del Consejo de la Magistratura con el objetivo de quitar al Ejecutivo el poder de veto que tiene sobre la destitución y el nombramiento de los jueces federales.

Enrique Thomas, también diputado por el Frente pero de extracción justicialista, agregó que el tratamiento de los problemas del campo no pueden seguir postergándose así como tampoco la discusión sobre las retenciones.

Fortalecidos

Los legisladores mendocinos de la UCR y del Confe creen que llegó el momento de hacer sentir el respaldo que acaban de ganar en las urnas por lo que no esperarán hasta el recambio para hacer sentir ese peso.

Dicen, incluso, que el escenario los favorece debido a que muchos justicialistas están evaluando un cambio de alineación después de la derrota y que el ánimo oficialista no está como para refutar propuestas sin más.

Algunos creen ver ciertos cambios de actitud en este sentido mientras que otros opinan que hay que presionar para restablecer el poder del Congreso.

"La posibilidad de instalar nuestros temas sólo se dará si el Parlamento continúa sesionando", opinó Thomas quien cree que el Gobierno nacional quiere dilatar los tiempos antes de poner el Parlamento en funcionamiento.

Montero, por su parte, piensa que la fractura dentro del oficialismo puede servir para abrir el juego mientras que Sanz ha percibido un ligero cambio de actitud que espera poder capitalizar.

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