Tras las críticas del Papa, apuran un plan antipobreza

Tras las críticas del Papa, apuran un plan antipobreza
Desde Olivos, Kirchner diagramó un anuncio sin avisar a los ministros. El manejo del presupuesto quedará en manos de un operador todo terreno ultrakirchnerista
Las declaraciones de Benedicto XVI resonaron fuerte en el oído de Néstor Kirchner. A partir de ese momento, y dolido por el revés electoral que le tocó sufrir en Buenos Aires, el patagónico empezó a diseñar un plan de empleo con el que quiere volver a retomar la iniciativa política en la relación con los gobernadores, intendentes y organizaciones sociales.

El anuncio del plan estará a cargo de la presidenta Cristina Kirchner. Pero curiosamente, o no tanto, el articulado fue potestad exclusiva del ex mandatario.

En absoluto silencio y rodeado de un puñado de colaboradores, Kirchner echará mano a unos 10.000 millones de pesos -parte de ellos podrían salir del Anses- que serán destinados al nuevo Plan de Inversión Social, con el que se calcula generar 100.000 puestos de trabajo. Los beneficiados serán los integrante de cooperativas sociales, que por lo general responden a los integrantes de las organizaciones sociales o al intendente local.

Sin embargo, en esta oportunidad el patagónico no les dará el dinero directamente a los gobernadores o intendentes, como lo supo hacer hasta ahora. Para este ambicioso plan, Kirchner eligió a un incondicional, el diputado ultrakirchnerista Dante Dovena.

La idea que baraja el ex presidente es crear un ente, encabezado por el legislador, en el que también estén representados los ministerios de Economía, Planificación, Trabajo y Desarrollo Social, empresarios, organizaciones sociales, organizaciones no gubernamentales y sindicatos.

Este cuerpo se encargará de evaluar y seleccionar qué obra se hará, en qué lugar se llevará a cabo y administrará la suculenta caja destinada a viviendas, escuelas, cloacas, pavimentos y mantenimiento de clubes barriales, entre otras obras. Más allá de quienes lo integren, Kirchner puso un hombre de su confianza, ya que con Dovena se conocieron cuando éste vivió en Santa Cruz. Gracias al acercamiento con los Kirchner, Dovena fue el primer jefe de despacho de Cristina Kirchner en el Congreso nacional.

A partir de allí, el matrimonio presidencial y el actual diputado fueron inseparables. A tal punto que cuando Kirchner llegó a la Casa Rosada de la mano del ex presidente Eduardo Duhalde, Dovena ocupo el sillón de representante del Estado en el directorio de Papel Prensa, un lugar sensible para quien recién llega al sillón de Rivadavia.

Con plenos poderes, el legislador ahora tendrá la misión de reconstruir el tejido político que quedó resentido con el golpe electoral. Como es su costumbre, Kirchner otra vez apunta al manejo discrecional de las obras públicas para volver a controlar la relación con los intendentes. Y también el acento estará puesto en Buenos Aires, a pesar que el plan es a nivel nacional.

Pero la derrota electoral hizo que la relación entre el patagónico y los intendentes ya no sea la misma de antes. Esto, sumado al desgaste de su imagen, hizo que Kirchner echara mano a un incondicional para que administre el plan, cuyos beneficiaron cobrarán el sueldo básico de 1.400 pesos menos los aportes previsionales.

En Olivos también están pensando en la segunda etapa del plan para el año próximo, con el objetivo de duplicar la cantidad de puestos de trabajo.

Para la presentación del "‘Plan de Inversión Social" se preparó un acto en el Salón de las Mujeres del Bicentenario en la Casa Rosada, que encabezará a partir de las 11:30 Cristina Kirchner. Allí también estarán algunos representantes de las organizaciones sociales.

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