Tras la aprobación de la estatización previsional, piden una recomposición de haberes de los jubilados

"Que se termine algo malo no quiere decir que espontáneamente se abra algo mejor", dijo el defensor de la Tercera Edad, Eugenio Semino, a lanacion.com ; el ombudsman sostuvo que el piso debería ser igual que el salario mínimo de los trabajadores
"Es un paso importante si se toma en serio el futuro." Así, el defensor de la Tercera Edad de la ciudad, Eugenio Semino, advirtió en diálogo con lanacion.com que la reforma del sistema previsional que sancionó ayer el Senado sólo servirá si recomponen los haberes de los actuales jubilados.

"Que se termine algo malo no quiere decir que espontáneamente se abra algo mejor. Tiene que haber una transformación cultural. En la década del 90 hubo una forma de pensar, propiciada por una forma de comunicar falaz. Se planteó un sistema imposible de desarrollar en un país en el que el salario promedio era de 1400 pesos. Como todo eso no se dijo en su momento, ahora es el tiempo para explicar y ganar la batalla cultural", sostuvo el ombudsman.

Uno de los puntos más cuestionados de la ley es el control sobre los fondos que pasan a engrosar las arcas del estado. El fin de las AFJP también implica la transferencia de 74.000 millones de pesos a manos del gobierno de Cristina Kirchner a partir de enero de 2009. Además, le reportará a la Casa Rosada un flujo anual de 15.000 millones de pesos, que son los aportes que hasta ahora recibían las administradoras.

Al respecto, Semino, dijo: "Para cambiar la imagen negativa, lo primero que debe realizar el Gobierno es una recomposición de haberes de los actuales jubilados. El piso debería ser igual al mínimo de los trabajadores: $1240".

Pese a la necesidad de impulsar el cambio, Semino también aclaró que "cualquier garantía del Estado será mayor que las de las AFJP", que sufren las consecuencias de "una muerte anunciada". Y añadió: "No es casualidad que no haya habido legisladores que defendieran el sistema. Todos reconocieron que el sistema de jubilaciones privadas había fracasado".

La mejor garantía. En tanto, Semino sostuvo que la "mejor garantía es que la plata se distribuya en el sistema". Y graficó: "El problema es cuando los jubilados están mal y se ve que ingresa dinero".

"Más allá de las consideraciones filosóficas e ideológicas ?continuó Semino-, las AFJP fue un muy mal negocio para los trabajadores por la pérdida de capital neto. Antes de la crisis financiera internacional que estamos atravesando, en junio, ya habían perdido el 17 por ciento."

Seguridad para los que ingresan. Entre los puntos que enumeró para darle mayor seguridad a los nuevos aportantes del Estado, Semino sostuvo que es "fundamental" tratar la derogación de las leyes 24241 (creación de las AFJP) y la 24463, que le da el ordenamiento jurídico, "así se evitaría la ligitiosidad".

Además, agregó: "La confusión la ha generado el propio Estado. Hace una década sostuvo que era la mejor opción y hace un año le dio a los aportantes la opción de pasar al sistema de reparto o quedarse en las AFJP, sin explicar por qué convenía. Hubo una muy mala comunicación, casi esquizofrenica.

"Lo importante ?destacó- es ver que los jubilados actuales estén bien. Sería importante que todas las fuerzas políticas se concentren y se pongan a trabajar en lo que debería el código de la seguridad social. Un cuerpo único que, entre otras cosas, modifique el horrendo calculo del haber inicial del jubilado. Son elementos indispensables para tener un sistema sano."

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