Tras un año agitado, un discurso para restaurar la esperanza

En su mensaje por el Estado de la Unión, el miércoles, Obama tratará de recuperar terreno
WASHINGTON.- Barack Obama aprovechará la ocasión que le brinda su primer discurso sobre el Estado de la Unión para reconectarse con el desalentado pueblo de su nación e intentar convencerlo de que está de su lado, con una agenda de temas reconocibles y reformulada para sintonizar mejor con los problemas cotidianos de la gente.

En tiempos de profunda incertidumbre económica, el próximo miércoles Obama hará uso del estrado para transmitir esperanza, después del difícil y extenuante primer año de su presidencia, según afirman sus colaboradores. Para todos aquellos que opinan que Estados Unidos sigue por la senda equivocada, Obama intentará explicar más claramente que todas las medidas que adopta están articuladas para mejorar la situación.

En su mensaje al Congreso, que será televisado a todo el país, Obama les ofrecerá a los inquietos demócratas que este otoño deben enfrentar su reelección una agenda de temas que proponerles a los votantes.

Obama sugerirá maneras de ayudar a la clase media. Pero cualquier idea nueva sólo jugará un papel secundario dentro de un discurso de tono llano y directo con el que espera transmitir que su programa de gobierno apunta a trabajar por la gente, a pesar de las dudas que ha despertado.

"Obviamente, uno quiere que el discurso genere interés en la gente y que los deje con una sensación de avance y de progreso", dijo un colaborador de alto rango de Obama, David Axelford. "Pero atravesamos tiempos difíciles. No creo que sea el momento de retóricas rebuscadas."

¿Qué podemos esperar de este discurso, que llega en este momento tan turbulento para Obama? Fuertes dosis de programas de salud -a pesar de los reveses de la semana pasada- y generación de empleo.

Obama se referirá al déficit presupuestario, al tema energético, educativo, inmigratorio, y a su decisión de enfrentar a la industria financiera. Todos esos temas, asegura el presidente, forman parte de su plan de reconstrucción de la economía.

En cuanto a los temas de seguridad nacional, hablará de la amenaza terrorista, de las guerras en Afganistán y Paquistán, y de la polémica nuclear con Irán y Corea del Norte.

Tampoco escaparán a su atención la crisis humanitaria en Haití y la decisión de la Corte Suprema que otorga más poder a las empresas y a los sindicatos para ejercer su influencia en las elecciones.

Irritación

Obama hará frente a la creciente irritación de la gente con Washington, que se hizo evidente con la contundente victoria en las elecciones para el Senado en Massachusetts del republicano Scott Brown, una victoria que puso nerviosos a los demócratas y le costó a Obama la mayoría absoluta del bloque que necesita para impulsar sus proyectos legislativos en esa cámara, frente a una casi unánime oposición republicana.

Sí, ya entendí. Ese es el mensaje que Obama intenta transmitir.

El jefe de la Casa Blanca está terminando un año que, como dice ahora, ha dejado a la opinión pública con una sensación de "lejanía y desinterés" frente a sus iniciativas.

Los momentos como éste representan una oportunidad para que los presidentes se pongan al mando o lo pierdan. Las encuestas reflejan una caída en los números referidos al modo en que Obama se ocupa los temas de mayor importancia: menos de la mitad de la gente apoya su manejo de la economía, los impuestos y otros asuntos. El desempleo alcanza los dos dígitos y el temor al terrorismo crece.

Para afianzar su poder, Obama tratará de demostrar que está del lado de la gente. En este momento, está desafiando los intereses creados en el sistema de salud y en el bancario. Le recordará al pueblo que mientras aplicó un programa de estímulo para la economía sólo ayudó a rescatar a Wall Street y a la industria automotriz por necesidad.

Según sus colaboradores, Obama piensa destacar su promesa de transformar a Washington, para que la gente recupere la confianza en el gobierno central. Una tarea que parece mucho más difícil que cuando asumió, ya que el sectarismo está más encarnizado que nunca.

Una expresión del descontento

WASHINGTON (AP).- El descontento de los votantes con la orientación del gobierno, la economía y la reforma del sistema de salud contribuyó a que el republicano Scott Brown ganara una banca clave en el Senado por Massachusetts, según una encuesta. Un 63% de los votantes en ese estado dijeron que el país está mal orientado y Brown ganó dos tercios de esos votos, según la consulta del Washington Post , la Fundación Familia Henry J. Kaiser y la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard. Barack Obama había recibido más del 80% de los votos en Massachusetts en las elecciones presidenciales en 2008.

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