Tras el acto, la CGT pide reunión con Kirchner para cobrarse su apoyo electoral

Lugares en las listas de diputados, un ministerio y fondos para las obras sociales forman parte de las aspiraciones sindicales. También pedirán por políticas antidespidos
Todavía eufóricos por lo que consideran el éxito de la demostración de fuerza del último jueves, Hugo Moyano y la primera línea de la CGT empezaron a afinar el lápiz para apurar la factura que le pasarán a Néstor Kirchner. "Hay que sacarle el jugo, porque sino lo vendemos muy barato", graficó ayer un dirigente de la cúpula cegetista para describir las sensaciones que intercambiaron en la conducción gremial tras el acto en el que, ante más de 70 mil personas, Moyano llamó a votar por el proyecto K.

Esta misma semana los miembros de la mesa chica de la central obrera planean reunirse para presionar por un urgente encuentro con Néstor Kirchner. "Es momento de que nos sentemos para hablar de política en serio", apuntó otro dirigente.

Cerca de Moyano deslizaron que, en la conversación telefónica que el jefe sindical mantuvo con el ex presidente luego del acto, esa alternativa quedó latente. "Nadie puede pensar que no nos íbamos a cobrar tanto esfuerzo", razonaron desde ese sector.

Un par de días antes del acto cegetista, el propio hijo del jefe camionero, Pablo Moyano, blanqueó a este diario el interés sindical por ocupar algún ministerio en el gobierno de Cristina Fernández. Su padre intentó desautorizar el pedido, pero en la Casa Rosada tomaron debida nota, conocedores del juego de "policía bueno–policía malo" que suelen utilizar los Moyano.

En otros sectores de la CGT prefieren recurrir al eufemismo de hablar de "política en serio" para sintetizar el espíritu del posicionamiento sindical frente al ex presidente. Aseguran que la apuesta va mucho más allá del reclamo por espacios en las listas de candidatos para los comicios del 28 de junio. Y presionan por fortalecer su protagonismo dentro de la alianza con el matrimonio K. "Quedó muy claro que hoy la CGT es la única organización con poder de fuego en las calles y eso un Kirchner necesitado y en campaña no puede pasarlo por alto", lanzó otro miembro de la conducción sindical, todavía emocionado por la contundencia del acto. "Fue extraordinario", se regocijó.

Convencidos de que la demostración en las calles será un punto de inflexión en su relación con el poder, en la central preparan la lista de reclamos que quieren acercarle al ex presidente. En la práctica, reforzarán los pedidos que ya le hicieron a Cristina con poco éxito: más fondos para las obras sociales sindicales, un aumento de las asignaciones familiares y del seguro de desempleo y un planteo para profundizar las herramientas necesarias para evitar despidos masivos.

Pero, por detrás de los pedidos particulares, los gremios entienden que el diálogo con Kirchner expresa un desafío político mucho más de fondo: intentar sortear los límites que el oficialismo impuso a la CGT para convertirse en un actor de peso a la hora de la toma de decisiones de poder.

Moyano, fortalecido

Por otra parte, y más allá del sentido del mensaje enviado al kirchnerismo, la concentración del jueves también le permitió a Moyano sacar pecho en la interna sindical y consolidar su propio liderazgo. Si bien ayer varios dirigentes se empeñaron en asegurar que la continuidad del camionero en la jefatura cegetista "jamás estuvo en juego", lo cierto es que su capacidad de movilización silenció algunas voces internas que en las últimas semanas se alzaron para cuestionar la falta de autonomía del sector respecto de Kirchner. "Hoy se le reconoce a Moyano que tiene un volumen de poder importante y que el problema llegará si Cristina pierde el 28, pero no se cuestionó su conducción", comentó un referente del grupo de gremios gordos, históricamente críticos del camionero. Salvo por las columnas de Luz y Fuerza y Sanidad, el gremio de mercantiles que conduce Armando Cavalieri, el más numeroso de ese grupo, evitó sumar a la concentración moyanista. Como aliado, Cavalieri pudo contar con el jefe de los obreros de la construcción (Uocra), Gerardo Martínez, que también pegó el faltazo molesto por el protagonismo político del líder camionero.

Otros dirigentes que no comulgan del todo con las formas moyanistas cumplieron con la marcha. Antes que una apuesta por la confrontación, optaron por expresar la necesidad de un debate crítico sobre el rol de la entidad a partir del 29 de junio. "Falta plantearnos un proyecto hacia delante, hacia dónde queremos ir", señaló un gremialista.

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