"Trapitos" y "limpia vidrios", dueños de la vía pública

A medida que se acerca la temporada alta, se espera una invasión de trabajadores informales, provenientes de diversos puntos del país, ya puede observarse como proliferan esas dos actividades.

Hay una ordenanza al respecto, pero que como otras tantas no se cumple. El lunes a las 14,30 el móvil policial 11501, perteneciente a la Comisaría Primera Departamental Centro, debió ocurrir a 20 de setiembre y Luro a instancia de un llamado al 911.

El propietario de un Renault 19 bordó, debió proteger su integridad física y también evitar mayores daños a su automóvil, ante al ataque de uno de los denominados "franelitas", que consideró exiguo el pago de una moneda.

Visiblemente alcoholizado, el hombre de unos 60 años y acento provinciano, lanzó todo tipo de insultos y amenazas, intentando dañar la carrocería del coche. A través del celular el atribulado conductor llamó al 911, para terminar con la situación.

Los efectivos que se hicieron presentes en el lugar, procedieron impecablemente, haciendo desistir al "franelita" de sus propósitos, invitándolo a que duerma la siesta en el césped de la Plaza Rocha, y de paso se tranquilizara. ¿Qué otra cosa podían hacer?

Estas conductas están invadiendo todas las calles y lugares públicos de la ciudad, sin que se observe que alguna autoridad haga algo al respecto. Existen casos en que las mujeres son avasalladas, por una moneda para limpiar el parabrisas o para poder estacionar. Como en el caso del estacionamiento vehicular, cada día es más difícil hallar lugar, las paradas se están disputando y extendiendo hacia el macro centro, las playas y lugares de esparcimiento para ir por asalto a los turistas.

Esta situación es un emergente de la complicada realidad social y laboral, que se irá intensificando a medida que pasen los días. Todo este cuadro tenderá a agravarse con la llegada de los vendedores ambulantes a la zona céntrica y de playas. Comerciantes debidamente instalados, no saben a quién quejarse en la Municipalidad que no sabe y no contesta, ante una problemática que nos está invadiendo.

No se ha trabajado preventivamente, tampoco hay logística para hacerlo, así que habrá que convivir, con esta forma de ganarse la vida, a la que muchos deben apelar debido a la falta de empleo digno y formal.

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