El transporte de cereales tiene 60 por ciento de capacidad ociosa

Desde abril del año pasado, la actividad cambió su dinámica drásticamente. El sector reclama que tanto la Nación como la provincia lo declare en emergencia. Los propietarios hablan de “remate” de tarifas y muchos están endeudados.
baja de actividad del transporte de cargas en general y de granos en particular comenzó el año pasado con la protesta agraria contra la aplicación de la resolución Nº 125 de retenciones móviles. El campo retrotrajo sus ventas e inversiones con efectos graves para las actividades industriales relacionadas. Luego, la sequía y la crisis financiera internacional sumaron sus efectos para bajar aún más los niveles laborales de la industria y del comercio.

Como corolario, el transporte sufrió el impacto y, actualmente, quienes se encargaban de transportar granos hablan de “ por lo menos 50 % menos de viajes” y las tensiones vuelven a asomar entre los dadores de cargas y los transportistas.

Daniel Vilanova, de Federación de Transportadores Argentinos, califica como “muy grave la situación”. “Prácticamente, en el centro y norte provincial no se trabaja nada por la sequía. Aquí en el sur, se está empezando a mover porque los productores venden lo que les quedó de soja ahora que los precios se están recuperando”.

“El sector no da más y eso que tenemos un régimen laboral diferencial para los choferes del transporte de cargas de cereales. Hay quienes manejan su propio camión -un 40% del total del transporte- pero los que son propietarios de más de un vehículo, tienen choferes a su cargo”.

Vilanova, además, refiere que algunos transportistas han quedado endeudados porque antes de que comenzara el conflicto del campo hubo líneas especiales de préstamos para la compra de camiones.

Por su parte, Vicente Bouvier, de Fatac, sostiene que la capacidad ociosa llega hasta el 60 por ciento.

“La falta de viajes se va a agudizar. Se está cosechando el poco girasol que se sembró y hasta marzo y abril no hay otra cosecha por lo que tendremos un nuevo impasse”, explica con preocupación.

“Antes, todos los días un camión salía de San Justo para ir a Puerto San Martín o Rosario; ahora lo hacen dos por semana como mucho y lo mismo ocurre desde Chabás o cualquier localidad del sur. Lo que digo es visible: se observan camiones y acoplados parados en todos los pueblos”, señala Bouvier.

Gestiones y demandas

La Federación agrupa a 110 centros de transportistas de nuestra provincia, otros de Córdoba, y a las entidades que los nuclean de 16 partidos de la provincia de Buenos Aires.

Vilanova habló con El Litoral a poco de regresar de Buenos Aires donde había conversado con el secretario de Transporte, Ricardo Jaime. El transporte ha solicitado la declaración en emergencia económica tanto a la Nación como a la provincia “Existe “remate’ de tarifas porque no se respetan las preestablecidas como tampoco los acuerdos respecto de la dación de cargas con preferencia para el transporte del lugar ”, sostiene.

Dos temas busca resolver la Federación: un aumento de la tarifa y la aplicación del certificado de cargas en sustitución de la carta de porte. Para fines de este mes hay prevista una reunión con el ministro de la Producción, Juan José Bertero; el secretario de Servicios Públicos, Antonio Boggiano y las principales entidades agrarias: Coninagro, Carsfe y Federación de Agraria.

Cuando El Litoral conversaba con el dirigente, la soja había cotizado en el Mercado de Cereales de Rosario a 900 pesos la tonelada. Se había producido una caída externa del precio pero ésta no se reflejó a nivel local. Compraron granos las plantas de Timbués, San Martín, San Lorenzo, VGG, Ricardone, General Lagos y San Jerónimo que pagaron el valor indicado pero con la condición de su entrega inmediata y las operaciones habían llegado a las 15.000 toneladas. Es decir, el negocio de los granos comenzó a moverse.

“Los dadores de cargas contratan a menor tarifa que las establecidas porque se aprovechan de la escasez de encargos. Pero lo que estamos defendiendo es que se cumpla con la contratación local para los granos de cada zona”, dijo el dirigente a juicio de quien la tarifa ha quedado desactualizada en no menos de un 15 por ciento.

Vilanova no ignora que también la rentabilidad del productor ha descendido. Este será un punto de tensión a resolver en la reunión prevista para fines de enero. “En este tema posiblemente la provincia tenga que mediar”, estima.

En cuanto a los pedidos de emergencia económica, le significaría al sector la prórroga de Ingresos Brutos - tributa el 1,5%- en cuanto que si la otorga la Nación les permitirá otros diferimientos impositivos y bancarios.

“Jaime dijo que el decreto estaba a la firma de la presidenta de la Nación”, dice Vilanova no muy convencido de que el instrumento legal se suscriba con la celeridad que precisa el sector.

¿Cambio de formulario?

“Nosotros estamos pidiendo la instrumentación del certificado de cargas donde conste tanto la tarifa que se abona como los kilómetros recorridos”, dice Vilanova.

A juicio del dirigente es mejor que la carta de porte, que es un formulario que se utiliza en todo el país para el tránsito de mercaderías. En la carta de porte, se identifica quién aporta las cargas y todos los que intervienen (con sus respectivos Cuit) en el trayecto hacia el destino final, cantidad de mercadería transportada y lugar de entrega.

La producción y el acopio se oponen al reemplazo de las cartas de porte por otro tipo de certificado y fundamentan la opinión en que “la actividad se desarrolla mediante un contrato entre particulares. Las tarifas son indicativas pero no obligatorias”, refieren.

Por su parte, la producción sostiene que las entidades que nuclean a los transportistas buscan ser intermediarios; “disponer quién recibe las cargas y percibir ellos la tarifa. En otras palabras, hacer una caja propia, además de constituirse en obligatorios intermediarios”, se asevera.

En Números

20.000 camiones cerealeros hay en la provincia; un número similar tiene Córdoba y 50.000 la provincia de Buenos Aires, según Daniel Vilanova, de la Federación de Transportadores Argentinos.

Patente

“Nuestra entidad rechaza enfáticamente el pago de una sexta cuota de la Patente. No sólo que el camión o el acoplado para nosotros es una herramienta de trabajo sino que los valores de las patentes que se pagan son los más altos del país”, dijo Vicente Bouvier.

Carta a la presidenta

José Tisera es un transportista santafesino que “por necesidad” decidió remitirle una carta a la presidenta Cristina Fernández para solicitarle ayuda, porque está “desesperado” ante la falta de trabajo.

Dedicado a las cargas generales, cuenta que tiene tres camiones —aún paga el crédito de uno de ellos—, pero que no pudo sostener el empleo de uno de los choferes por falta de trabajo.

“Señora presidenta: desde el momento que me entregaron el camión el 4 de abril de 2008, se me fueron cerrando todas las expectativas de crecimiento de mi pequeña empresa . Llegué a tener los tres choferes inscriptos; hoy ya a uno lo dejé sin trabajo por no tener cargas para transportar.

“Me dirijo a usted con todo el respecto que se merece y me veo en la necesidad extrema”, dice el transportista, quien reconoce estar “desesperado” y con “atrasos en impuestos de 6 a 8 meses”, por lo que “me cortan todas las posibilidades de poder negociar ni siquiera los cheques que cobro, de algunas empresas que todavía me dan algo de carga”.

Cuenta que sus “pocas ganancias” se van para saldar las cuentas bancarias y que necesita créditos blandos —hoy inexistentes— para poder “pagar mis impuestos” y las cuotas. Pero, fundamentalmente, necesita cargas para no perder su capital de trabajo.

“Señora presidenta: no quiero nada regalado; sólo le pido un plazo razonable y que me den la posibilidad de volver a estar al día con mis cuentas impositivas y bancaria. De lo contrario, tendría que vender mis camiones y dejar a los dos choferes que me quedan sin trabajo”, concluye.

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