Transporte de carga carretero, en la banquina del quebranto

Transporte de carga carretero, en la banquina del quebranto

Así lo afirmó Juan Aguilar, secretario de Relaciones Institucionales de la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas -Fadeaac-.

Los empresarios transportistas de carga carretera están muy preocupados con "el alza actual de costos exponencial, cuando en realidad se anhelaba iba a ser distinto por la desregulación de los precios del combustibles e hidrocarburos en el país desde octubre del año pasado, jugándonos finalmente una mala pasada", indicó Juan Aguilar, secretario de Relaciones Institucionales de la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas -Fadeaac-.

"Esperábamos equilibrar los aumentos de costos internos, pero la escalada del precio del dólar y del barril del crudo nos ha perjudicado porque hoy estamos imposibilitados de poder trasladar a nuestros clientes", indicó el dirigente a Suplemento Verde de DIARIO DE CUYO.

"Si bien la mayoría de los clientes han recompuesto los precios de los productos que nosotros transportamos, ello no se ha visto reflejado en la tarifa final del flete que cobramos", afirmó.

"En lo que va del año el acumulado supera el 45% sólo en el combustible y un 75% desde la desregulación de los hidrocarburos. Nosotros tenemos medida una inflación de costos interanual acumulado del 45% desde julio del 2017 a agosto del 2018", explicó preocupado.

"Tenemos precios que no dejan de crecer. La suma acumulada del tercer trimestre llega al 34%. Es decir, tenemos un 3,5% promedio mensual durante el 2018".

Traslado

"Sólo se ha podido trasladar el 50% de este aumento a la fecha, sumado a que se han extendido los plazos de pagos de los clientes", afirmó Aguilar agregando: "Estamos trabajando con un 20% promedio de tarifa menos y con tasas de negociación de valores que llegan a un 90%. Entre impuestos y sellos estamos pagando un 10% mensual por negociar un valor".

"Nuestra situación es grave y conduce directamente al quebranto de las empresas de transporte. Hecho reconocido por el Estado nacional, que ha pedido la mayor de la responsabilidad a ambas partes, para evitar lo sucedido en Brasil; donde el transporte, frente al aumento exponencial de combustible y en la manipulación de los fletes por los dadores de carga, paralizaron al sector prestador del movimiento de carga carretero, al ser inviable desarrollar la actividad".

Además, según la actividad, "los plazos de cobro del flete demoran hasta 90 días. Es invaible. Tenemos hasta tres aumentos por mes de combustibles, mientras pagamos por ejemplo el combustible de contado. Porque tampoco tenemos créditos con las petroleras o prepago antes de consumirlo".

"Realizamos el viaje, pagamos los peajes y demás insumos y recién cobramos a los 90 días sin saber cuántos imprevisibles de aumento podemos cobrar", afirmó.

"Hoy tenemos más certeza con los salarios y los peajes, son los costos más estables".

"El principal gestor del aumento de costos es el propio estado, con una presión fiscal del orden del 42% sobre nuestro sector. Por ello le hemos pedido nos ayude a reducir los impuestos y tomar algunos de ellos se tomen a cuenta del pago de tributos nacionales a fin de reducir el impacto de los costos y no ser trasladados a tarifas", comentó Aguilar.

"Para ello, nos reunimos con nuestros clientes en presencia del Estado Nacional, quien no puede acompañar con ningún tipo de ayuda financiera a nuestra actividad, a fin de acordar de trasladar con responsabilidad a los fletes, parte de los precios que los generadores de cargas trasladaron a los precios de sus productos".

Indicó que "esperamos sean responsables en este análisis como lo somos nosotros que, a pesar de todas las adversidades enumeradas, seguimos afrontando el contexto y prestando el servicio".

Entre otros conceptos Aguilar comentó que "las economías regionales más alejadas de Buenos Aires son las más gravemente afectadas no solo por las distancias, con combustibles muchos más caros que en la Ciudad Autónoma". 

"Asimismo al detenerse la cadena de pagos, esto genera un círculo vicioso en toda la región. Cuando se para un transporte, significa la paralización de todas las actividades en esa región. Ha bajado en estas regiones el consumo de combustible. También las caídas de consumo en alimentos y bebidas generan recesión del transporte generando menor rentabilidad y volúmenes de cargas".

Por ello estamos elaborando y acercando una propuesta integral sistémica que no solo involucra nuestra labor, sino también con la escalabilidad, es decir generar mayores volúmenes de cargas como con los bitrenes que ya suman más de mil camiones y que necesitamos multiplicar para reducir los costos por una mejor economía de escala".

EN NÚMEROS

70 % de suba en costos del combustible acumularía en su primer año de desregulación.

57 % aumentaron los costos del material rodante y el costo financiero un 47,3%

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