La transparencia y otras asignaturas pendientes en la Anses.

Por Silvia Stang.

El designado ministro de Economía, Amado Boudou, deja a la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses), de la que fue director ejecutivo, con desafíos pendientes significativos, desde ser un organismo transparente en la gestión de un fondo multimillonario, hasta dar solución a varios aspectos que hacen a las prestaciones de los jubilados. ¿Cuáles son las tareas que podrían provocar expectativas con respecto a qué hará su sucesor, Diego Bossio? A continuación, algunas de ellas:

-Transparentar el destino de los millonarios recursos que gestiona al organismo. A dos años de haberse creado el fondo de garantía del sistema de reparto, y a siete meses del traspaso a esa caja de todos los ahorros que habían acumulado quienes habían elegido afiliarse a capitalización, hubo tan sólo un informe -presentado en el Congreso tras la insistencia de algunos legisladores de la oposición- referido a la inversión del dinero. Fue un informe aislado y alejado de las normas de información rigurosas que el Estado hizo respetar, durante más de 14 años, a las administradoras de fondos de jubilaciones y pensiones (AFJP), cuyas operaciones eran controladas diariamente.

-Además de brindar información pública sobre los fondos, está pendiente la creación de un consejo multisectorial que debería controlarlos. Es una tarea atribuida a la Anses que está pendiente desde hace dos años, ya que ese órgano fue creado por un decreto de agosto de 2007 y modificado por ley en noviembre del año pasado. Desde el organismo no se convocó a integrar el grupo de trabajo, pese a que algunas entidades empresariales, sindicales y sociales nombraron a sus representantes.

-Terminar de solucionar la forma de pago a los ex jubilados de las AFJP, a quienes se les había prometido igual trato que a los de reparto.

-Definir qué pasará con los aportes voluntarios que habían hecho varios trabajadores ex afiliados a una AFJP. La ley de reforma previsional prevé que esos recursos deberán mejorar las prestaciones previsionales de sus dueños -algunos podrían estar jubilándose ahora, por ejemplo-, pero pasaron varios meses y no hay reglamentación alguna ni se clarificó cuáles son los montos involucrados.

-Difundir las variables sobre las que se calcula el índice de movilidad de los haberes jubilatorios en una acción que permita corroborar que el mecanismo termina efectivamente con los aumentos decididos en forma discrecional por los gobiernos. Decir que los aumentos se dan en forma objetiva en base a la evolución de ciertas variables, cuando esos datos no son de acceso público, deja demasiadas dudas.

-Definir una estrategia frente al fuerte incremento de la litigiosidad contra el organismo. Este año se iniciaron casi 50.000 demandas contra la Anses, en gran medida por parte de jubilados y pensionados afectados por la falta de un mecanismo de movilidad durante 2002 y 2008. A algunos pasivos, eso les provocó una caída de su poder adquisitivo de un nivel de hasta el 40 por ciento.

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