El tránsito fue un infierno por las marchas y piquetes

Grandes problemas, reclamos puntuales, piquetes pequeños, marchas, incidentes en los centros municipales de distrito y largas colas en las oficinas de la Ansés complicaron ayer las calles de Rosario. Y aunque suene un lugar común, el tránsito durante toda la mañana se transformó en un caos, con al menos cinco inspectores de tránsito por cada esquina complicada del microcentro, discreta presencia policial y filas interminables de vehículos con conductores que se repartían entre malhumorados, furiosos y sólo resignados.
Los distintos cortes se produjeron desde las 9 y hasta las 12.45 en Sarmiento y Santa Fe, Sarmiento y San Lorenzo, San Juan y Paraguay (después de una concentración en Oroño y 3 de Febrero que marchó hasta el Sindicato Luz y Fuerza) y el ingreso a Rosario por ruta 11. También hubo quema de gomas en el Distrito Noroeste, largas colas y tránsito lento ante las oficinas de la Ansés.

Los reclamos fueron de lo más diversos. El primero, que arrancó a las 9, fue una marcha de empleados de la Empresa Provincial de la Energía (EPE) desde la sede de la firma hasta el gremio (ver Economía).

Casi en simultáneo, el tránsito entre Rosario y Granadero Baigorria por ruta 11 también estuvo cortado por una medida de fuerza de la Asociación de Trabajadores del Estado frente al Policlínico Eva Perón.

Una hora más tarde, a los problemas por las colas para tramitar la asignación universal por hijo en los centros municipales de distrito y la atiborrada esquina de Rioja y Sarmiento, se sumaron dos cortes sucesivos que protagonizaron en Sarmiento y Santa Fe y Sarmiento y San Lorenzo unas 50 mujeres con sus chicos, del Movimiento Independiente de Desocupados y Jubilados de Raúl Castells.

La agrupación reclamó "que la asignación sea realmente universal", es decir, que beneficie también a adultos solos o con hijos mayores, y que el gobierno nacional envíe los fondos prometidos a las cooperativas formadas para el anunciado plan Argentina Trabaja, creado para dar empleo en tareas de pavimentación, construcción de redes cloacales y obras públicas a nivel municipal.

Desvíos. Los cortes colapsaron el tránsito de vehículos y peatones, de por sí congestionado en pleno horario bancario y de trabajo. "Así no va, esto no da para más", razonaba un taxista varado por Sarmiento, donde cinco agentes de Tránsito intentaban coordinar el giro obligado de los autos y colectivos con el cruce de los peatones.

Dos patrullas acompañaron los cortes. "¿Complicado? No, si esto fue retranquilo", opinó un oficial de la seccional 3ª acostumbrado a monitorear piquetes céntricos.

En Sarmiento y Rioja no hubo cortes, pero la presencia policial, de una ambulancia del Sies y de la Guardia Urbana Municipal, más la gente que cuidaba desde anoche su lugar en la cola, lentificó de manera ostensible el tránsito.

"Si pudiera, no entraría al centro ni loca", afirmó Marina, dueña de un local en una galería y obligada a transitarlo para portar mercadería.

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