Tránsito caótico a causa del deterioro del pavimento.

Una recorrida por las calles de la ciudad en algunos tramos y sobre todo en el Circuito Cinco, es algo realmente tortuoso, ya que circular por Formosa se ha transformado en una suerte de competencia de esquivar obstáculos, desde perros vagabundos, otros conductores (los desaprensivos), baches que los hay de todos los tamaños y colores, y aquellas señalizaciones de trabajos municipales que están bastante tiempo hasta que las retiran luego del "fraguado".
Pero no solamente están estos sobresaltos, también y en muchos lugares están los desniveles de pavimento que son igualmente peligrosos y dañinos como los baches.

En la intersección de las calles Jujuy y Pringles está un desnivel que obliga a los conductores a evitarlo debido a que es muy pronunciado.

Este tipo de alteraciones del pavimento se debe primordialmente al intenso calor, el agua servida que se filtra por debajo del pavimento a través de las grietas de éste, y por supuesto el gran porte de algunos camiones y colectivos que profundizan la problemática de esos sectores.

Este tipo de obstáculos, sumados a una escasa o nula iluminación nocturna se convierte en una trampa para los conductores de los distintos vehículos que pululan por la ciudad.

La Formosa anhelada para el ciudadano común es algo que dista mucho de concretarse tomándose en cuenta el ritmo de celeridad de los trabajos para contrarrestar estos inconvenientes citadinos.

Tierras

En otros lugares, montículos de tierra permanecen semanas antes de ser removidos por las autoridades municipales y los tramos con aguas servidas pueden contarse por decenas sólo en el centro, y ni qué hablar de los barrios, que algunos están abandonados a su suerte.

Lamentablemente, es la ciudad que tenemos y la que presentamos a los que pasan por aquí, ya que tenga en cuenta que Formosa es paso obligado en estos días por la Fiesta de la Corvina, y los visitantes de otras latitudes no sólo recorren Herradura, sino que visitan la costanera de Formosa, y por ende recorren las calles de la ciudad.

Es innegable que la ciudad luce mejor que años anteriores, pero dista mucho de lo que realmente debería ser.

Accesos

Los accesos a Formosa, más iluminados que nunca, lucen hoy una apariencia atrayente y especial, aunque vale destacar que se atenta todos los días contra el estado de las calles, ya que, principalmente el acceso norte, presenta un carril central, y colectoras de ambas manos, éstas últimas para el desenvolvimiento de tránsito pesado, y la primera para el tránsito liviano, aunque es usual ver a camiones de una conocida empresa local, y colectivos de larga distancia entre otros, a recorrer el tramo reservado para los automóviles, generando inseguridad entre los usuarios legítimos de ese trayecto (los automovilistas) y alentando y acentuando el maltrato al carril que fue construido para soportar el peso de vehículos ligeros.

Desidia, indiferencia, inacción, inoperancia, cualquiera de estos adjetivos puede enmarcarse en muchas actitudes de los que tienen que velar por la ciudad y no lo hacen desde sus funciones específicas.

Por ello, es necesario reconocer estas falencias que aunque no de fondo, contribuyen a desmerecer el paisaje de nuestra querida Formosa.

La plaza San Martín embelleció, el puerto embelleció, pero las calles de Formosa deben debatirse entre parche y parche y nunca soluciones de fondo, con las respectivas previsiones para que infractores e indiferentes no sigan avasallando lo que es de todos.

El establecimiento de multas y su cobro irrefutable, a priori, serían las medidas a corto plazo para detener este tipo de situaciones, por lo que, una vez más, la solución se posa en la decisión política de quienes tienen jurisdicción en los temas planteados.

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