Una transición que se contagia con los remezones de la provincia y la nación.

En un país normal, hoy faltarían 60 días para las elecciones, y a partir de entonces 50 días para la asunción de los cargos electivos. Pero estamos en la Argentina.

Ya pasaron 60 días del 28 – J y faltan cuatro meses para que en las cámaras de representantes, se sienten los ocupantes elegidos por la ciudadanía, como una expresión fidedigna del voto popular. Son legítimos los cargos que ocupan, pero no responden a la realidad de la expresión soberana.

El tino político indica que ningún intendente, gobernador o presidente de la Nación debería en una instancia similar, provocar, inducir o impulsar proyectos que afecten ejercicios futuros, en el caso de un turno de renovación de autoridades ejecutivas, en una forma similar debería ubicarse quienes tienen los días contados en el Concejo.

Pero el adelantamiento de las elecciones, dejó rengo el cronograma electoral. Ya la voz de las urnas se ha pronunciado y coloca en muy dudosa estabilidad, la calidad del voto que emiten quienes se están yendo, casi con mandato vencido.

Cómo reaccionaría el electorado en octubre será una cuestión de hipótesis y de conjeturas. No quedan dudas, que el adelantamiento obedeció a razones políticas, para atender un frente económico con pronóstico reservado. ¿Cuál será el ánimo y el humor social que reinará en Octubre? Alguien midió esa proyección y tomó la decisión de conservar una cuota parte del poder.

La etapa de la lectura del resultado del comicio, ya se asimiló y los movimientos de nuevos realineamientos, dibujan un fortalecimiento del oficialismo, a expensas de las divisiones que han experimentado los opositores que en forma desgarbada, armaron sus listas con más disidencias que coincidencias, ocultadas bajo personalismos, que ganan la luz días tras día.

El fútbol gratis, los desencuentros en la oposición, una crisis económica que se cabalga, más una expectativa de nuevos vientos a favor del país, con precios internacionales de productos de exportación básicos, hacen aparecer al gobierno nacional, con un veranito de San Juan previo al temporal de Santa Rosa.

A partir del 10 de diciembre próximo, quedará conformado el nuevo mapa político. La vigencia desde entonces, será un cuadro de confrontación permanente, una pulseada de fondo en defensa y en rechazo a un modelo de conducción política y económica.

Hoy el llamado al diálogo político ha caído en el absurdo, sin un atisbo de recuperación, no hubo voluntad de negociación y cada uno de los sectores quedó desencantado, un día antes o un día después. Los gobernadores, el campo, los partidos políticos, etc.

¿Qué se discute? Cómo llegar a fin de año. Córdoba picó en punta, Scioli sabe que paga salarios en término este mes, pero se le acaba la nafta. Sólo se estima que $ 600.000.000, podrá obtener como financiación, sobre un rojo que el cálculo más optimista ubica en los $ 2.500.000.000

En los próximos días el jefe de gabinete de ministros, doctor Aníbal Fernández

y el ministro de Economía, licenciado Amado Boudou se reunirán exclusivamente, para tratar los rojos de 14 de las provincias de la República Argentina. Una expansión del déficit que no tiene corrección, sino no es con aportes de dinero genuino (inexistente), achicando el gasto público, emitiendo "cuasi" monedas o volver al mercado de capitales. La ortodoxia y el pragmatismo, esperemos que no el capricho, determinarán el rumbo.

En este mismo hilo conductor, hoy todos los esfuerzos desde la Secretaría de Hacienda, es llegar a pagar en término legal los sueldos de agosto, en un margo de negociación y conflicto latente con el Sindicato de Trabajadores Municipales, con lo cual se debe cerrar el año ajustadamente con un presupuesto que no escapó tampoco al índice de inflación real de la economía del país. Difícilmente se llegue a pagar en el quinto día hábil.

Este escenario tiene un reflejo y su impacto directo, en la administración municipal. Hay muchos compromisos, atados a un plan económico del que lentamente se va desensillando. Otras fórmulas, la exploración de matices, determinarán cuán virulentas pueden ser las reacciones, ante un cambio de rumbo.

Los aportes y anuncios sobre seguridad, educación y salud, para implementar en el distrito de General Pueyrredón, han sido capitales para la administración del intendente Gustavo Pulti. En algunos casos, los compromisos no se encuentran debidamente respaldados, con las partidas que no se consignan en leyes de presupuesto, sino que adquieren el compromiso de convenios, en estos casos de dudoso cumplimiento, en lo que se avecina como un plan de ajuste, que parte precisamente de la eliminación de subsidios.

¿Cómo seguirá la historia del financiamiento? Haber participado de una lista testimonial, no es un cheque en blanco para Pulti, no lo es ni siquiera para Scioli, quien podría verse sometido a dar el paso de abandonar la gobernación, para ir a su banca de diputados. ¿Cuál sería el juego político? Descomprimir los reclamos, desde el gobierno nacional, a través de la eventual asunción del vice gobernador, mientras tanto el titular del gobierno de la provincia, enfrentará serias convulsiones sociales. En este juego de poder el vice gobernador Alberto Balestrini, asegura desde el sillón de Dardo Rocha, un mayor peso específico en el conurbano, y en especial, el distrito de La Matanza, allí en el mayor reducto del cordón del conurbano bonaerense, donde Néstor Kirchner, dispuso jugar todas sus fichas para mantener el poder, y seguramente intentar renovarlo en el 2011.

Acción Marplatense desde el Concejo, no estará exenta de estos sacudones. Hasta diciembre en inferioridad numérica, en diciembre tal vez, con mayoría propia. ¿Cuál es el camino elegido? Alejarse de las peleas ajenas, acentuar la gestión y acompañar al vecino, brindando respuestas y exhibir un nivel de obras y servicios públicos, que permita dar una imagen que exceda la mera rencilla política.

En ese escaso margen de maniobra, se hará el tránsito sin sobresaltos, hasta el 10 de diciembre. Al día siguiente, el intendente Pulti tendrá la oportunidad, de ofrecer un menú de proyectos de ordenanza, que pueden provocar una transformación trascendente para el futuro marplatense. Toda la discusión política en el Concejo, se debatirá en ese ámbito, donde la reciente constitución de interbloques (peronistas) y (radicales), causan la impresión que es más amontonamiento que unidad entre sus integrantes.

Habrá un juego de esmerilar constantemente las acciones de gobierno, estarán también más preocupados en el 2011, que en una real alternativa de oposición, ese papel ya está jugado por dos años. Mucha pirotecnia verbal, pero nada decisivo, el desafío será saber si Pulti de una vez por todas, termina de asumir como intendente y abandona su ropa de concejal. Tendrá todo en sus manos, a su disposición, lo que tantas veces reclamó desde su banca como edil.

Sabe muy bien que dos veces (2007/2009) el 33 % de los votos, le dan el poder equivalente, al 50 % de los miembros del Concejo Deliberante. Esto pone exento al oficialismo, de dolores de cabeza en el recinto, sino surgirá la esgrima de la negociación, otra virtud que Acción Marplatense ha ensayado con éxito en su historia. Por ejemplo hasta conseguir el gobierno municipal, a expensas de la U.C.R. y el P.J., o estos son muy malos, o mucho de lo bueno está por venir, pero no saquemos del contexto nacional y provincial, cualquiera aventura citadina desde Luro e Yrigoyen.

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