El transfuguismo inspira la nueva agenda oficial

El kirchnerismo se siente fortalecido y va por más. Después de las últimas contiendas parlamentarias, donde el oficialismo se impuso por paliza ante la oposición, el Gobierno está terminando de delinear dos paquetes de medidas que deberán ser refrendadas por el Congreso. Por un lado, impulsará un subsidio a la niñez y hará modificaciones tributarias para financiarlo; y, por otro, fogoneará la reforma política, que incluye cambios en la Ley Electoral.
Ambos asuntos necesitan de una mayoría especial para su aprobación, es decir, la mitad más uno del total de los legisladores.

Las iniciativas –si es que no hay una contraorden de Olivos– desembarcarían a fin de mes. Así, les queda poco tiempo de debate a los legisladores, que cierran el año el 30 de noviembre. "Todo junto nos sale bien y rápido", dijo a este diario, envalentonada ante la posible avalancha de proyectos K, una fuente del bloque oficial que comanda en diputado Agustín Rossi. Los últimos números explican esa euforia: hubo 147 diputados que votaron a favor de la polémica ley de medios, 159 avalaron anteayer la suspensión de la ley de responsabilidad fiscal y 138 dieron el OK para el Presupuesto 2010. En esta última norma, el oficialismo consiguió nada menos que el apoyo de dos diputados que respondían hasta hace una semana a Francisco de Narváez, el verdugo de Néstor Kirchner en las últimas elecciones.

En ese contexto, el Gobierno intentaría sacar el mayor rédito posible antes del recambio parlamentario del 10 de diciembre próximo, que derivará en una composición menos favorable al oficialismo. Así, Rossi deberá claudicar a su aspiración de terminar el último mes del año en un clima de relax. Uno de los proyectos que enviaría en breve la Casa Rosada prevé un ingreso de alrededor de 130 pesos para jóvenes cuyos padres trabajen en negro o estén por debajo el salario mínimo, vital y móvil. Esa medida alcanzaría a más de dos millones de beneficiarios y demandaría entre 6.000 y 7.000 millones de pesos al año, según indicaron a Crítica de la Argentina fuentes oficiales. "No hay ninguna posibilidad de clientelismo político", sostuvo el diputado Héctor Recalde, uno de los que colabora en esta iniciativa que también tiene su mesa de trabajo en el Ministerio de Desarrollo Social, encabezado por Alicia Kirchner.

Todavía no está resuelta la fuente de financiación del ingreso. La alternativa más probable por estas horas es que se establezca un impuesto a la renta financiera, una bandera que agitó fuerte la centroizquierda en la última sesión, con lo cual, el oficialismo se podría asegurar el voto de una quincena de legisladores, a veces esquivos, otras no tanto.

En esa misma tanda, se incluirían otros dos proyectos. Uno plantea un cambio a la Ley de Entidades Financieras, que permita más controles a los bancos y direccionar el crédito. La otra está enmarcada en la negociación con los holdouts que lleva adelante el ministro de Economía, Amado Boudou. Para avanzar en ese canje con los bonistas, el Congreso deberá cambiar la "ley cerrojo", pedida por Roberto Lavagna cuando capitaneaba como funcionario K la operación con los acreedores.

La otra batería de medidas está vinculada a la reforma política y electoral, que se inició en una ronda de consultas de distintos partidos en el Ministerio del Interior. Aquí se juega Kirchner el próximo escenario de cara a 2011: en el borrador preliminar, se establece que sólo podrían participar de la batalla presidencial los candidatos que salgan de elecciones internas obligatorias. Esto es para el patagónico una prioridad: en su reaparición pública de ayer, pidió que se trate esta reforma para que –según él– "avance la democracia".

Comentá la nota