“Los tránsfugas”.

El presidente del Bloque de Concejales de la UCR, Gastón Morando, envió una esquela donde expresa su opinión respecto de los recientes movimientos político-electorales a nivel local.
"Los tránsfugas"

Los españoles tienen una palabra que no es muy conocida de este lado del Atlántico.

No es muy conocida, pero a veces es muy pertinente.

La palabra es tránsfuga.

La Real Academia Española muestra entre sus principales acepciones, las siguientes:

1. Persona que pasa de una ideología o colectividad a otra.

2. Persona que con un cargo público no abandona este al separarse del partido que lo presentó como candidato.

Hoy la política de Tandil suma tránsfugas.

Una forma sencilla de definir la ética es la coherencia o consistencia que se muestra entre lo que se piensa, lo que se dice y lo que se hace.

Por consiguiente, los tránsfugas y la ética no se llevan muy bien.

En términos de análisis político-electoral, el problema radica en los plazos. Puede ocurrir que un análisis de corto plazo nos guíe a los oficialistas de Tandil a pensar que es bueno que haya tránsfugas en la oposición, porque entonces habría más competencia y más dificultades para la unión de la ella.

Sin embargo, creo que el análisis más profundo es el de largo plazo. Los tránsfugas son muy funcionales al proceso de descrédito de la política y ayudan a profundizar la crisis de representación política, la brecha entre los representados y los representantes y el divorcio que existe entre la política y la ciudadanía.

El problema es aún más grave cuando el tránsfuga de hoy es el que ayer “se animaba” a participar para “cambiar la política”.

Resulta difícil de creer que quien defendía ayer a ultranza a los Kirchner, hoy se da cuenta que no tienen predisposición al diálogo, que no son muy federales ni republicanos que digamos y que les importa bastante poco la calidad institucional y las reglas de juego.

Resulta también difícil de comprender cómo un progresista de ayer, hoy tenga como referentes provinciales y nacionales a figuras vinculadas al menemismo y a la centro-derecha.

Los tránsfugas son normalmente muy inteligentes, pero también demasiado pragmáticos.

Y nuestra joven democracia requiere menos transfuguismo y más sujeción a principios, valores e ideas.

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