Ya no es más tranquilo

Sucesos como el que ocurrió el pasado fin de semana en Pérez Millán cada vez son más reiterativos y los mismos comprometen a nuestra identidad de pueblo y a la confianza de sus habitantes de transitar libremente las calles. La inseguridad es un problema que se encuentra creciendo a ritmo constante y las medidas profundas para realizar un cambio sustancial no se avizoran.
Nuevos patrulleros, más efectivos policiales, más compromiso social y/o político parece no alcanzar, no ser el método. Si bien estas medidas colaboran el problema real es más profundo y no se cambia o elimina con medidas electoralista o de corto plazo, tampoco se es suficiente tomando medidas de cambio de nombres si es que realmente no se toman acciones políticas de forma conjunta y comprometida.

La peor de las reacciones por parte de alguien que debe velar por nuestra seguridad fue el detonante del episodio ocurrido en la localidad de Pérez Millán que por fortuna no terminó en una gran tragedia. Tres heridos dos fuera de peligro y uno con pronóstico reservado son el saldo del episodio.

En un lugar de divertimento de distracción donde se busca pasarla bien por una discusión alguien a quien el Estado le dio un arma decide de un momento a otro se toma el tiempo de regresar a su casa armarse y volver al lugar donde efectúa para los presentes un número de incontables disparos y momentos de angustia que serán eternos, que los son para los heridos y sus familias y también para la comunidad de Ramallo.

Una vez tiempo atrás fuimos noticias por un hecho de inseguridad que no tuvo la mejor resolución por parte de las fuerzas de seguridad y diferentes acontecimientos a lo largo de la provincia y el país nos muestran que muchas veces estos no están preparados de la mejor manera. El ser policía no es para cualquiera, más en una sociedad viciada donde la inseguridad crece a ritmo constante y acelerado, sino que deberían serlo quienes realmente sientan la profesión y reúnan los requisitos de manera optima a la hora de elegir y llevar adelante la carrera.

El ser policía no debería ser una opción con buena salida laboral, en esos conceptos se falla desde el sistema. Si la seguridad es un problema y en ciudades como en Ramallo cada vez de forma más seguida se ven de este tipo de episodios lo cual preocupa a la comunidad y ya no alcanzan las manifestaciones de vecinos. Para que el cambio sea sustancial las medidas políticas deben serlo.

Podríamos decir que se cambien las leyes, pero quizás en eso no se resuelve nada incluso aceptar que se baje la imputabilidad en menores y con ello tampoco estaríamos haciendo nada. Para cambiar se cambia desde abajo, el problema hoy es real y existe y que se piense que alguna medida resolverá todo de la noche a la mañana es pensar de manera hipócrita, como también lo es esperar que alguien más tome la decisión de empezar a buscar ese cambio.

La sociedad hoy no ofrece las mismas oportunidades a todos los ciudadanos y en ello se encuentran muchas disputas sociales que actúan como disparador para perpetrar diferentes casos de inseguridad. La búsqueda de una solución no es esquivar el problema sino enfrentarlo, hacerle frente y ver que solución es la mejor para sostenerla en el tiempo y mientras tanto ir generando medidas que apacigüen las aguas. Pero si no se toman medidas pensando en el mañana el problema estará ahí, siempre latente y hechos como los del viernes volverán a ser noticia en los medios. (www.RamalloCiudad.com.ar)

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