Una trama de espías, hackers y científicos irrumpe en la cumbre del clima en Copenhague

Ya hablan de un "Climagate". Aparecieron e-mails de investigadores en los que habrían manipulado cifras para rechazar las razones del cambio climático. Los académicos dicen que fueron sacados de contexto.
El "Climagate" estalló en las manos de los organizadores de la crucial cumbre de cambio climático que comienza hoy en Copenhague. Todo empezó como una supuesta pelea de claustro entre científicos. Pero ya está tomando proporciones de escándalo de la Guerra Fría con supuestos espías trabajando para los intereses de uno y otro lado de la controversia sobre el calentamiento global, potencias enfrentadas, comisiones del Congreso estadounidense pidiendo investigaciones y muestras de júbilo en las filas de la derecha internacional antiambientalista.

Hace unas semanas, cuando estaba en juego la realización misma de ésta cumbre, y con el presidente Barack Obama aún sin decidir si concurriría a Copenhague, aparecieron en varios sitios de Internet las copias de una serie de mensajes electrónicos intercambiados por algunos de los más prominentes científicos del mundo en los que supuestamente se ponía en duda las evidencias del calentamiento global. Los "hackers" colgaron miles de mails que intercambiaron en los últimos diez años los investigadores del prestigioso Centro de Investigación del Clima de la Universidad de East Anglia, en Gran Bretaña.

Un buen ejemplo de lo que aparecía es este mensaje escrito por el director del centro Phil Jones, el 16 de noviembre de 1999: "Acabo de completar el truco de Mike Mann (de la Universidad de Pennsylvania) en Nature (la revista científica más prominente del mundo) de añadir la temperatura real a cada una de las series para los últimos 20 años y desde 1961 para las de Keith (otro científico estadounidense) para ocultar el descenso de las temperaturas". Es decir, que estaba manipulando las cifras para remarcar que las temperaturas no bajan sino que suben como consecuencia de los gases contaminantes.

Esto lanzó una ola de asombro y alegría entre los que aseguran que el mundo ya vivió otros períodos de cambio climático y que las emisiones de dióxido de carbono y otros contaminantes lanzados por la actividad humana nada tienen que ver con los fenómenos que se están viviendo hoy en el planeta. Los diarios del poderoso editor Robert Murdoch, en Londres y Nueva York, comenzaron a decir que la cumbre de Copenhague no tenía ningún sentido y que no había que dar ni un solo peso a los países en desarrollo para que dejen de podar sus selvas. La cadena Fox hizo una serie de programas especiales invitando a los más prominentes negacionistas.

Pero la comunidad científica internacional se alineó de inmediato con sus colegas. Jens Hesselbjerg Christensen, uno de los autores del famoso informe del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) que ganó el Premio Nobel por la investigación sobre el efecto invernadero, cree que "todo es una patraña". "Los mensajes están sacados de contexto. Se trataba de unas conversaciones informales entre colegas. Y siempre hay ironías. Incluso, es normal que algún científico hable mal de otro. Es parte de nuestro mundo".

Gavin Schmidt del Instituto Goddard de Estudios Espaciales de la NASA, que proporciona la mayor cantidad de información sobre los datos de la temperatura a nivel global, piensa que nada de lo que dicen los mensajes puede negar la evidencia del cambio climático. "Son correos que no tienen ninguna importancia. Nada de lo que se dice ahí presenta datos contra el resultado de la investigación del IPCC" (que es la base que toman los gobiernos para las discusiones en Copenhague).

Pero toda la controversia ya dejó al menos dos víctimas, el director Phil Jones, que ya renunció a su puesto, y el científico Michael Mann que está siendo investigado por un panel independiente.

Ayer por la tarde, poco después de que se reabriera, tras una amenaza de bomba, el Bella Center, el enorme centro de convenciones donde se inaugura hoy la cumbre que deberá determinar las cuotas de emisión de gases contaminantes de cada país y quién pagará por la reconversión industrial en los países en desarrollo, el principal negociador de la ONU, Yvo de Boer, tuvo que ocupar casi toda su primera conferencia de prensa en hablar del "Climagate". "Entiendo que hay gente que aún no quiere creer que los seres humanos estemos provocando este desastre ambiental y que cuando aparece esta información de científicos resurja la duda", dijo.

"Pero los informes oficiales del IPCC fueron realizados por 2.500 científicos de todo el mundo. Y eso me parece que es la pieza de evidencia más clara que podemos tener. El resto, es una información desafortunada que apareció casualmente en un momento crucial", explicó.

De Boer quiso insinuar que hay una "mano negra" detrás de todo esto. Y en los mismos laberintos de Internet donde se generó la controversia, ya se está ventilando la trama secreta. Algunos dicen que los hackers que obtuvieron los mensajes no son chicos rebeldes sino agentes de algunos de los países que no quieren detener las emisiones de sus industrias. Otros hablan de una "conspiración" de grupos de ultraderecha europeos con la intención de terminar con el tema del medio ambiente y el ascenso de los partidos verdes. Algunos, incluso, creen que se trata de la obra de grupos anarquistas que estarán presentes aquí esta semana para protestar contra la globalización.

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